Viernes, 19.07.2019 - 14:51 h
En retribuciones fijas

Brufau acecha al 'top 3' de presidentes del Ibex mejor pagados... sin ser ejecutivo

Hace cuatro años, cedió el poder en Repsol a Josu Jon Imaz a cambio de mantener una retribución anual fija de 2,5 millones de euros.

Gráfico sueldos presidentes del Ibex 35
 

Acabada la temporada de resultados anuales, los grandes directivos del Ibex han ido desvelando cómo les fue el pasado ejercicio en cuanto a sus retribuciones salariales. Y aunque no ha sido un año de grandes sobresaltos, alguno de ellos destaca por sus emolumentos pese a que ya ha dejado atrás las funciones ejecutivas. Se trata de Antonio Brufau, que hace cuatro años cedió el poder de la petrolera Repsol.

El directivo nacido en Mollerusa entregó la gestión a quien era su número dos, Josu Jon Imaz, a mediados de 2015. Dio un paso atrás que le abrió la puerta a seguir en el consejo de administración, eso sí, en calidad de consejero externo y a cambio de mantener una retribución fija de 2,5 millones. Se alejó así del día a día de Repsol, pero retuvo bajo su mano las relaciones institucionales de la compañía.

Brufau se enfundó el papel de 'chairman'. Un concepto anglosajón que ampara la presidencia, desde un punto de vista meramente representativo. Mientras, la capacidad de ejercer el poder real queda en manos del consejero delegado, el CEO, en este caso Imaz. Una separación de poderes que sigue las líneas de buen gobierno corporativo, que aboga por descentralizar los poderes únicos.

Brufau se convirtió entonces en consejero externo, el concepto que hace referencia a todos aquellos que no ejercen labor ejecutiva. Y, en 2018, fue el presidente no ejecutivo del Ibex con mejor sueldo. En total, sumando variable, el número uno de la petrolera percibió un total de 3,1 millones de euros. Prácticamente, multiplicó por dos los percibido por Víctor Grifols (1,61 millones de euros), presidente el fabricante de plasma que lleva su apellido y que, además, es consejero dominical.

Fotografía Antonio Brufau
Antonio Brufau, presidente no ejecutivo de Repsol. / EFE

El tercer presidente no ejecutivo mejor pagado en 2018 fue Antonio María Pradera, que encabeza CIE, el fabricante de componentes para la industria del automóvil, y que ganó 1,21 millones; por delante de los 1,15 millones de euros de Jordi Gual, su homólogo en CaixaBank. Se trata también de consejeros dominicales. Alejandro Echevarría, al frente de Mediaset, que cobró 980.000 euros.

De hecho, esos 3,1 millones de euros de Brufau superó en un 276% la retribución media de los presidentes no ejecutivos del Ibex, que al cierre del último año se situó en 0,826 millones de euros, según los informes que las cotizadas han remitido a la CNMV.

El número uno de Repsol, aunque el poder lo ejerza Imaz, también se acerca al pódium de presidentes (sean o no ejecutivos) con mejores salarios fijos. Se trata de la suma de sus asignaciones anuales por ser parte consejo de administración, de la retribución anual fija y las dietas por pertenecer al órgano de dirección y a sus comisiones. En este 'Top 3', la presidenta ejecutiva del Banco Santander, Ana Botín, ocupa el primer puestos, con unos 'emolumentos' de 3,48 millones de euros.

Por detrás, otros dos ejecutivos: Pablo Isla (Inditex), que alcanzó los 3,35 millones; e Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola), que se situó en 2,9 millones. Y la cuarta posición de este ranking de salarios fijos la ocupa Brufau, quien percibió por ese concepto 2,5 millones de euros.

Renovación hasta 2023

Brufau tiene por delante un 2019 en el que renovará como presidente no ejecutivo hasta 2023, cuando cumplirá 75 años, siempre que lo apruebe la junta de accionistas. Ejercicios en los que mantendrá congelado su sueldo fijo, que ya ha permanecido estable desde que cedió el poder de la petrolera.

En el último informe anual, la compañía también comunicó que Brufau renunciará, a partir de la junta, al seguro de vida, cuyo coste ascendía a un importe de unos 300.000 euros. Tampoco devengará compensación económica alguna por terminación de su contrato. En 2015, cuando dejó las funciones ejecutivas, renunció al cobro de sus blindajes a cambio de que su retribución anual ascendiera hasta 2019 a los citados 2,5 millones de euros brutos anuales.

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