Cameron pide a la UE "respuesta efectiva" a sus demandas, que Bruselas juzga "inaceptables"

  • La UE debate este jueves por primera vez en cumbre las demandas británicas de reforma del bloque de cara al referéndum de 2017, con un David Cameron dispuesto "a dar la batalla", pese a que Bruselas considera sus propuestas "inaceptables".

Frente a sus colegas de la Unión Europea, en una cena de trabajo, Cameron pidió "una respuesta efectiva" ante un flujo de inmigración "sin precedentes, incluyendo la presión que impone a las comunidades y los servicios públicos", según declaraciones difundidas por Downing Street.

Esto "merma el apoyo de los británicos a la Unión Europea", resaltó pidiendo, según la nota, "mayor flexibilidad para responder a las preocupaciones del Reino Unido".

Con un referéndum a la vista antes de que acabe 2017 sobre la permanencia en la UE, Cameron pide reformas para que se protejan los derechos de los países del bloque que no usan el euro, que el Reino Unido quede fuera de los siguientes pasos para una mayor integración europea, o potenciar la competitividad del mercado único.

Pero el primer ministro británico pide además modificar la legislación europea para poder retirar las ayudas sociales a los inmigrantes europeos durante sus primeros cuatro años en el Reino Unido, una modificación considerada como discriminatoria y que despierta la oposición de numerosos países.

"No hay tabús", había advertido esta semana el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, a propósito del debate de esta noche. Pero este jueves consideró que "algunas de las propuestas parecen inaceptables".

"Si bien es legítimo escuchar al primer ministro, no es aceptable revisar los fundamentos de los compromisos europeos", dijo por su parte el presidente francés François Hollande recordando que Cameron debe aún "precisar" sus propuestas en la cena de esta noche entre los 28 jefes de Estado y de gobierno.

En el mismo sentido se pronunció la canciller Angela Merkel, que ya advirtió que Alemania no cedería sobre la integración europea.

"Nos gustaría que Gran Bretaña permanezca en la UE, pero al mismo tiempo no hay que limitar los principios fundamentales de la UE", señaló al llegar a la cumbre.

La controvertida reforma que pide Cameron, y que sus socios tienen dificultad en aceptar, apunta, sin decirlo, a limitar la llegada de trabajadores de los países del este del bloque, los últimos que se incorporaron a la UE.

Estos consideran la reforma como discriminatoria. "La libertad de movimiento es uno de los valores fundamentales de la UE y no podemos aceptar la discriminación", dijo al llegar a la cumbre la presidenta lituana Dalia Grybauskaite.

Los dirigentes de Hungría, República Checa, Eslovaquia y Polonia aseguraron en un comunicado que las propuestas en esta área "son las más sensibles" y que no apoyarán "ninguna solución que sea discriminatoria o que limite la libertad de circulación".

"Queremos un acuerdo equitativo con Gran Bretaña, pero también debe serlo para los otros 27", advirtió el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

Tusk aspira a encontrar un acuerdo entre los 28 para la cumbre de febrero.

Antes de debatir sobre los reclamos británicos, los mandatarios analizaron los avances sobre las medidas adoptadas por la crisis migratoria.

Constataron, según las conclusiones publicadas, que su implementación "es insuficiente y necesita acelerarse".

Sobre la mesa tenían también la última salva de propuestas de la Comisión Europea, presentada esta semana por Juncker como "audaz", para frenar el flujo de migrantes.

En total, unos 950.000 migrantes, esencialmente refugiados sirios, llegaron a Europa en 2015.

Esta masiva llegada saturó las capacidades de acogida en los Estados miembros de la UE, incluso de los más generosos como Alemania o Suecia, y centró la atención en las fronteras exteriores del bloque y su falta de control, que amenaza el espacio de libre circulación Schengen.

Para paliar al problema, Juncker propuso crear un cuerpo de unos 2.000 guardias fronterizos europeos, con capacidad de despliegue rápido en aquellos países de la periferia que no logren controlar adecuadamente sus fronteras y aunque estos no lo deseen.

Si bien la mayoría de los Estados miembros coincide en la necesidad de controlar mejor las fronteras, en especial la de Grecia, por donde pasaron algunos de los presuntos autores de los atentados de París, su entusiasmo se ve limitado cuando se trata de aceptar una intervención europea en un sector que atañe a la soberanía nacional, según fuentes europeas.

En las conclusiones, los mandatarios invitaron al Consejo Europeo --una institución europea que representa a los Estados miembros-- a "rápidamente examinar las propuestas de la Comisión" y se dieron seis meses, hasta julio, para "adoptar una posición" sobre la propuesta.

Por la mañana, antes de la cumbre entre los 28, Merkel reunió en una mini cumbre a los jefes de gobierno de una decena de países, entre ellos al primer ministro turco, Ahmet Davutoglu.

La UE espera de Ankara que controle mejor sus fronteras para frenar la llegada de migrantes, a cambio de una ayuda financiera de 3.000 millones de euros y de acelerar su proceso de adhesión al bloque.

Sin embargo, según un informe de la UE, en diciembre la llegada de migrantes desde Turquía sólo disminuyó "levemente", comparado con el mes anterior.

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