Miércoles, 08.04.2020 - 01:24 h
Violencia brutal

De "Mi amor" a degollarla en 10 meses: así es el holandés que asesinó a Alina

Arthur K., asesino confeso de la mujer que apareció muerta en un contenedor, abrió en 2016 una inmobiliaria de lujo en Moraira. 

La Guardia Civil registra la inmobiliaria de Arthur / EFE
La Guardia Civil registra la inmobiliaria de Arthur / EFE / EFE

"Mi amor", escribía Arthur K. a la joven Alina M. el pasado 5 de abril de 2019. Dos meses después, un vecino alertaba al 112 porque una mujer pedía socorro. Estaba siendo golpeada. Cuando se presentaron los agentes no denunció. Aún así el juzgado abrió diligencias. En el juicio se negó a declarar en contra de su pareja. En septiembre, él fue absuelto del delito de maltrato. Cinco meses después, el pasado domingo, la degolló y arrojó a un contenedor de la calle Móstoles de la localidad alicantina de Moraira envuelta en una sábana. Dice que durante una discusión perdió el control. 

La Guardia Civil ya le tenía en el punto de mira desde que el lunes los operarios de la limpieza de Moraira vieran sangre en el contenedor de residuos orgánicos. Dentro estaba el cuerpo de Alina degollada, con heridas de arma blanca en los antebrazos -se defendió- y vestida con ropa de fiesta. Poco más se sabía de la que ya es la víctima número 11 de violencia de género en lo que llevamos de año. Detrás de tal atroz asesinato estaría su pareja, un holandés de 59 años que muestra en sus redes sociales su pasión por lo que asegura que era su antiguo trabajo en la Marina Holandesa. Las noticias que comparte al respecto se mezclan con las de los resultados deportivos del Ajax e informaciones sobre inmobiliarias. 

Desde 2016 está al frente de una compañía especializada en casas de lujo en Moraira, Jávea, Calpe, Altea, Albir, Benidorm, Alicante, Ibiza, Mallorca o Marbella: Brilliant Real Estate. Allí también trabajaba Alina, que deja huérfano a un menor de 14 años fruto de una relación anterior. Los compañeros de trabajo de Arthur en esa inmobiliaria que ayer fue registrada al milímetro por la policía judicial, entre ellos varios agentes de la brigada científica ataviados con monos blancos, no tienen muy buenas palabras hacia el: "Nunca me ha caído bien" o "No me gustaba trabajar con él", aseguran a La Información

La Guardia Civil registra la inmobiliaria de Arthur
La Guardia Civi registra durante dos horas la inmobiliaria / EFE

Más de dos horas duró el registro de la inmobiliaria a la que llegó Arthur ocultando su rostro con una capucha. En su red social se le ve posar en alguna imagen delante del escaparate de un negocio del que presume ser el único "agente de compras de Moraira". Los agentes buscan ahí cualquier rastro que de verosimilitud a su declaración así como el arma homicida: un largo cuchillo de cocina. Mientras, en la calle, gritos de asesino de unos vecinos que no perdonan que un suceso así rompa la calma que reina en la localidad. La zona exacta en la que arroja el cuerpo está en esta época del año un tanto desangelada ya que las casas son en su mayoría chalets independientes donde residen ciudadanos de nacionalidad europea en su mayoría. 

Faltan unas piezas por encajar, y en ello está la Guardia Civil. Según relata el propio detenido, que se entregó, perdió los nervios y la degolló en la casa que compartían desde hace más de dos años por una discusión. Los registros en la inmobiliaria también se deben a que pude ser en realidad el escenario del crimen. No era la primera vez que este holandés estaba relacionado con la violencia machista. Ya pasó una noche en los calabozos el pasado julio de 2019. 

Un vecino denunciaba que Arthur había golpeado en la cara a su pareja, Alina, pero la mujer, ahora asesinada, se acogió a su derecho a no declarar contra el hombre que acabó matándola, que entonces quedó absuelto por falta de pruebas. Según el Tribunal Superior de Justicia valenciano (TSJCV) actualmente no pesaba ninguna orden de alejamiento en vigor contra el detenido, sin embargo, sí consta que el juzgado de violencia machista de Dénia abrió unas diligencias urgentes contra este hombre por un delito de maltrato de obra cometido presuntamente contra su pareja.

El juzgado incoó esa causa tras recibir un atestado de la Guardia Civil, después de que agentes de la Policía Local se presentaran en la madrugada del 30 de junio de 2019 en la vivienda de la pareja al ser requeridos por un vecino. La víctima no quiso entonces interponer denuncia contra su compañero e hizo uso de su derecho a no declarar contra el mismo, pese a lo cual la magistrada del JVSM adoptó una orden de protección a favor de la mujer que incluía como medidas cautelares la prohibición de que el investigado se comunicara por cualquier medio o se acercara a menos de 300 metros.

El caso fue elevado al juzgado de lo Penal 2 de Benidorm y el juicio oral por estos hechos se celebró el 19 de septiembre de 2019 y, en la vista, la víctima volvió a acogerse a su derecho a no declarar contra el acusado, que fue absuelto de un delito de malos tratos del artículo 153 del Código Penal por falta de pruebas.

Según la sentencia, fechada el 11 de octubre de 2019, no quedó acreditado que el hombre hubiera golpeado a su pareja en la cara durante una discusión, pues únicamente existían testigos de referencia, no directos, y su valor probatorio es limitado, de acuerdo con la jurisprudencia del Tribunal Supremo (TS). El juzgado también tuvo en consideración la declaración de otro testigo, un amigo del acusado que manifestó que éste había dormido en su casa la noche de los hechos. La sentencia absolutoria no fue recurrida, por lo que devino firme por providencia en diciembre de 2019 y, por consiguiente, entonces quedaron sin efecto las medidas cautelares adoptadas contra el acusado.

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