Las falsificaciones, un problema económico pero también de salud pública

La piratería y las falsificaciones generan cada año miles de millones de euros en pérdidas para las empresas y la destrucción de cerca de dos millones de empleos en todo el mundo, pero también acarrea problemas de salud pública cuando, por ejemplo, se venden medicamentos falsos o material eléctrico peligroso.

Madrid, 20 sep.- La piratería y las falsificaciones generan cada año miles de millones de euros en pérdidas para las empresas y la destrucción de cerca de dos millones de empleos en todo el mundo, pero también acarrea problemas de salud pública cuando, por ejemplo, se venden medicamentos falsos o material eléctrico peligroso.

Es la alerta que han lanzado policías y empresas de medio centenar de países que se reúnen estos días en Madrid en la Conferencia Internacional de defensa de la propiedad intelectual, organizada por Interpol, Europol y la Policía Nacional española.

En la inauguración de las jornadas, el presidente de Interpol, Khoo Boon Hui, ha advertido de la proliferación en Internet de medicamentos falsos que ponen en serio peligro la salud de los consumidores.

Un problema que se repite con los cosméticos "milagrosos" y los juguetes de imitación, no homologados y que se venden en mercados paralelos.

Para luchar contra esta lacra, el subdirector de Operaciones de Europol, Michel Quillé, ha apostado por atacar el "punto más débil" de las organizaciones que fabrican, distribuyen y venden estos productos falsificados: el blanqueo de sus beneficios.

Aunque el volumen económico del tráfico ilegal de estos artículos es difícil de cuantificar, algunas estimaciones apuntan a un 5 por ciento del PIB mundial, porcentaje que podría elevarse a un 10 por ciento en los países del G-8.

Solo en España, la Policía y la Guardia Civil se incautaron el año pasado de más de 9,5 millones de artículos falsificados, por un valor de más de 461 millones de euros, en unas operaciones en las que detuvieron a 3.512 personas por delitos contra la propiedad intelectual e industrial.

El mayor problema, reconocen los ponentes, es la globalización que ha traído consigo Internet, lo que obliga a una armonización de las legislaciones de todos los países y una mejor coordinación entre las diferentes policías.

"El mundo está globalizado económicamente, pero no los marcos de respuesta, que son nacionales o locales", ha advertido el secretario de Estado de Seguridad, Justo Zambrana, que ha inaugurado las jornadas.

En esta misma línea, el comisario general de Policía Judicial, Juan Antonio González, ha subrayado las dificultades que entraña la persecución de la piratería, en especial a través de Internet.

"Muchas veces nos encontramos con que el delito se produce en un país, el perjudicado está en otro, y el servidor está alojado en un tercero. De todo eso se aprovechan las redes organizadas", ha dicho.

Por ello, González ha considerado necesario profundizar en la concienciación de los consumidores, que muchas veces no caen en la cuenta de que la piratería atenta contra la economía de las empresas, la libre competencia y el empleo.

Los directivos de una de estas empresas, Eaton Corporation, compañía especializada en la fabricación de material eléctrico y que asisten a la conferencia, han alertado del peligro para los consumidores que supone la compra e instalación en sus hogares de componentes que no han pasado ningún control de calidad.

Además del riesgo para los bienes y la salud de las personas, como incendios o cortocircuitos, la falsificación de estos artículos también daña la imagen de marca y la confianza de los consumidores.

Según Eaton, muchas de estas falsificaciones provienen de China y otros países del sureste asiático, aunque cada vez se detecta más material fabricado en países del Europa del Este y África, gracias al escaso control de las autoridades locales.

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