Jueves, 21.02.2019 - 01:17 h
El presidente no quiere descuidar el partido

Sánchez opta por retener en el PSOE a sus escuderos de cara a las elecciones de 2019

José Luis Ábalos coordinará el partido con el Gobierno, Adriana Lastra se encargará del Congreso y Maritcha Ruiz Mateos se quedará en Ferraz. 

Pedro Sánchez
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez / EFE

Pedro Sánchez no quiere descuidar el PSOE. El presidente del Gobierno es consciente de que se enfrenta a un hito histórico, pero sabe que es importante cuidar y mantener al partido unido y cohesionado. Ahora todo son elogios y felicitaciones, pero los socialistas ya tienen la vista puesta en los futuros procesos electorales. En menos de un año arrancarán tres campañas que necesitan un diseño y una planificación: la de las municipales, la de las autonómicas y la de las europeas. Pensando en ese 'superdomingo' último de mayo de 2019 el jefe del Ejecutivo ha querido mantener en Ferraz a un equipo de su confianza.

El presidente del Gobierno ha llegado al poder, pero su intención es recuperar los votos que el PSOE fue perdiendo en las sucesivas elecciones generales y mantener o ampliar los gobiernos autonómicos que están en su poder en este momento. Por eso el equipo de Ferraz estará compuesto por pesos pesados de su equipo de máxima cercanía, empezando por José Luis Ábalos. El nuevo ministro de Fomento continuará como secretario de Organización entre el partido y los ministerios. El objetivo es coordinar y que todo fluya sin problemas, evitando algunos errores de comunicación como los que se han producido en la etapa de Rajoy.

Pensando en mantener engrasado el partido en materia de comunicación Sánchez ha decidido que la directora de Comunicación del PSOE, Maritcha Ruiz Mateos, también se quede en Ferraz. Rajoy sí que ascendió a secretaria de Estado de Comunicación a su fiel jefa de prensa, Carmen Martínez Castro, por lo que el socialista también rompe la tradición de su predecesor en este sentido. La dircom socialista se encargará de mantener operativa la estrategia del partido en materia de comunicación, como ha venido haciendo hasta ahora, con la vista puesta en esas tres elecciones que se avecinan. Las generales serán más adelante.

En Ferraz también se quedarán nombres importantes en la estrategia socialista. Todo apunta a que Manuel Escudero seguirá al frente del área económica, lo mismo que Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, Beatriz Corredor o Cristina Narbona, entre otros cargos. Ellos serán clave en estas tres campañas que arrancarán ya a la vuelta del verano. No ha existido, en definitiva, un trasvase en masa desde la ejecutiva federal socialista hacia el Gobierno, salvo casos puntuales.

Sánchez también busca mantener un grupo parlamentario unido, dejando atrás esa etapa de división tras su dimisión y tras los votos del "no es no". Ahora, después de ganar la moción de censura, hasta los más cercanos a Susana Díaz han alabado la estrategia del nuevo presidente del Gobierno. La cohesión es total en un grupo de 84 diputados y para mantenerla Adriana Lastra se convertirá en la portavoz, sustituyendo a Margarita Robles que pasa al Consejo de Ministros. En el Senado continuará el burgalés Ánder Gil

Pensando en esas municipales y autonómicas, en el PSOE también existe preocupación por las consecuencias que pueda tener haber alcanzado La Moncloa en los diferentes gobiernos que actualmente mantienen gracias al apoyo de Podemos o de Ciudadanos, en el caso de Andalucía. "Ahora no estamos unidos contra los ogros del PP; ahora serán nuestros rivales y van a intentar desgastarnos como sea", afirman desde la bancada socialista. No descartan que algún Ejecutivo autonómico del PSOE caiga en los próximos meses a pocos meses de una nueva cita con las urnas.

En definitiva el Consejo de Ministros que presidirá Sánchez estará repleto de perfiles más técnicos que políticos. Salvo Ábalos, que ejercerá la doble función, o Carmen Calvo, el presidente ha echado mano de profesionales valorados y con trayectoria en su materia: Carmen Montón en Sanidad, María Jesús Montero en Hacienda, Nadia Calviño en Economía o Josep Borrell en Exteriores son claros ejemplos de que el socialista no ha podido tener tiempo para diseñar un equipo que ponga en marcha una hoja de ruta claramente socialdemócrata. No hay mucho tiempo ni tampoco excesivo interés en acometer una revolución.

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