Domingo, 22.10.2017 - 23:14 h

Un paseo por el lado oscuro de Internet, la Deep Web

Traficantes de cadáveres, caníbales, fantasmas y ovnis y toda una retahíla de monstruos y misterios son analizados en 'Descendiendo hasta el infierno. Un paseo por el lado más oscuro de internet'.

Iván Mourin relata algunas de las atrocidades que se esconden en una red profunda a la que no se accede a través de buscadores estándar y que esconde entre el 80 y el 90% de la información de Internet.

Deep Web

No es ningún secreto que hoy en día no podemos vivir sin Internet. Lo usamos para consultar información, comprar, hacer transacciones bancarias y pasamos gran parte de nuestro tiempo en las redes sociales. Pero, ¿y si alguien nos estuviera vigilando desde la red? ¿Y si accediésemos, de modo accidental, a un espacio que puede despertar algo que sería mejor que permaneciera entre los bits en los que ha sido encerrado?  

De esto habla el libro 'Descendiendo hasta el infierno. Un paseo por el lado más oscuro de internet' Iván Mourin (Ediciones Luciérnaga). Se trata de  un viaje para descubrir las raíces de lo que se oculta en la temida Deep Web, una red profunda a la que no se accede a través de buscadores estándar, que esconde entre el 80 y el 90% de la información de Internet y permite el acceso e intercambio de información de forma totalmente anónima.  

Traficantes de cadáveres, caníbales, páginas malditas, vídeos que muestran fantasmas y ovnis, hombres del saco modernizados y toda una retahíla de monstruos y misterios que habitan en un mundo virtual tan grande como el nuestro, y que alcanza a éste. Estas son tan sólo algunas de las cosas que podemos encontrar si nos sumergimos en la Deep Web.

En un lugar así, por supuesto, también hay lugar para los bulos y las informaciones falsas que campan a sus anchas: historias sobre videojuegos encantados, páginas malditas, monstruos o rituales satánicos que alimentan el morbo y la curiosidad humanas...

En el libro que se pone a la venta el próximo 17 de enero el autor ha realizado una investigación con la participación de diversos expertos, en la que no se limita a relatar todas las barbaridades que se pueden encontrar en la Deep Web, sino que trata de argumentar la veracidad o no de los contenidos que se hallan en la red. A veces se trata de la cruel realidad, y otras de meros bulos y falsificaciones.  ¿Qué es la Deep Web?

El 96% de internet no es accesible a través de buscadores estándar. Para acceder a ella es necesario el sistema TOR, acrónimo de The Onion Router, un proyecto diseñado e implementado por la marina de   los Estados Unidos en 2002.

Actualmente es una organización sin ánimo de lucro, cuyo objetivo es permitir que millones de personas del mundo tengan libertad de acceso y expresión en internet, manteniendo su privacidad y anonimato.

La imagen más representativa de esta web profunda es la de un enorme iceberg cuyo mayor índice de masa se encuentra sumergida en el agua, entre el ochenta y el noventa por ciento de lo que sería interne. El resto es el que solemos frecuentar la mayoría de los usuarios, lugares como Facebook o el buscador Google, de fácil acceso y de contenido controlado.

A esta primera capa se le llama Common Web, un poco más light que el nivel uno, la Surface Web, donde se encuentran páginas comerciales como Amazon, blogs o Twitter.

A partir del segundo nivel, en la Bergie Web, hay que saber ya dónde se mete uno: aunque acceder es igual de fácil que en los niveles anteriores, las páginas son menos conocidas, algunas con material pornográfico, entre otros menos adecuados, en especial por ir acompañados de virus, malware y troyanos que pueden infectar nuestro ordenador. También podemos encontrar venta de armas, drogas, pornografía infantil o material robado.

Pero si la parte «superficial» de la Deep Web está considerada prohibida, al cuarto nivel no debería ni intentarse acceder. En la Charte Web, todo está permitido: la contratación de asesinos a sueldo, el tráfico de órganos y seres humanos, y el acceso a todo tipo de mercado negro y a los archivos sobre conspiraciones y experimentos humanos.

Aún hay dos niveles más, sólo accesibles mediante invitación, y donde priman los vídeos sobre asesinatos (películas snuff) y las apuestas en peleas a muerte.  

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