La serie llega a su fin

Los personajes de Juego de Tronos en el diván: megalomanía, sadismo... 

Aunque sea una ficción, la popular serie de HBO tiene en sus protagonistas algunos marcados perfiles conductuales que hoy desvelamos.

Daenerys se dirige a su tropa
Daenerys se dirige a su tropa / HBO

Con 'Juego de Tronos' ya terminada sentamos en el diván a alguno de sus personajes más míticos. Durante ocho años la ficción ha mantenido a millones de espectadores enganchados a las aventuras que sucedían en el fantástico mundo de Poniente, que han hecho de la popular serie de HBO en el gran éxito ‘televisivo’ de la última década. La decisión en el penúltimo capítulo de Daenerys de arrasar Desembarco del Rey dejó a todo el mundo sorprendido.

Nadie se lo esperaba y eso denota, según la propia actriz que da vida a la Madre de Dragones, Emily Clarke, una evolución psicológica del personaje. No ha sido la única. Por  la serie han desfilado desde adolescentes sobreprotegidos hasta gobernantes manipuladores, pasando por sádicos pretendientes o por atribulados vasallos. Así los definen, teniendo en cuenta que analizamos al personaje, Iván García Otero, licenciado en Psicología y con Carlos Alberto Martín Mora, especialista en psicoterapia y EMDR y con un postgrado en Psicología Clínica sobre el perfil de los personajes. 

Sansa Stark

La mayor de las hijas del matrimonio entre Ned Stark y Catelyn Tully es uno de los personajes en los que más evolución se aprecia en la serie. Crecida en Invernalia bajo el palio de unos padres protectores e influyentes, Sansa aparece en Juego de Tronos como una adolescente que podríamos situar en la ‘edad del pavo’. Según los expertos, uno de sus puntos de inflexión es su boda con el rey Joffrey Baratheon y el viaje a Desembarco del Rey, donde la motivación por casarse con el príncipe satisface un afán de protagonismo e intento de valoración por parte de los demás.

Sin embargo, esta llegada será el inicio de su calvario. Allí presencia la decapitación de su padre, se encuentra lejos de su familia, es repudiada por Joffrey y se la obliga a casarse con Tyrion, que dista mucho de ser su príncipe azul. Esta serie de experiencias traumáticas, que se harán más fuertes en las siguientes temporadas al ser obligada a casarse con Ramsay Bolton, que la veja con frecuencia, afectan de manera notable a su estado de ánimo. Según los expertos, es posible que Sansa desarrolle un trastorno depresivo mayor, basándose en el manual diagnóstico y estadístico DSM-V.

Así, hasta las últimas temporadas, cuando ya encuentra el refugio en Invernalia, Sansa se encuentra atribulada por sentimientos de inutilidad y culpa excesivos e inapropiados. También, a juicio de Iván y Carlos, Sansa podría haber sufrido una disminución del interés o el placer por gran parte de las actividades del día.

Theon Greyjoy

La indiferencia es un sentimiento que raramente despertará este personaje dentro de los seguidores. Se le puede llegar a odiar, por su comportamiento servil con las figuras de poder y algunas de las acciones que lleva a cabo en la serie, pero también es complicado no compadecerse de sus desgracias. De marcada evolución en la serie, pasando de villano a mártir, hasta redimirse por los Stark, Theon tiene un perfil sumiso al principio de la serie mientras vive en Invernalia, nos cuentan los expertos.

“La tortura y el desmembramiento que le inflige Ramsay Bolton hacen que se puedan apreciar características del trastorno de estrés postraumático”, aseguran. “Una forma de ser que le perseguirá el resto de la serie, donde se ven rasgos de sometimiento, sumisión y obediencia. Incluso un cierto síndrome de Estocolmo con muestras de afecto hacia la personalidad sádica de Ramsay Bolton”, incluyen. El ejemplo podemos encontrar también en la forma de afrontar los problemas, llegando a huir por miedo o cobardía, como es el caso de su enfrentamiento con Euron Greyjoy.

Ramsay Bolton

Intentar coger ‘cariño’ a Ramsay Bolton durante las temporadas que permanece en la serie es una de las tareas más complicadas que cualquier fan de Juego de Tronos puede tener. Según nuestros expertos consultados, “Ramsay es un claro ejemplo de Trastorno de la Personalidad Antisocial (Dsm-V) con un marcado componente sádico que puede verse en cualquiera de la multitud de torturas que practica”. Muchos de los criterios diagnósticos de este trastorno, como pueden ser la falta de empatía, la crueldad, el cinismo y la manipulación, así como recurrir a cierta simpatía para hacer daño son elementos que le catalogan dentro de este perfil, en la opinión de Iván García.

Joffrey Baratheon

Interesante desde el punto de vista clínico según los dos psicólogos, Joffrey también es de esos personajes que difícilmente ganaba adeptos con su conducta. “Tiene una personalidad muy dominante y egoísta, donde se aprecia una evolución psicopatológica que comienza con un trastorno negativista desafiante, marcado por su irritabilidad o su sed de venganza continua”, comenta Carlos.

Por otro lado, intuye en Joffrey “comportamientos propios de psicópatas, como conductas lesivas a personas que considera de su propiedad, infligiendo dolor –y obteniendo placer de éste- sin expresar remordimiento, que sería similar al desarrollo del trastorno de conducta antisocial de Ramsay”, aclara.

Daenerys Targaryen

“Sufridora y amable en el principio de la serie, la primera Daenerys es generosa y empática”, cuenta, mostrando una tendencia comportamental orientada a las personas y sus necesidades, además de poseer sin duda un liderazgo muy carismático”. Situaciones que van modificándose a lo largo de la serie, “hay una cierta evolución hacia la soberbia, el orgullo y la desconfianza”, matiza. “Posiblemente posea valores éticos muy exigentes, en lo que espera del comportamiento de los demás, lo que le causa mucho estrés sobre las posible deslealtades de su alrededor”, asegura Carlos. Algo que vemos durante las ocho temporadas, y donde encontramos idas y venidas en las confianzas que Daenerys brinda, y en la extrema confianza que muestra hacia los personajes que le son verdaderamente leales, como podría ser Jorah Mormont, los Inmaculados o los Dothraki, que la siguen con absoluta devoción.

Sin embargo, según el experto, “las dos últimas temporadas de Daenerys están marcadas por un comportamiento que se asemeja a un trastorno de personalidad paranoide”. Algo que observamos en cómo reacciona a ciertas actitudes de la gente que la rodea. “En ella predomina la sospecha, sin base suficiente, de que los demás la causan daño o decepcionan. Además se vuelve desconfiada hacia los demás por un miedo injustificado a que la información se use en su contra, así como la existencia de un rencor persistente”, aclara.

Jon Nieve

Jon pasa de ser el bastardo de Ned Stark a convertirse, por linaje, en heredero al Trono de Hierro, un cambio que atribulará aún más su ya marcado carácter heroico. Según Carlos, “Jon sería un ejemplo claro del rol de salvador que se produce dentro del Triángulo Dramático de la Gestalt, caracterizado por prestar una ayuda desmedida, en ocasiones sin que se la pidan, además de su sacrificio por los demás”. Comportamientos que hemos visto durante las ocho temporadas y donde el sentido de la lealtad está fuertemente marcado. Con apenas variaciones conductuales a lo largo del tiempo, Jon es el arquetipo de héroe sin mácula. Al menos hasta el capítulo final de la serie.

Tyrion Lannister

Iván García cita la teoría de Gardner para catalogar a Tyrion como uno de los personajes con más inteligencia interpersonal de Poniente. “Su eficacia social y la posición de ser un Lannister hacen posible la existencia de este personaje”, comenta el experto. “Es importante entender el desprecio que su padre, Tywin Lannister, le profesa para comprender las primeras temporadas de Tyrion”, asegura Iván. De Tywin se puede extrapolar, a juicio de los dos especialistas, un posible trastorno narcisista de la personalidad, que le imposibilitaba ver a nadie a su altura.

Quizá también motivo por el que Tyrion, que además de su acondroplasia, lo que le hace inútil a los ojos del padre, y tercer hermano –muy lejos de lo que Tywin esperaba de él-, le convierte en un personaje hedonista en sus primeras temporadas. “Buscaba constantemente el placer y tiene poca tolerancia al aburrimiento [incluso esto se ve en la última temporada] y posiblemente posea una mente ágil y creativa”, indican los especialistas. “Podría presentar, debido a su constante estado de embriaguez, un trastorno adictivo por consumo de alcohol y algunas señales de adicción al sexo, sobre todo en las primeras temporadas”, sospecha. Aunque no todo se podría catalogar como demérito en la conducta de Tyrion, ya que con las temporadas se revela como una Mano de la Reina eficaz, cabal y tremendamente leal.

Jaime Lannister

“La personalidad de Jaime se manifiesta continuamente como el prototipo de seductor”, comenta. “En él se puede intuir una alta autoestima y una gran seguridad en sí mismo. Ambicioso y capaz de los comportamientos más bajos, Jaime también tiene asumido cierto código de honor”, indica.

Marcado por su relación con su hermana Cersei, en el mediano de los hijos de Tywin Lannister se aprecian hechos en ocasiones cuya voluntad se ve mermada o desaparecida para contentar a ésta. Aunque, puntualiza Carlos Martín, “no existen datos suficientes para corroborar que Jaime presenta un estado emocional dependiente de Cersei”. Algo que apreciamos en las varias temporadas que ambos hermanos han permanecido separados. Sin embargo, en la opinión de este especialista en psicología clínica, hay situaciones en las que Jaime inflige un dolor extremo a personas que él considera honradas u honestas para proteger a Cersei”. Ejemplo que encontramos en la difícil relación que Jaime mantiene con Brienne de Tarth.

Cersei Lannister

La mayor de los Lannister es, para nuestros consultados, “un personaje distante emocionalmente y muy inteligente, además tiene una personalidad muy posesiva y gran capacidad de autocontrol”. Sin embargo, en ella se aprecian otras actitudes o comportamientos que la sitúan a la defensiva. “Cersei tiene muchos enbemigos, lo que le hace ver riesgos y peligros en todas partes, esto nos hace intuir en ella cierta tendencia paranoide. Además hay cierta tendencia a la megalomanía”, puntualizan.

Del mismo modo, su rol de madre ha servido como hilo conductor durante toda la serie. “No sabemos qué influencia ha tenido en ella la ausencia de la figura materna pero parece tener una imagen de ella muy exagerada”, sostienen. “Cersei es una madre sobreprotectora, llegando a manipular a sus hijos para que sean incapaces de mostrar más amor a otra mujer que a ella”, opinan. Un hecho significativo se puede encontrar en el encierro al que somete a Margaery Tyrell mediante engaños para separarla de su hijo.

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