Sábado, 15.12.2018 - 11:05 h
La mitad se fugaron de centros

Interior sigue buscando a los casi 3.000 menores en España que han desaparecido

Interior busca a 2.749 niños y niñas. Los casos de menores fugados aumentan un 124,1% en un año, según la Fundación ANA.

Fotografía de un columpio solitario.
Un columpio solitario. / Pixabay.

El Centro Nacional de Desaparecidos del Ministerio del Interior tiene abiertos 2.749 expedientes de menores en paradero desconocido, de los cuales la mitad son adolescentes que se fugaron de centros de menores e instituciones públicas, según los registros oficiales hechos públicos este viernes.

Actualmente las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado buscan a 6.801 personas desaparecidas en España con expedientes abiertos, de las cuales el 42% son menores de edad, según datos facilitados por el secretario de Estado de Seguridad, José Antonio Nieto Ballesteros, en una rueda de prensa con Fundación ANAR.

Según esta organización, que gestiona el teléfono europeo de atención a casos de niños desaparecidos en territorio español (el 116 000), el año pasado se atendieron 446 casos de fugas de menores, tanto de instituciones públicas como de su propio hogar. Esto supone un aumento del 124,1% respecto a 2016.

De hecho, la gran mayoría (el 79,9%) de las desapariciones de menores son fugas. El detonante que acaba con el menor fugado suele ser una “situación de violencia” que le hace escapar, tal y como explicó la directora del Teléfono ANAR, Diana Díaz. Muchos son casos de violencia de género o actitudes violentas de los progenitores hacia los menores.

Detrás de las fugas nos encontramos situaciones de alto riesgo como maltratos, abusos, violencia de género y acoso escolar, entre otros; sabemos que las fugas no son un juego de niños, van de la mano de situaciones de vulnerabilidad”, añadió la responsable de este servicio de atención a menores desaparecidos en España.

Mientras que la edad de la mayor parte de desaparecidos se sitúa entre los 16 y los 17 años, en el caso de las fugas la mayoría son adolescentes entre 14 y 15 años. En total, la edad media de menores en paradero desconocido se sitúa en casi ocho años (7,9).

Según la Fundación ANAR, a la que el Ministerio del Interior concedió en 2010 la gestión del teléfono europeo para estos casos, la sustracción o secuestro parental estaría detrás del 7,5% de los casos registrados.

La práctica totalidad de ellos son españoles (49,8%) y el resto tienen nacionalidades diferentes, sobre todo de Rumanía, Marruecos, Rusia o Ecuador. Para las autoridades y la Fundación ANAR, la cooperación internacional con las líneas europeas de desaparecidos es “fundamental”, ya que con ella se ha conseguido resolver un 61,5% de las desapariciones transfronterizas.

Según datos de la Fiscalía y el Ministerio de Interior, el año pasado había 6.414 menores extranjeros no acompañados tutelados. La Fundación ANAR está especialmente preocupada en este sentido y pretende focalizar su trabajo en este colectivo por su especial “vulnerabilidad”.

"La denuncia debe ser inmediata"

En la presentación de los datos también estuvo presente Juan Carlos Quer, padre de Diana Quer, la joven asesinada en 2016 y cuyo paradero se desconocía hasta diciembre de 2017, cuando se encontró el cuerpo y se supo que había sido asesinada por José Enrique Abuín Gey, alias ‘El Chicle’.

Tanto él como el secretario de Estado de Seguridad insistieron en que “la denuncia debe ser inmediata”, ya que las primeras horas de investigación son “cruciales”, sobre todo si se trata de un caso de alto riesgo.

Asimismo, Juan Carlos Quer trató de explicar lo que supone la desaparición de un hijo o hija. “Cuando se retrasa tres o cuatro horas al volver casa, no vives. Imagínense esto cuando se prolonga largo tiempo y en lugar de horas son semanas, meses y, en algunos casos, años”, dijo.

Detrás de cada dato hay un drama y un sufrimiento enorme. Cuando una persona desaparece, no deben desaparecer sus derechos”, reivindicó. En concreto, criticó que muchos jueces sobresean los casos de desapariciones, porque “están archivando los derechos de una persona”.

Por último, el padre de Diana Quer pidió “que se rehúya de la crónica de sucesos” en las informaciones periodísticas sobre desaparecidos, porque “no son sucesos, son víctimas”, al tiempo que solicitó que se tenga en cuenta a los menores desaparecidos en la futura ley de violencia contra la infancia.

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