Miércoles, 15.08.2018 - 08:50 h
Sexta parte de lo ingresado por la firma Cabify en viajes

Cabify y Rosauro Varo hacen caja con las VTC: ingresan 12,5 millones en dos años

El exdueño de Pepephone inyectó 11,8 millones de euros en dos ampliaciones a finales de 2017, con las que se hizo con el 56% de Vector Ronda Teleport.

El empresario Rosauro Varo (Foto: Universidad Pablo de Olavide)
Varo aterrizó en Cabify a finales del año pasado. / Universidad Pablo de Olavide)

Las licencias VTC, utilizadas por plataformas como Uber o Cabify, no dejan de revalorizarse. Su precio en las últimas transacciones en paquetes pequeños en el mercado secundario ha superado la barrera de los 50.000 euros, en plena guerra del taxi. La propia Cabify contaba con una filial con la que gestionaba la compraventa de estos permisos para conductores que operaban con su herramienta. Ahora la comparte con el exdueño de Pepephone, Rosauro Varo. La sociedad ingresó en los dos últimos años 18 millones con la venta de estas autorizaciones en el mercado secundario. Representa la cuarta parte de lo ingresado por la propia Cabify por viajes durante el último ejercicio.

Cabify fundó en el año 2015 una filial con la que gestionaría sus licencias y el negocio vinculado a ellas -principalmente vinculado a la compraventa a conductores a los que, por contrato, pedía dos años de exclusividad de trabajo en su plataforma-. Su nombre: Maxi Mobility Transporte de Viajeros. Contaba con varios cientos de permisos y era una figura destacada. No gestionaba la flota de conductores, sino que compraba (o solicitaba) y vendía estas autorizaciones.

Todo cambió cuando el mercado empezó a configurarse en torno a un puñado de nombres que buscaban hacerse con el mayor número de licencias para convertirse en grandes gestores de flotas de conductores que utilizaban tanto Cabify como Uber. Ares Capital ganaba tamaño y coquetaba con una venta que se concretó meses más tarde; José Antonio Parrondo, exjefe del taxi, creaba su particular ‘imperio’ a través de Gesstaxi. ¿Y Cabify? Fue ahí cuando aterrizó, en octubre, Rosauro Varo, que compró una parte significativa de la filial de licencias para ponerse al frente y convertirla en otro de esos gestores.

18 millones por las licencias

Ahora, con las cuentas del año 2017 recién presentadas en el Registro Mercantil, se desvela el negocio que se hizo con la venta de licencias tanto en el año 2016, como en 2017. El primer ejercicio, el primero completo para Cabify (antes de que entrara Varo), ingresó 11,1 millones de euros por la transmisión de estos permisos en el mercado secundario. Según los contratos firmados con conductores autónomos, la empresa española vendía la licencia por algo más de 20.000 euros, con lo que se aseguraba su exclusividad durante los dos años siguientes.

¿Y en 2017? Fue el año en el que Maxi Mobility se convirtió en Vector Ronda Teleport. Durante ese ejercicio, según las cuentas, sumó otros 1,4 millones de euros a través de la venta de licencias. Se desconoce cuántos de esos ingresos proceden de la transmisión de permisos antes de la llegada de Varo, que lo que busca precisamente es hacer acopio de estas autorizaciones para generar ingresos a través de los viajes completados por sus conductores en Cabify.

El cambio por la llegada de Varo también se ve en el reparto de los ingresos. En 2016, Cabify no ingresaba ni un céntimo por servicio de transporte de pasajeros, pues sólo se limitaba a comprar y vender licencias. En 2017, con Varo tratando de gestionar la flota de conductores, cerraron con 6,6 millones de euros de ingresos procedentes de lo cobrado a los usuarios a través de Cabify (y Uber). Se gastaron 7,6 millones en ‘Servicios de profesionales independientes’, “que corresponde principalmente con el negocio de explotación de licencias como empresa de flota”. Cerraron con una plantilla de 284 empleados. Y perdieron 2,9 millones.

14,8 millones en licencias para explotar

En esta nueva etapa, tanto Varo como Cabify, como partes de esta filial, han tratado de hacer acopio de licencias con la compra de sociedades que, o bien contaban con autorizaciones ya en mano o tenían procesos judiciales en marcha (que desembocarán en la concesión firme, debido a la jurisprudencia creada por el Tribunal Supremo). Y eso también se nota en sus números.

Así, durante el ejercicio se añadieron al inmovilizado intangible de la empresa un activo de 14,8 millones de euros. Corresponden a “la activación de las licencias que estaban en existencias, dejando de estar disponibles para la venta y pasando a ser un activo de la sociedad, ya que son explotadas por la misma”.

Varo inyecta 11,8 millones por el 44%

La llegada de Varo se produce en octubre. Lo hace desembolsando 6,3 millones de euros en una primera ampliación de capital, según queda reflejado en la memoria. Sólo tres meses después, a finales de diciembre, el empresario suscribe otra ampliación de 5,5 millones. En total suma 11,8 millones de euros a través de su sociedad de inversión GAT Technology.

Esta dos inyecciones de capital, a las que se han sumado otras más no fueron las únicas. En julio de 2017, Cabify aportó 9 millones de euros. Con todo, a cierre del ejercicio, Varo controlaba el 44% de la sociedad, que está valorada en casi 27 millones de euros. Sin embargo, todo cambió en el primer trimestre: se firmó otra ampliación con la que “Maxi Mobility Spain (Cabify) pierde su posición de sociedad dominante”.

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