Sábado, 04.04.2020 - 05:23 h

Copacabana espera impaciente la llegada del Papa

RIO DE JANEIRO (BRASIL), 25 ( Del enviado especial de Europa Press José Maria Navalpotro) Decenas de miles de personas llenan las calles de Río de Janeiro, y muy especialmente la avenida de Copacabana, que en algo más de una hora recorrerá en coche el Papa Francisco para presidir el acto de bienvenida a los jóvenes que participan en la Jornada Mundial de la Juventud.

RIO DE JANEIRO (BRASIL), 25 ( Del enviado especial de Europa Press José Maria Navalpotro)

Decenas de miles de personas llenan las calles de Río de Janeiro, y muy especialmente la avenida de Copacabana, que en algo más de una hora recorrerá en coche el Papa Francisco para presidir el acto de bienvenida a los jóvenes que participan en la Jornada Mundial de la Juventud.

En medio de una constante presencial policial y militar, que en ocasiones se torna agobiante, la gente abarrota los cuatro kilómetros de la avenida de Copacabana, en una vista en la que predomina el plástico de los chubasqueros con que se han pertrechado los peregrinos, en vista de la amenaza de lluvia, que ha estado presente de modo discontinuo desde esta mañana. Cantos, saludos, banderas al vientos, amenizan la espera en un Río nuboso.

"Como dijo Benedicto XVI en Cuatro Vientos, somos más fuertes que la lluvia", comentaba Marta, una joven española que ha venido en un grupo de 92 jóvenes de la parroquia San Josemaría Escrivá de Madrid. En este grupo también se cuentan estudiantes gallegos, de Cádiz, de Córdoba y de otros lugares.

Blanca, una de las jóvenes del grupo, ha comentado que su plan desde esta mañana ha comenzado con un rato de Adoración al Santísimo y con oración, en una carpa que los propios jóvenes han levantado en la zona de Santa Rosa de Lima, y a la que se han unido otros cuatro grupos de españoles. Ahora pensaban esperar al Papa con canciones y rezando el rosario. "Estamos preparando la JMJ con lo que nos ha dicho el Papa: oración, sacrificio y alegría".

Entre los sacrificios, las deficiencias del transporte público, que les lleva a emplear seis horas a diario en traslados. "Pero la regla es no quejarse nunca", puntualiza Marta.

Otra peregrina, norteamericana de la diócesis de Newark, Jennifer, comentaba que la lluvia, el cansancio, el mal tiempo, son hasta necesarias: "Esto es una peregrinación. Hay sufrimiento y hay alegría". Esta joven de 25 años ingresará este verano en un convento de dominicas en Nashville, Tennesse. Es su tercera JMJ, tras Colonia y Madrid.

Cree que estos actos son necesarios: "Es ver que no estás solo viviendo tu fe. Y ver que lo importante es la Eucaristía. A veces la gente piensa que la Iglesia está muerta. Esta es la demostración de que crece cada día", comenta la joven en un español más que aceptable, y sin dejar de sonreír.

La presencia de argentinos entre los peregrinos es muy evidente. Los compatriotas del Papa se han lanzado a venir a verle. Sonia y Esteban, una joven pareja de Santa Fé comentaban que han tomado una avión para poder participar en la JMJ aunque, por motivo del vuelo, tendrán que volverse el sábado.

Entre la población de Río existe una visible alegría por el aluvión de gente joven. Un gasolinero comentaba que el negocio no ha aumentado estos días, pero se alegra de ver tanta gente joven y alegre. Eso no quita para que muchos cariocas sientan cierta vergüenza por los fallos en el transporte, y la mala organización en una ciudad que acogerá las Olimpiadas y el Mundial de fútbol. "Vergüenza" y "sufrimiento para los peregrinos" decían hoy en sus titulares algunos periódicos gratuitos.

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