Domingo, 24.02.2019 - 00:55 h

¿Qué es más ventajoso?: comprar la casa a una promotora o ser cooperativista

En la cooperativa de viviendas, el cooperativista pagará por su vivienda el coste que ésta tenga. Si se consigue una buena gestión del proyecto, comprará más barato. 

En la promoción de viviendas, el comprador paga el precio que pida el promotor y es el promotor el que corre el riesgo. Si hay imprevistos, el promotor tendrá menos beneficio.

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Comprar una vivienda supone una importante inversión, seguramente la mayor que llevan a cabo las familias españolas. Sin embargo, no es infrecuente que después de invertir en la compra de nuestra vivienda a una promotora o constructora o aportar una cantidad como socio de una cooperativa ésta no sea entregada.

En estas circunstancias, se hace necesario reclamar el el importe, el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) abonado y los intereses desde la fecha de pago.

El despacho de abogados Arriaga Asociados, especialistas en este tipo de reclamaciones, apunta que para iniciar la reclamación es necesario cumplir una serie de requisitos: no ser un inversor, que no se haya expedido licencia de primera ocupación antes de denunciar el incumplimiento del plazo de entrega de la vivienda, no haber incumplido las obligaciones de pago incluidas en el contrato y que en nuestro contrato aparezca un plazo de entrega de vivienda/cédula de habitabilidad/licencia de ocupación de la vivienda configurado como jurídicamente esencial.

Por tanto, se puede reclamar, con muchas posibilidades de éxito, tanto siendo cooperativista como comprando directamente al promotor, aunque de hecho haya diferencias entre ambas fórmulas para adquirir una vivienda.

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La más relevante es que, mientras que en la compra de vivienda sobre plano a una promoción se compra una vivienda con un precio cierto y determinado; en la cooperativa, como el cooperativista es autopromotor, la vivienda le sale al socio al coste real que haya tenido la misma.

Así, si durante ese proceso las obras no llegan a iniciarse en el plazo previsto, la vivienda no se concluye en el plazo acordado o nunca se obtiene la cédula de habitabilidad o licencia de ocupación se puede reclamar al banco donde fue depositando el dinero a cuenta.

No obstante, la cooperativa es una asociación de interesados en adquirir una vivienda a precio de coste que se unen, constituyendo una sociedad en la que ponen en común sus aportaciones, para precisamente autopromover la construcción de sus viviendas. Mientras, en la promoción de viviendas es el promotor, generalmente una sociedad mercantil, quien vende directamente a los interesados la vivienda.

En la cooperativa de viviendas, el cooperativista pagará por su vivienda el coste que ésta tenga. "Por tanto, si se consigue una buena gestión del proyecto cooperativo ahorrando en costes, el cooperativista habrá hecho una buena adquisición y habrá salido beneficiado de comprar más barato", señalan desde Arriaga Asociados.

"Por el contrario, si por lo que sea las cosas se complican y finalmente las viviendas se encarecen por el motivo que sea, también el cooperativista tendrá que pagar más por esa misma vivienda", advierte.

Mientras, en la promoción de viviendas, el comprador pagará el precio que pida el promotor y es el promotor el que corre el riesgo. Es decir, si la promoción sale más cara porque la constructora cobra más o porque hay imprevistos, el resultado será que el promotor tendrá menos beneficio con esa promoción pero el comprador habrá pagado lo mismo.

Para incorporarse como socio a una cooperativa de viviendas es necesario hacer una aportación al capital social. El importe estará regulado en los Estatutos. "Con esto uno adquiere la condición de socio pero para poder optar a tener una vivienda, lo normal es firmar un contrato con la cooperativa y es en ese contrato en el que se regulan las aportaciones que debe hacer el cooperativista, la periodicidad de las mismas, etc", señalan desde el despacho.

"En la práctica, no hay gran diferencia, en cuanto a la forma de pago, entre una cooperativa y una promoción: suele haber una entrada, unas aportaciones mensuales y, finalmente, cuando se produce la entrega de llaves una subrogación en una hipoteca", concluye. 

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