Miércoles, 11.12.2019 - 19:40 h
Agentes y vecinos acusan a la alcaldesa

"Barcelona es una ciudad insegura, que protege al criminal y la culpa es de Colau"

Los Mossos exigen a Torra más recursos para luchar contra la violencia "desbordada" en la ciudad, que movilizará a la ciudadanía el 14 de septiembre.

Agentes de los Mossos durante una detención en Barcelona. / Europa Press
Agentes de los Mossos durante una detención en Barcelona. / Europa Press

El pasado miércoles una joven moría apuñalada en una discoteca del Puerto Olímpico después de que los supuestos asesinos le robasen el teléfono móvil. Se trató del décimo homicidio que se produce en Barcelona en lo que va de verano y el decimoquinto desde marzo. Peleas, carteristas en el metro, más de 7.000 robos con violencia hasta el mes de julio (un 30% más que en el mismo periodo del año pasado), asesinatos…

Hace semanas, murió una representante del Gobierno de Corea del Sur después de sufrir un intento de robo cerca del centro comercial de Diagonal Mar, situado en la zona del Fòrum; también la familia real de Qatar fue víctima de un robo, en esta ocasión multimillonario, en un hotel de lujo del centro de la ciudad. A mediados de agosto, muy cerca de donde se produjo el asesinato del pasado miércoles, los viajeros de la línea 3 del metro veían horrorizados cómo un toxicómano entraba en un vagón del suburbano en la estación de Drassens con una jeringuilla llena de sangre pinchada en el brazo, en una escena más propia del barrio de La Mina en los años 80, que del centro de una gran urbe como Barcelona. 

Para la alcaldesa, Ada Colau, hay una “campaña de alarmismo” en torno a la seguridad en la Ciudad Condal. Otras voces, sin embargo, hablan de que “Barcelona es una ciudad insegura con muchas zonas poco recomendables”; de que “nunca hemos estado tan mal” o de que “la ciudad no es que tenga un problema, tiene una crisis de seguridad”.

Esta es la percepción de la situación en la ciudad española que más turistas extranjeros recibe que tienen Jordi Rodríguez, 33 años como agente de la guardia urbana y portavoz de SAPOL, sindicato mayoritario en la policía municipal barcelonesa; David José, secretario general del Sindicat de Policies de Catalunya, con gran implantación en los Mossos d’Esquadra, o Manuel Martínez, de la Asociación de Vecinos de la Barceloneta y Vicepresidente de Tsunami Vecinal, una plataforma que aglutina a decenas de colectivos vecinales de la ciudad y que ha convocado para este próximo 14 de septiembre una gran marcha de protesta, que se prevé multitudinaria, en la que más de 35 colectivos de 20 barrios barceloneses denunciarán la inseguridad que vive la segunda urbe española y exigirán soluciones a las autoridades.

Para SAPOL, con 1.500 afiliados entre los agentes de la Guardia Urbana, esto no es “ninguna campaña”, la inseguridad es “totalmente real” y se ha convertido en una situación “insostenible”. Jordi Rodríguez, portavoz de este sindicato, señala a la culpable: “Ada Colau, como alcaldesa, es la principal responsable de esta situación. Barcelona en Comú y la CUP se han dedicado a ‘proteger’ al delincuente, a los manteros, con su 'buenismo'... y desproteger al ciudadano y, además, lanzar una campaña de desprestigio a la Guardia Urbana, que se ve impotente, porque no podemos trabajar en la calle para proteger al ciudadano que sufre esta ola de violencia. Carecemos de respaldo jurídico y de medios para trabajar, tanto materiales como humanos. Hacen falta, mínimo, 1.200 policías municipales más para poder ser efectivos contra esta ola de violencia y delitos que sufre Barcelona”.

El aumento de la violencia: "Para robarte un móvil te apuñalan"

SAPOL habla de la “impunidad” de los delincuentes y del “efecto llamada” que se ha producido por el “buenismo y el garantismo” de la alcaldesa contra, por ejemplo, los manteros. “Aquí no se dan sólo los delitos habituales de toda gran ciudad, lo que sucede en Madrid, París o Londres, sino que están multiplicados por mil. Es una barbaridad que los delitos violentos hayan crecido un 30% este último año”. Este policía municipal alza la voz, además, por el cambio en el tipo de delito y el aumento de la violencia: “Ya no hablamos del típico tirón, pequeño hurto, los raterillos de toda la vida o el delincuente habitual… sino que aquí para robarte un móvil, un reloj o unos cascos, te apuñalan y te matan. El delito en Barcelona está controlado por mafias. El chaval que te roba un reloj sabe perfectamente qué reloj te roba y luego lo vende a las mafias que lo controlan. Es una locura y es necesario actuar ya…”

Manuel Martínez, de Tsunami Vecinal y la Asociación de Vecinos de la Barceloneta, corrobora la percepción del agente de la Guardia Urbana. "No es por hacer alarmismo, pero en Barcelona ahora mismo da miedo salir a correr por la calle con unos cascos o ir del trabajo a casa a ciertas horas…”. Manuel opina que se necesita ir a la "raíz" del problema y llevar a cabo un "plan de choque integral”, aunque "lo primero es que haya más policías en las calles”, como primera medida. "Nosotros", dice, "hemos hasta creado un mapa del crimen en Barcelona y las autoridades podían empezar a atajar el problema enviando más policías a las zonas más conflictivas y donde se comenten delitos cada minuto del día". Martínez, que resalta el carácter transversal del movimiento Tsunami Vecinal, “hay independentistas, constitucionalistas, de derechas, de izquierdas… ", habla igualmente de que "gran parte del problema es por la desunión de los políticos: Ayuntamiento contra Generalitat, peleas entre los socios en la Generalitat, en el Ayuntamiento… Y unos por otros, Barcelona sin barrer y sin limpiar de delincuentes. Por eso exigimos que en este tema tan grave, que está degradando de manera brutal la ciudad y sus barrios, vayan todos los políticos a una porque el problema es de todos".

Este miembro del colectivo vecinal incide, como el portavoz de SAPOL, en que ciertos lugares de Barcelona están tomados por las mafias del crimen. "Hace unas semanas murió un ciudadano chino en la zona del Puerto Olímpico, muy cerca que donde fue asesinada el miércoles la joven de 26 años. Pues bien, si rascas un poco descubres que este chino pertenecía a un grupo que controla la prostitución en la zona y que fue asesinado por otro grupo de ciudadanos provenientes de países del Este de Europa que querían controlar ellos la prostitución". Y es que estamos hablando, "no solo de MENAS (Menores Extranjeros No Acompañados), principalmente magrebíes, sino de algo mucho más profesionalizado, preocupante y violento".

Martínez cuenta como su asociación vecinal alertó a la policía de que los ‘lateros’ que vendían cervezas y refrescos de manera ilegal por su barrio y los alrededores de la playa de la Barceloneta también trapicheaban con  droga -principalmente hachís, marihuana, cocaína y heroína- que transportaban en sus neveras, gracias a lo cual las fuerzas de seguridad pudieron llevar a cabo una operación policial hace unas semanas.

Un agente durante una detención en Barcelona. / Europa Press
Un agente durante una detención en Barcelona. / Europa Press

Antonio (nombre ficticio "porque tengo miedo") regenta un kiosko de prensa y souvenirs en una zona céntrica de Barcelona, cercana a la Rambla de Catalunya, y junto a otros comerciantes de la zona han contratado seguridad privada para proteger sus comercios y la zona en general. "Hay miedo, a mí me han atracado varias veces en los últimos años, los turistas tienen miedo, los ciudadanos en general tienen miedo. Nadie saca el monedero o la billetera para comprar algo porque si los delincuentes ven que llevas dinero te atracan a la vuelta de la esquina. Las autoridades no hacen nada y esto es insostenible. Yo estoy esperando a que dentro de tres años me pueda jubilar y cerraré el negocio. No puedo más y esta situación me está costando hasta la salud".

En Barcelona hay miedo a salir a la calle y el Presidente del Gremio de Restauración y Hostelería de Barcelona, Pere Chías Suriol, lo verbalizaba en un acto esta misma semana en el que la patronal catalana, Foment del Traball, hacía pública su ‘receta’ para acabar con la ola de criminalidad que vive la ciudad. “Traslado el miedo que tenemos las personas”, decía Chías, “cuando vemos que pasan cosas tan tremendas como que por robar un móvil matan a una persona y que esto no sabes dónde te puede pillar ni donde te puede pasar”.

El Presidente de la patronal, Josep Sánchez Llibre, ponía, sin embargo, ‘paños calientes’ a la situación: "No tenemos que consolarnos por la inseguridad de otras ciudades del mundo sino hacer una apuesta decidida por la seguridad, con la máxima complicidad de las instituciones. Huimos del alarmismo porque Barcelona es una ciudad segura que tiene los problemas propios de una gran metrópolis, pero debemos trabajar todos juntos para mantener y aumentar el prestigio de la ciudad”, aseguraba este jueves. Entre las medidas que los empresarios proponen a las Instituciones se encuentran reformar el código penal para combatir la reincidencia en los robos; juicios inmediatos, entre 24 y 72 horas desde la comisión de los delitos; la especialización de varios juzgados de instrucción de Barcelona en seguridad ciudadana o coordinar políticas de seguridad entre administraciones y combinarlo con una mayor presencia policial en las calles.

David José, Secretario general del Sindicat de Policies de Catalunya, también apunta a los políticos, como el portavoz de SDAPOL. “Nunca habíamos estado tan mal en cuanto a inversión, en recursos humanos, en materiales…” (hace referencia a los Mossos, responsabilidad directa de la Generalitat de Torra y su conseller de Interior, Miquel Buch), “pero no solo nosotros sino también nuestros compañeros de la Guardia Urbana y del resto de cuerpos policiales que operan en Barcelona. Si una administración pública deja de invertir en sanidad habrá listas de espera; si no se conservan las carreteras habrá más accidentes y si se deja de invertir en seguridad y además hay una mala gestión, pasa esto, que aumentan los delitos. Ha habido recortes, recortes y recortes en seguridad, tanto en recursos humanos como materiales y ahora vemos la consecuencia. Y esto no es de ahora, es la consecuencia de años de mala gestión política”. David José remacha además que “ni Ayuntamiento ni Generalitat han planteado ninguna solución creíble y viable” ante la ola de violencia.

Mientras, los medios de comunicación internacionales, de la BBC a TF1, de The Guardian a Der Spiegel, se hacen eco de la inseguridad que se vive en las calles de Barcelona. “Barcelona, ciudad de ladrones”, titulaba el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung el pasado mes de agosto. Incluso, el consulado estadounidense y la embajada de aquél país alertaban a sus ciudadanos que viajaran a Barcelona del aumento de la criminalidad en la ciudad y les conminaban a estar alerta y no hacer ostentación de riqueza en la calle con relojes o joyas caras. “La criminalidad en Barcelona está descontrolada y desbocada”, advierten los vecinos y por ello el 14 de septiembre un tsunami vecinal “por el civismo y la seguridad” se echará a las calles exigiendo a las autoridades medidas inmediatas. “Porque la situación en Barcelona es insostenible”… Y todos miran a Torra y a Colau.

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