Miércoles, 27.05.2020 - 12:12 h
Reconocen estar colapsados

Teléfono de la Esperanza, dígame: "Hay llamadas con más pánico que nunca"

Cada vez son más númerosas las personas que llaman para que alguien escuche sus miedos ante la pandemia del coronavirus. 

El Telefóno de la Esperanza
El Telefóno de la Esperanza no para de recibir llamadas. / EP

"Teléfono de la esperanza, dígame". Cada vez son más los ciudadanos que escuchan este saludo cuando marcan el número que durante los 365 días del año y las 24 horas al día atiende llamadas desesperadas. La crisis del coronavirus ha disparado estas llamadas con consultas que giran en torno al miedo al contagio, la soledad, la angustia o el estrés por no saber lo que va a suceder con su puesto de trabajo. "Mi pareja está muy mal porque no puede ver a su hija". "No sé cómo enfrentarme a la pérdida del empleo". "No poder salir a la calle me está matando". "Las discusiones con mi pareja son continuas". Son algunas de las numerosas llamadas que una orientadora recibía en el día de ayer. Reconoce que  "nunca antes había tanto pánico".

Este 'ángel', que ha cumplido ya los 70 años, lleva 20 detrás del teléfono y asegura que las llamadas de estos días son "inolvidables". En las tres primeras horas de su jornada, que acaba a las 15:00 horas, ya había atendido a 10 personas. A todos les dedica el tiempo que necesiten, más aún en estos días. Al Teléfono de la Esperanza llaman más las mujeres que los hombres (la proporción es de 60%-40%), y la mayoría tiene más de 35 años, pero últimamente "cada vez son más los hombres que confían en este número para desahogarse". Desde que llegó el coronavirus su teléfono no para de sonar. Entrenada para no llevarse los problemas a casa, "aunque ahora estamos teletrabajando", en estos días no deja de atender a parejas que "si ya antes no tenían una muy buena relación ahora se está acentuando".  

Siguiendo las instrucciones del Gobierno y las autoridades sanitarias para frenar el avance del Covid-19, la Asociación, a través de los 29 centros, ha suspendido todas las actividades grupales y las que implican permanencia de público en sus instalaciones. Y desde su casa nos atiende esta orientadora que de nueve de la mañana a tres de la tarde confiesa que está pegada al teléfono. La incertidumbre de qué va a suceder con el trabajo ocupa otra gran parte de la desesperación de los que requieren de este servicio gratuito.

"Eso les genera pánico, miedo". Pero por primera vez se enfrenta al miedo a coger una enfermedad que se extiende como la pólvora y que en España ha dejado ya 4.858 fallecidos. El número de curados se duplica, pero el desconocimiento del virus es lo que más les estresa. "Hay muchísimo miedo al contagio". Pero también sienten culpa por si son los portadores y se lo pegan a sus seres queridos

Nada de miedo pasa ella cuando se pone a la escucha. Los voluntarios, muchos de ellos jubilados, están entrenados para ayudar a aliviar las inquietudes de quienes recurren a este servicio, que cuenta también con un equipo de psicólogos, una orientadora familiar y hasta un asesor jurídico para atender -un día a la semana- a quienes llaman con problemas en este ámbito. Todos colaboran de forma altruista. La asociación dispone además de un departamento de orientación del voluntariado y los colaboradores pasan por un periodo previo de formación "muy intenso" que incluye tres módulos, el último de ellos de orientación telefónica a personas en situaciones de crisis.

Todos esos cursos los pasó esta mujer que minutos antes de hablar con nosotros escuchó atentamente la llamada de una persona que estaba muy preocupada porque veía cómo su pareja estaba desesperada porque no podía ver a su hija. "El confinamiento nos está llevando al límite muchas veces", asegura. Cada llamada en busca de esperanza tiene una duración media de 25 minutos, tiempo en el que se deja hablar y descargar la ansiedad a quien pide ayuda, y en el que el voluntario actúa como un "espejo" para que sea la persona que llama la protagonista y acabe desarrollando sus propias respuestas y alternativas. "Solo le enseño que ahí hay una puerta que puede abrir"

Aunque hay llamadas por tentativas de suicidio, no son ela mayoría, pero sí las que más marcan. En sus 20 años al otro lado del teléfono no olvidará a una joven de Tarragona que llamó desde una azotea. Estaba dispuesta a quitarse la vida. Esta voluntaria no sabe cómo acabó la historia "porque es todo anónimo"

Depresión, estrés, insomnio y ansiedad son algunos de los problemas psicológicos derivados del confinamiento que podrían perdurar meses o años, según advierte un equipo de psicólogos de la Universidad Complutense. Tener síntomas de este tipo ante acontecimientos traumáticos es completamente normal, y la mayoría de las personas dejarán de experimentarlos una vez concluya esta situación. Sin embargo, han observado que un alto porcentaje de personas se encuentran en niveles de riesgo. 

Precisamente, para dar respuesta a las necesidades durante el estado de alarma, el Teléfono de la Esperanza ha lanzado un nuevo servicio de asesoramiento e intervención, prestado por profesionales. Con esta iniciativa pretende abordar situaciones de sufrimiento psíquico relacionadas con la situación de confinamiento. El nuevo servicio se articulará a través de la web Compartevida.es, donde los usuarios podrán dar sus datos para que un profesional voluntario se ponga en contacto con ellos.

A los motivos de soledad e incomunicación, crisis vital, trastornos de ansiedad, problemas familiares, estados de depresión y crisis por enfermedad  más frecuentes de estas llamadas se suman ahora toda la incertidumbre que genera el coronavirus. Esta llamada de socorro se disparan durante la "hora violeta", ese momento del atardecer que genera cierto desasosiego.

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