Domingo, 19.08.2018 - 13:36 h
Su segunda medalla para España 

Orlando Ortega se cuelga el bronce en 110 metros vallas en los Europeos de Berlín

Sergey Shubenkov, el gran favorito, único europeo que había bajado este año de los 13 segundos, se vio sorprendido por el francés Martinot-Lagarde. 

Fotografía Orlando Ortega, Europeos de Berlín
Orlando Ortega se cuelga el bronce en 110 metros vallas./ EFE

Orlando Ortega, subcampeón olímpico de 110 metros vallas, consiguió la medalla de bronce en la final europea con un tiempo de 13.17, por detrás del francés Pascal Martinot-Lagarde (13.17) y del ruso Sergey Shubenkov (13.17)

Sergey Shubenkov, el gran favorito, único europeo que había bajado este año de los 13 segundos, se vio sorprendido por el francés, que consiguió su primera medalla de oro al aire libre.  Ortega se demoró en el tramo que conduce a la primera valla y fue durante toda a carrera a remolque de los primeros. A mitad de trayecto todavía estaba quinto, pero su aceleración final terminó por darle la medalla de bronce.

Dos horas y media antes, el vallista de La Habana, presente por primera vez en unos Europeos, se había clasificado para la final con el mejor tiempo (13.21) de los contendientes. A seis días de cumplirse el segundo aniversario de su medalla de plata olímpica en Río 2016, Orlando Ortega ha dado una segunda presea a España, el país que le ha dado la oportunidad de alcanzar una vida mejor como atleta de elite.

La de Ortega es la cuarta medalla para España en estos Europeos de Berlín, después del bronce de Julia Takacs en 50 km marcha, la plata de Fernando Carro en 3.000 m obstáculos y el bronce de Ana Peleteiro en triple.

De niño hizo sus pinitos en el béisbol, el deporte más popular de Cuba, pero su talento era escaso. Entonces pasó sin debutar por taekwondo y boxeo hasta que un día, cuando estaba en quinto grado de primaria, se encontró con el amor de su vida, el atletismo.

Su padre Orlando, hijo de la corredora y del futbolista, era un entrenador de 400 metros vallas y trasmitió la pasión al mayor de sus cuatro hijos, que un par de años después comenzó a ganar medallas en los Juegos Escolares, el semillero del deporte cubano. Orlando fue asimilando los trucos para saltar vallas de manera veloz y elegante y en 2010 formó arte del equipo que fue a los Mundiales Juveniles de Mocton, Canadá.

Seis días antes de cumplir 19 años, sintió estar cerca de su primer gran triunfo internacional. Pasaba por un buen momento de forma pero al atacar una valla en la segunda eliminatoria tropezó, quedó eliminado y vio como se le escapaba la gloria. Regresó a Cuba, se entrenó como un obseso y un año después fue bronce en los Juegos Panamericanos de Guadalajara (México).

Amigo de los perros, enamorado de las pistas azules como la de Río 2016 y esta de Berlín, y de la música de Marc Anthony, el saltador de obstáculos maduró y a los 21 años se metió en la final de los Juegos Olímpicos de 2012 en la que terminó sexto. Meses después tomó la decisión más polémica de su vida, emigrar a España.

"No entiendo de política, he pasado muchos campamentos en España y aprendí a querer este país, aquí tendré más oportunidades para moverme por Europa y competir contra los mejores y aquí me quedo", dijo entonces cuando le preguntaron sus razones.

Orlando Ortega se cuelga el bronce en 110 metros vallas en los Europeos de Berlín

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