La inflación dispara las previsiones de gasto

El petróleo golpea las cuentas de Sánchez y amenaza sus promesas sobre pensiones

Las nuevas previsiones macroeconómicas presentadas por el Banco de España complican una de las propuestas estrella del nuevo Gobierno

fotografía Pedro Sánchez
Las cuentas de Pedro Sánchez, en el aire. / EFE

Las cuentas de Pedro Sánchez en materia de pensiones cada vez cuadran peor. Una de sus grandes reivindicaciones, la de ligar las pensiones al IPC, está cada vez más lejos. La razón es que el aumento del precio del petróleo en los últimos meses ha descuadrado por completo el cuadro macro del Gobierno, en especial en materia de inflación. El desfase entre lo presupuestado y el nuevo escenario arroja un déficit adicional cercano a los 5.000 millones de euros en los dos próximos años.

Las nuevas proyecciones macroeconómicas de la economía española, presentadas por el Banco de España, delatan que la evolución al alza del precio del petróleo estaba infravaloradas. Además, con fuerza. La diferencia media entre las estimaciones del precio del barril entre marzo y las de junio para 2018, 2019 y 2020 es del 13,5%. Con ello, el valor del IPC, que en mayo superó el 2%, se eleva con fuerza para 2018 y 2019, por lo que los presupuestos iniciales que ligaban pensiones e IPC se encuentran actualmente bajo sospecha.

Aunque no solo con las estimaciones del Banco de España, sino también respecto de la actualización del Programa de Estabilidad que a principios de mayo remitió el anterior Gobierno a Bruselas. Pese a la corta distancia temporal, las diferencias en materia de inflación debido al precio del crudo es grande. La actualización prevé que el precio del petróleo alcance los 67,7 euros en 2018, y 63,9 para 2019 y 2020 (frente a los 74,5, 73,5 y 68,7 que estima el Banco de España respectivamente).

Las evidentes diferencias en el precio del petróleo, que es uno de los elementos que más pesan en la cesta de precios, provoca fuertes distorsiones en el IPC. El Banco de España espera que la inflación media alcance el 1,9% en este 2018, una cifra que supera con creces los anteriores escenarios. Por un lado, es un casi un 46% más alta que las estimaciones de marzo, pasa del 1,3 al 1,9%. Si se remite al texto remitido por el anterior Gobierno del PP a Bruselas, éste estimaba una inflación del 1,4% para 2018 (página 20 del documento) frente al 1,9% que ahora estima el Banco de España. En el caso de 2019, las estimaciones del organismo bancario español entre marzo y junio es de 0,4 puntos porcentuales, algo más pequeña es frente al Programa de Estabilidad que tiene Bruselas.

En definitiva, las cuentas de PP y PSOE para revalorizar las pensiones en este 2018 pasaban por añadir cerca de 1.900 millones. Ahora, con el nuevo precio del petróleo esa cifra se eleva a 2.475 millones de euros (el multiplicador sería del 0,165 ya que el 0,25% ya estaba incluído). Además, para 2019 se pasa de los 1.950 millones, la inflación prevista era plana en el 1,3%, hasta los 2.550 millones de euros. En definitiva, las dos cifras dan 5.000 millones de euros que tendrá que encontrar Sánchez para cumplir con su última promesa.

El déficit se resentiría todavía más

El problema de ligar las pensiones al IPC no solo es encontrar financiación para los ya 2.475 millones extras, sino que el sistema tiene un déficit galopante. Obviamente, dicho agujero se suma al del Estado y penaliza a España frente a las agencias de calificación, inversores y por supuesto la Comisión europea. Bruselas ya avisó que veía previsible un desfase de cuatro décimas en las cuentas del Programa de Estabilización. Curiosamente, en el cuadro 5.2.3.2 del Programa de Estabilidad (en la página 68) el gobierno reconocía que con un barril de petróleo a 75 dólares (la previsión del Banco de España es de 74,5 dólares) el déficit se desviaría en cuatro décimas.

A lo anterior habría que añadir los 2.475 millones que costaría indexar el IPC y pensiones en 2018, que representan dos décimas más. En total, el 2,2% que se había comprometido el Gobierno pasaría hasta el 2,81%. Lo peor vendría en 2019, donde si se cumple el precio que prevé el Banco de España para el petróleo, el déficit se iría por encima del 3% de nuevo. El muy optimista 1,3% fijado por el Gobierno se le añadirían 1,5 puntos por efecto del petróleo y 0,2 de nuevo por la indexión de las pensiones.

El déficit de la Seguridad Social, pero en especial el del conjunto de las administraciones, es el principal enemigo para Sánchez en la última de sus grandes promesas. El nuevo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llegó con una lista de deberes a la Moncloa. Una lista impuesta por él mismo, obviamente. El resultado dista mucho de ser satisfactorio, por el momento. En apenas una semana sus grandes reivindicaciones se han venido abajo una a una, además de enterrar un ministro (que además era apuesta suya) y reconocer ante toda Europa que transigiría con la política económica de Bruselas.

Lo primero con lo que tuvo que tragar fueron los presupuestos aprobados por el Partido Popular, pese a que dijo que llegaban “tarde y mal”. Pocos días más tarde, reconoció que mantendría la reforma laboral en pie, pese a que en los últimos años ha repetido hasta la saciedad que debería ser eliminada. Ahora, su última gran reivindicación, además ante el peso pesado de los electores que son los jubilados, queda muy en el aire. Además, el propio PSOE, junto a Unidos Podemos, ha sido unos de los pocos partidos que ha defendido que todas las pensiones deben ligarse al IPC. Por último, días atrás el Pacto de Toledo ha llegado a un principio de acuerdo para llevar a cabo dicha propuesta. Todo ello, mete todavía más presión a Sánchez y su nuevo ejecutivo.

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