Viernes, 19.10.2018 - 05:24 h
Las misivas se recopilan en un libro

Por qué la 'Carta al Accionista' de Warren Buffett es la más leída del mundo

El escrito del oráculo de Omaha es sincero, va al grano,  se burla de los codiciosos y  utiliza un lenguaje que la calle entiende.

WARREN BUFFETT
El oráculo de Omaha continúa viviendo en la misma casa que compró en 1958 . EFE

“Es un placer para mí”. Así empiezan la inmensa mayoría de las Cartas al Accionista que encabezan la memoria anual de las empresas de todo el mundo.

Nadie las lee porque todas son iguales de aburridas y formales. No hay nada nuevo. Es un resumen desganado.

Pero hay una Carta al Accionista que es única en el mundo. Los periodistas la buscan todos los años por estas fechas y escriben toda clase de artículos basados en ella. Yo la busco porque es un ejemplo de storytelling.

Me refiero a la Carta al Accionista que escribe Warren Buffett, presidente del grupo inversor Berkshire, y uno de los hombres más ricos del mundo.
El comienzo de su Carta ya es un ejemplo de "no te voy a hacer perder el tiempo". Buffett desgrana cuánto ha ganado cada acción de Berkshire en porcentaje año a año, desde que él compró la empresa en 1965 hasta el año pasado.

A continuación, el primer párrafo: “La ganancia neta de Berkshire en 2017 fue de 63.300 millones de dólares”.

Sin embargo, Buffett dice que ese primer párrafo, que ha sido el mismo durante años, merece ser comentado porque la mayor parte de esas ganancias, tomen nota, “no provinieron de nada que nosotros hiciéramos en Berkshire”. Y repite: “No es de ningún modo real”.

Buena parte de esa ganancia se debió a que el Congreso de Estados Unidos bajó el impuesto de sociedades (de 35% al 21%), lo cual favoreció a las empresas americanas, y especialmente, a Berkshire.

¿No es un rasgo insólito de sinceridad?

La mayor parte de los ejecutivos del mundo habrían puesto ese detalle en algún punto perdido de la Memoria Anual, para demostrar lo buenos ejecutivos que son. Buffett hace lo contrario. Admitir con humildad que esos inmensos beneficios no se debieron a su astucia.

A pesar de que la primera mitad de la carta es un análisis técnico de inversiones, Buffett deja caer su estilo socarrón y su filosofía. Por ejemplo, Buffett está en contra de los ejecutivos que se vuelven locos lanzándose a compras desenfrenadas para satisfacer a sus consejos de administración en los momentos de bonanza.

Cuando un CEO se deja llevar por el ansia de los negocios, siempre tratará de que las previsiones justifiquen esas operaciones. Sus subordinados le harán la pelota, previendo los vastos niveles de compensación que recibirán cuando la corporación aumente de tamaño. Los banqueros de inversión, oliendo comisiones enormes, también aplaudirán. (No pregunte entonces a su peluquero si necesita un corte de pelo.) Si el rendimiento histórico no llega a justificar su adquisición, entonces se pronosticarán grandes sinergias. Las hojas de cálculo nunca engañan”, dice con ironía.

Por esa razón, la Carta de Buffett es la más leída del mundo. Porque es sincera, porque va al grano, porque se burla de los codiciosos que toman decisiones sin pensar, y porque utiliza un lenguaje que la calle entiende.

Recordemos que muchos de los accionistas de Buffett son norteamericanos medios que tienen sus ahorros en Berkshire, pero no son expertos en finanzas. Solo confían en Buffett, el sabio de Omaha.

Una fiesta en Omaha

La ciudad de Omaha es donde vive Buffett desde que se compró un chalet con sus primeras ganancias en los años 50. Todos los años, organiza allí su Junta de Accionistas, lo cual es el evento más importante de la ciudad. ¿Una junta? Bueno, en realidad es un inmenso parque de atracciones. La ciudad se llena de colores, de carritos de helados, de atracciones como si uno estuviera en Port Aventura.

Uno de los juegos más divertidos consiste en lanzar periódicos al porche de una casa. Es una casa fabricada para el momento, con su jardín y su cerca. Así Buffett recuerda cómo empezó a ganarse sus primeros centavos, repartiendo periódicos por las calles de Omaha.

Cuando gente del mundo de la empresa me pregunta cómo pueden mejorar su escritura, les recomiendo entre otras cosas, que cuenten las cosas con un lenguaje sencillo, que sean sinceros, que reconozcan sus aciertos y equivocaciones, y que lean las Cartas al Accionistas de Buffett. Son tan famosas y están tan bien escritas, que se recopilan y se publican en formato de libro. Según la revista Fortune, ese libro es un súper ventas.

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