Domingo, 15.09.2019 - 06:58 h
Dos años después de su 'megafondo'

El gigante Softbank, golpeado: Uber y Wework sufren el castigo del inversor

Sacudió el mercado con su primer fondo de 100.000 millones para invertir en startups. La caída de algunas de sus grandes apuestas le hace tambalearse.

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Softbank ha sacudido el mercado con su megafondo de 100.000 millones. / L.I.

Mayo de 2017. El gigante tecnológico japonés Softbank producía uno de los mayores terremotos de los últimos años en el mercado: lanzaba su fondo de casi 100.000 millones de dólares, aportados principalmente por el fondo público saudí. En su mirilla estaban todas las compañías de alto crecimiento respaldadas por el capital riesgo. Y empezaron a llegar: la plataforma de transporte Uber, la cadena de coworkings Wework, Didi, el 'rey' de los procesadores Arm... Su aterrizaje sacudió el terreno de juego y elevó las valoraciones. Ahora, dos de sus mayores apuestas han sido golpeadas por los inversores y complican la recaudación de otro 'megafondo' de una cantidad similar para el que ya está manteniendo conversaciones.

La estrategia de Softbank ha llamado la atención de todo el sector. Puso el foco en compañías con una alta valoración (y crecimiento). Invirtió la mitad de los unicornios (startups valoradas en más de 1.000 millones de dólares) y se convirtió en uno de los jugadores más destacados y poderosos. Sus apuestas: poner sobre la mesa ingentes cantidades de dinero para convertirlos en ganadores frente a sus rivales, para posteriormente acompañarlos hasta la salida a bolsa. Su aterrizaje se produjo en fases muy avanzadas, por lo que empujó muy al alza a las valoraciones no sólo de sus invertidas, sino de sus competidores.

Esta hoja de ruta la ha seguido con Uber... y ahora lo quiere hacer con Wework. En la primera llegó a finales de 2017, cuando la compañía aún trataba de recuperarse del 'shock' tras la dimisión de su consejero delegado acorralado por los escándalos. En las diferentes inyecciones, ha aportado 7.600 millones de dólares. Una parte significativa de esa inversión fue destinada a recompra de títulos a accionistas ya existentes: 6.600 millones de dólares, a un precio de 32,8 dólares. Los otros 1.000 millones de dólares se destinaron a comprar acciones nuevas a 48,77 dólares.

El problema es que hoy Uber está cotizando en el entorno de los 31 dólares, muy por debajo del precio que se fijó en la salida a bolsa reciente. ¿La razón? El mercado sigue castigando sus enormes pérdidas y las dudas sobre su rentabilidad en el futuro a medio plazo. Y Softbank se ha visto obligada a apuntarse pérdidas millonarias por esta importante caída en el parqué de una de sus grandes apuestas.

Wework, otro quebradero de cabeza

El otro gran quebradero de cabeza para Masyoshi Son, fundador y líder de Softbank, es WeWork. La estrategia que siguió en este caso es muy similar a la de Uber. El directivo 'compró' la idea al controvertido fundador del gigante del coworking en los primeros meses de 2017. Ese verano llegó con 3.000 millones de dólares en una ronda que valoró la compañía en unos 20.000 millones. En total ha puesto sobre la mesa más de 10.000 millones por casi un 30% de la firma. Casi la mitad de esa cantidad, que se inyectó entre finales del año pasado y principios de este, ha sido a una valoración de 47.000 millones.

Esta fortísima inversión generó mucho debate interno en el fondo del grupo japonés, tal y como desveló la agencia Bloomberg. El propio Son le admitió a Forbes en 2017: "Pensé que la valoración había sido demasiado alta para una compañía de su tamaño y que cualquiera podría copiar fácilmente; pero no podría... La idea es fácil de hablar pero difícil de ejecutar". Y puso su sello, al exigir mucho más crecimiento: "Hazla diez veces más grande que el plan original; si piensas de esa manera, la valoración es barata".

Hoy esa apuesta está en riesgo ante la salida a bolsa de la compañía. Tras presentar todas sus credenciales ante la SEC estadounidense, donde se reflejaban las fortísimas pérdidas y su criticado modelo de negocio, el primer 'roadshow' entre inversores ha sido decepcionante. La barrera de los 47.000 millones de valoración era la que se manejaba. Sin embargo, se plantean rebajarla hasta los 20.000 o, incluso, posponer la OPV 'sine die'. Con las cifras que ahora se manejerían, Softbank tendría duras pérdidas sobre sus últimas inyecciones.

Pese a los problemas, Masayoshi Son y su equipo hacen apuestas arriesgadas a largo plazo. Su intención no es recoger frutos inmediatos. Aunque sí que lo ha hecho en otras inversiones que ha ejecutado como la de la plataforma de mensajería empresarial Slack o la de entrega de comida a domicilio DoorDash. El problema es que después de haber invertido siete de cada diez dólares con los que contaba para este primer fondo se plantea levantar un nuevo vehículo con una filosofía similar. Y ahora mismo se encuentra en esa fase de recaudación. Estos dos golpes, según admitían en Bloomberg, no lo va a poner sencillo.

Dos años y medio después de dar un puñetazo en la mesa del sector tecnológico, todos los focos están sobre Softbank. Su arriesgada estrategia de inversión ha revolucionado el sector. El tiempo debe decir si ha sido acertada. Las primeras cifras de algunas de sus mayores apuestas no le benefician.

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