Miércoles, 19.12.2018 - 13:25 h
Colapso de las principales arterias comerciales e infraestructuras turísticas

La huelga de taxis pone en jaque los ejes de la economía: turismo y comercio

Los paros indefinidos del sector del taxi están suponiendo un problema para los puntos básicos de la actividad económica durante el verano.

Huelga de taxi en Madrid
La huelga del taxi corta el Paseo de la Castellana en Madrid. / José González

El sector del taxi se ha posicionado como el asunto más urgente del verano en España en apenas unos días. Lo que empezó siendo una movilización del colectivo de Barcelona ante la suspensión del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) al reglamento de las licencias VTC -vehículo sin conductor- se está extendiendo a toda España en pleno verano, temporada alta para el turismo y el consumo en nuestro país.

Es decir, el taxi se ha puesto de huelga cuando más personas llegan a nuestras fronteras y más actividades de ocio se realizan, lo que puede suponer un duro varapalo a estos sectores en su época clave. Si ya este año se teme por una pérdida de fuelle del turismo, que el pasado año alcanzó la cifra récord de 82 millones de visitantes extranjeros -convirtiendo a España en la segunda potencia turística mundial-, por la recuperación de mercados como Turquía o Grecia, el parón 'sine die' de este sector puede ser determinante para vuelta de tuerca al exitoso modelo turístico.

Porque las principales infraestructuras de transportes del país, los aeropuertos de El Prat de Barcelona y Adolfo Suárez Barajas, se han quedado huérfanas de taxis que puedan desplazar a los visitantes que llegan, muchos de los cuales se han mostrado confundidos y sin saber qué hacer para trasladarse a sus alojamientos. Y no solo para eso. Los turistas suelen moverse por las ciudades españolas que visitan en este medio de transporte, por lo que el hecho de que se vean privados de movilidad ya ha hecho saltar las alarmas del Gobierno, que ha reunido sin mucho éxito este lunes con los representantes de las principales asociaciones del sector en el Ministerio de Fomento. 

De hecho, el director general de Tráfico, Pere Navarro, ha pedido a los taxistas que no ejerzan presión a los turistas "porque vivimos del turismo y el conflicto afecta a la actividad económica". En su opinión, que ha vertido en la Cadena SER, al turista "hay que mimarlo y que cuidarlo", por lo que presionarles por este conflicto "sería tirar piedras contra nuestro propio tejado". Hay que tener en cuenta que el turismo supone cerca del 15% del Producto Interior Bruto (PIB) y el año pasado aportó aportó 172.900 millones de euros a la economía española.

Por ello, en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas algunos taxistas se han ofrecido a llevar de forma gratuita a ancianos, enfermos, embarazadas o personas de movilidad reducida. En la capital impera la calma en infraestructuras como Barajas o la Estación de Atocha, donde los taxis lucen carteles que explican su paro tanto en español como en inglés. Por el momento, se están reforzando las líneas de autobús y metro que conectan el aeropuerto y el tren con el centro tanto en Barcelona como en Madrid.

El objetivo es que la huelga afecte lo menos posible a los turistas, pues muchos pueden verse atrapados en aeropuertos y estaciones sin saber cómo llegar a sus destinos finales. Porque, además, tanto Uber como Cabify no están en principio prestando servicios en estos lugares por los escraches y violencia que están sufriendo por parte de los taxistas.

El comercio, muy preocupado

Si el turismo espera en tensa calma a que haya un desenlace, el comercio ya se muerde las uñas y se muestra visiblemente preocupado. Sobre todo en Barcelona, donde los taxistas han cortado una de las principales arterias comerciales, la Gran Vía. El colectivo Barcelona Oberta, que aglutina a los comerciantes de Barna Centre, el paseo de Gràcia, la Rambla y el Born, ha pedido a las administraciones que se pueda recuperar la normalidad cuanto antes.

Cabe destacar que este sector ha vivido un difícil 2017. Tras los atentados del pasado año en Las Ramblas, han tenido que ver cómo el conflicto independentista mermaba el comercio. Solo en octubre del año pasado, cuando se produjo la votación del referéndum, el comercio minorista bajó casi un 4%, caída que se ha venido repitiendo a lo largo de los meses pero con menos magnitud. De ahí que los comerciantes esperaran que el verano les permitiera salvar el año, algo que la huelga taxista puede complicar sobremanera. 

La Fundació Barcelona Comerç, que está formada por 22 ejes comerciales de la ciudad, también ha enviado este lunes un comunicado a los medios mostrando su "preocupación" por la situación de "colapso" que vive Barcelona "consecuencias negativas sobre la actividad comercial y la imagen de la ciudad". 

Sevilla, Málaga, Valencia, Zaragoza...

Pero el problema puede que no haya hecho más que empezar. Porque la mayoría de ciudades españolas se están sumando a la huelga del taxi. Sevilla, Málaga y Valencia comenzaron la huelga este domingo en solidaridad con sus compañeros de Barcelona, que en un principio eran los principales afectados por la regulación de las licencias VTC.

En las últimas horas se han sumado Zaragoza, Alicante, Logroño, Bilbao o La Coruña, lo que agrava más la situación. Bien es cierto que en estas últimas se ha acotado la huelga a este martes 31 de julio, pero todo dependerá de lo que suceda en la reunión con Fomento. El Ejecutivo va a proponer transferir a las comunidades autónomas las competencias para otorgar nuevas licencias de alquiler de vehículos con conductor (VTC).

Pero los taxistas no piensan ceder y reinvidicarán, además de esa transferencia, cambios normativos en la ley y el reglamento de transporte que limite las licencias no poner en funcionamiento nuevas autorizaciones VTC en las diferentes comunidades autónomas hasta que se reúna la Conferencia Nacional del Transporte, que se ha adelantado a este miércoles.

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