Viernes, 16.11.2018 - 20:06 h
Entrevista a Juan Velarde Fuertes

"Zapatero ha sido el mayor desastre para la economía desde la Guerra Civil"

Ve la crisis energética, la falta de una reforma educativa y el déficit como problemas y alerta del riesgo de una burbuja china que sería dramática.

Juan Velarde
Juan Velarde

Juan Velarde Fuertes acaba de cumplir 90 años, pero mantiene una lucidez y una vitalidad extraordinarias. Nacido en Salas (Asturias), el 26 de junio de 1927, es en la actualidad el Presidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Su curriculum es extensísimo pues, no en vano, ya estuvo detrás del Plan de Estabilización de 1959, cuando la economía española abandonó la autarquía y se abrió al exterior.

Desde su despacho de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, frente al antiguo ayuntamiento de Madrid, no duda en decir que “Zapatero ha sido el mayor desastre que le ha ocurrido a la economía española en las últimas décadas” o que la situación energética es “uno de los mayores problemas que acechan a nuestra economía en la actualidad” y la solución es “la energía nuclear”.

Juan Velarde con el Rey
Juan Velarde con el Rey.

Parece que salimos de la crisis,  ¿y ahora qué?

El presidente Zapatero lo hizo todo al revés a nivel económico. Fue un auténtico desastre y eso coincidió con un cataclismo económico mundial. Fue lo peor que le ha pasado a la economía desde la Guerra Civil. Jordi Maluquer asegura en su último libro sobre la macroeconomía española que los dos mayores hundimientos de la economía española han sido la Guerra Civil y el gobierno de Zapatero. Ahora estamos saliendo de
aquel desastre, pero hay que atajar y contener el déficit. Parece que una década después vamos a cumplir el objetivo para este año, que está marcado en el 3,1%. Esta es una buena noticia, pero…

​¿Sí?

La deuda del sector público está cercana al 100% del PIB y eso es un enorme lastre que hay que atajar. Arrastramos un déficit tremendo del sector público y eso tendrían que arreglarlo porque es un gravísimo problema. Por otro lado la economía española se ha abierto enormemente en los últimos años y exportamos muchísimo. Además, recibimos
millones de turistas cada año. Todo eso equilibra nuestra balanza comercial, pero tiene una contrapartida: dependemos de que a los demás les vaya bien. Por primera vez en su historia España tiene además una renta de situación excelente.

​Explíquese

Si uno está en el mundo ajeno a las grandes vías de tráfico, queda marginado de las inversiones internacionales. Eso le ocurría tradicionalmente a España porque estaba en una esquinita de Europa. Ahora estamos en el medio del comercio mundial porque la
ruta de Asia hacia Europa del norte pasa por España
, la tiene que rodear, lo que nos convierte, por ejemplo, en uno de los mayores exportadores de automóviles a nivel mundial. Estamos muy bien posicionados si el Mediterráneo está tranquilo, pero todo puede estropearse por conflictos en Grecia, Turquía, Siria, la presión del norte de África... El mundo asiático se ha desarrollado enormemente y China, Japón, la India…
se conectan con la Europa del Norte a través del Índico y el Mediterráneo y hay que aprovechar esa situación. Puertos, conexiones, tecnologías, eso puede dar, y está dando, un impulso enorme a la economía española. Piense usted en Suiza, un país que no tiene nada, pero que es riquísima porque tiene al norte la Alemania más rica, Renania; al oeste la Francia más próspera, Lyon y la gran llanura; al sur el Piamonte, y al este el
valle del Danubio. En este sentido, no nos favorecería que el Ártico se descongelara por el cambio climático, porque entonces el tráfico entre el Pacífico y Europa del Norte se haría por arriba y volveríamos a quedar marginados. Ya ha habido barcos mercantes que han cruzado el Ártico… Además, está lo de Cataluña. Barcelona está en medio del Mediterráneo y la situación puede estropear nuestra renta de situación, aunque el tema catalán parece que empieza a encauzarse.

Habla usted del cambio climático. El gran debate energético en las últimas semanas es el de la descarbonización, pero el Gobierno de Rajoy se resiste a abandonar el carbón como ha dejado patente en la cumbre del clima de París y en la batalla que mantiene el Ministerio de Energía con las eléctricas que quieren cerrar sus centrales térmicas.

Nuestro carbón es de baja calidad, muy difícil de extraer y muy contaminante, aunque sea nuestra única energía fósil; por cuestión del calentamiento global, el carbón, en su conjunto no es sostenible, y las energías renovables dependen de factores aleatorios como el clima. Somos casi una isla energética con muy pocas interconexiones y la
energía es básica para garantizar la competitividad, el desarrollo y el empleo, así como la sostenibilidad medioambiental. Así que considero, aunque sé que esto no les gustará a los ecologistas ni a muchos de nuestros políticos, que la energía de origen nuclear garantiza el suministro eléctrico porque las centrales nucleares funcionan las 24 horas los 365 días del año, es la energía más barata y baja los precios de la electricidad en el mercado mayorista. España debe de replantearse volver a lo nuclear. El petróleo se acaba y además, tanto esta energía como el gas natural son contaminantes y nos llegan de países muy inestables sociopolíticamente. En el conjunto de energías primarias de España la nuclear supone sólo el 12% frente al 45% de petróleo o el 20% de gas natural. Deberíamos fijarnos en Francia donde el 70% de la electricidad que consume es de origen nuclear.

"El futuro de la energía en España es nuclear"

Juan Velarde FuertesPresidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. 

Pues Rajoy y su Gobierno no parecen estar por la labor: acaban de cerrar
definitivamente Garoña.

A Rajoy le diría que hay que resolver el tema energético porque una energía barata, limpia y eficiente es vital para el desarrollo de la economía.

¿Y qué más reformas debería de hacer Rajoy en la economía española?

Juan Velarde con Rajoy
Juan Velarde con Rajoy.

Lo primero es eliminar las trabas administrativas para montar una empresa y unificar el mercado interior español. No es admisible que tengamos 17 legislaciones diferentes. Esta es la gran reforma pendiente de nuestra economía. Un informe del Banco Mundial del pasado año decía que no era admisible un mercado interno tan heterogéneo en
España y que ello lastraba nuestra economía enormemente. Luego, y esto es importante, un gran pacto educativo. La educación, una sociedad preparada es vital para el desarrollo de la economía. Atajar el déficit enorme de las administraciones públicas, que lastra nuestro crecimiento. Es imprescindible también una rebaja fiscal: menos impuestos, pero recaudar de forma más eficiente. La inversión en tecnología y en I+D, algo fundamental, porque no nos podemos quedar atrás en esta nueva revolución tecnológica que vivimos, como nos quedamos atrás en la revolución industrial de finales del XIX y, como le digo, resolver la cuestión energética. Además hay otros dos temas: combatir la corrupción e invertir, lo que haga falta, en seguridad porque con todo lo que nos da el turismo, tras el atentado de Barcelona, una bomba, por ejemplo, en la playa de Benidorm, sería letal.

¿La reforma laboral hay que dejarla como está?

Objetivamente, la reforma laboral ha dado sus frutos dinamizando y flexibilizando el mercado laboral. Ahí están todos los empleos que se han creado en los dos últimos años, pero profundizar en la misma quizás llevaría a la economía española a un periodo de conflictividad y eso es muy malo y dañino para la economía. No hay que retroceder en
la reforma del mercado laboral, pero tampoco avanzar alocadamente. No se puede acabar radicalmente con la protección del trabajador.

Pero los sueldos de los trabajadores son ahora inferiores a los de hace 10 años.

Esa es una afirmación discutible. La superación de la crisis ha supuesto grandes sacrificios para todos. Lo que sucede es que somos un país de servicios y con un fuerte sector agrícola y en los servicios y en la agricultura los sueldos son más bajos, porque la mano de obra no necesita ser cualificada como en la industria. Es cierto, eso sí, que el trabajo precario es un drama.

Cuando nadie hablaba de ello, dos o tres años antes del gran crack del 2007, usted predijo la crisis, ¿augura ahora el estallido de otra burbuja? ¿La turística, por ejemplo?

Si no nos volvemos locos y hacemos las cosas bien no tiene porqué suceder nada. El proteccionismo, el de Trump, por ejemplo, es, puede ser, un gran lastre para la economía mundial, pero lo público donde sí tiene que estar presente es en los mercados financieros, regulándolos y marcando las reglas y vigilando a la banca para que no se produzcan los desmanes del pasado. Pero sí veo nubarrones a nivel mundial: si estalla la
burbuja inmobiliaria China puede ser un cataclismo
porque China es la segunda economía mundial. Los chinos se están endeudando enormemente comprando terrenos, locales, propiedades, viviendas… en la propia China y en todo el mundo. Muchas veces a precios desorbitados y eso puede ser un problema de proporciones incalculables. El mayor problema que tiene China es que su población se está lanzando a operaciones especulativas para subir sus rentas. Especulan sobre el suelo, en bolsa… Si estalla, nuestra crisis será un juego de niños.

Y el Banco Central sigue dándole a la maquinita de hacer billetes y a coste cero. ¿Eso es bueno o malo?

No hay tensiones inflacionistas por lo que en principio es bueno y está aliviando en lo que puede la situación. Estamos saliendo de la recesión, pero para un país enormemente endeudado como es España no es una ayuda porque fomenta más el gasto que el ahorro y el ajuste.

¿La reconversión bancaria ya ha terminado?

Yo creo que estamos casi en el punto justo. La banca española está en un estado aceptable. Ahora hemos vivido el tema del Popular y estos días lo de Liberbank, que parece encauzado. Pero la reforma bancaria y el rescate bancario se tuvieron que haber hecho mucho antes. El tema de las cajas de ahorro era sangrante desde hacía tiempo. En el año 95, el presidente de Caja Madrid, Jaime Terceiro, publicó un artículo advirtiendo sobre la situación de las cajas. No se hizo nada
hasta que llegó el desastre de gestión en muchas de ellas. Las medidas del 77 lanzaron a las cajas a la actividad crediticia, como los bancos, y fueron un desastre. Las cajas funcionaron cuando se movieron en un mundo de los microcréditos, cuando el Estado les obligaba a invertir públicamente parte de sus recursos y su capacidad de acción era muy pequeña. Por eso no les afectó la crisis bancaria del 77 al 94. Y además, desde hacía mucho había que haberlas convertido en entidades privadas del todo, sin presencia de políticos. No creo que hagan falta más fusiones porque eso llevaría a un cuasi monopolio y eso es malo para el crédito. Eso sí, las administraciones, nacionales e internacionales, tienen que estar controlando y vigilando siempre a la banca porque si no esta se sale de madre. Y a los hechos me remito.

uNA TRAYECTORIA ESPECTACULAR

Honoris Causa, política, premios y libros

Juan Velarde Fuertes es Catedrático de “Estructura Económica” en la Universidad de Barcelona y de “Economía Aplicada” en la Complutense de Madrid. Fue Rector de la Universidad Hispanoamericana de “Santa María de La Rábida” (1974- 1977). Desde enero de 2015, es presidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Profesor emérito de las Universidades Complutense de Madrid y San Pablo CEU y Consejero del Tribunal de Cuentas (1991).
Además de los numerosísimos premios recibidos a lo largo de su vida, el último de ellos fue la medalla de oro de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en septiembre de este año, es Doctor Honoris Causa por las Universidades de Oviedo, Sevilla, Comillas, Alicante, Valladolid, Francisco de Vitoria y Nacional de Educación a
Distancia. Ha escrito alrededor de 50 libros sobre economía a lo largo de su historia y
sigue colaborando activamente y publicando artículos en diversos medios de
comunicación.

Temas relacionados

Ahora en Portada 

Comentarios