Domingo, 17.11.2019 - 14:12 h
Así vive el vecindario

Aranjuez sin Lisette y Montserrat: un silencio sepulcral y flores en su memoria

Cinco días después de la muerte de dos hermanas en los soportales de sus pisos los vecinos lloran su pérdida y dejan ramos de flores en su memoria.

Dos ramos de floren recuerdan a las víctimas de Aranjuez
Dos ramos de flores recuerdan a las víctimas de Aranjuez / J.G.

Solo los gritos de los niños saliendo al patio de un colegio cercano rompen el silencio sepulcral que se escucha en la calle Victoria Kamhi de Aranjuez. Dos ramos de flores en el suelo señalan el punto exacto en el que perdieron la vida Lisette y Montserrat el pasado domingo en un tiroteo que los pocos vecinos que se ven por la calle aseguran que nunca olvidarán. Les dispararon desde la primera ventana que se ve al alzar la vista, a menos de dos metros, frente a las flores. Eran las diez de la noche. En ese momento parece que se paró el tiempo en ese bloque de viviendas en cuyos soportales muchas tardes hacen vida. 

Ahí quedan las sillas en las que varios estarían sentados al fresco como otras tantas noches. También algún juguete. En las casas, persianas bajadas que solo se suben por nuestra presencia ante la mirada oculta de algún vecino. Ahora lloran la pena en silencio, alejados de las cámaras a las que, desconsolados, clamaban venganza estos días de atrás. El presunto asesino, Juanín, ya está en prisión y sus familiares desterrados. Las dos víctimas fueron enterradas en el cementerio que hay a escasos kilómetros de donde vivían junto a sus hijos (dos cada una). Sus familiares buscan ahora consuelo lejos de esas columnas de ladrillo naranja que han dado la vuelta a España, esas paredes desde las que escucharon lo sucedido sin que nada pudieran hacer, ese patio al que muchos se asoman para conversar, para tender la ropa, para observar... y que ahora está vacío. 

Soportales del bloque de viviendas del tiroteo de Aranjuez
Soportales del bloque de viviendas del tiroteo de Aranjuez / J.G.

Y vacío se pueden quedar muchos de los puestos del mercadillo que como cada sábado se pondrá en Aranjuez. No hay ni rastro de los Mendoza, familia del presunto asesino. Eligieron el destierro voluntario. Falta por determinar si se fueron aprovechando la confusión del momento o si "todo estaba planeado", como aseguran varios familiares de las fallecidas. La Policía Local no tardó en personarse tras ser alertados. Para llegar a los soportales los agentes se desplegaron por la calle que hay justo enfrente de las viviendas. Esas imágenes fueron las que se captaron en el vídeo de uno de los vecinos de los pisos del bloque blanco que hay enfrente. Ahí fue donde el viudo de Lisette se enteró que su mujer había muerto. Sus gritos de dolor retumbaron en toda la barriada.

Esa noche no estaba en casa. Llegó en el momento en el que su mujer ya yacía en el suelo. El momento en el que se cruza su mirada con la de Juanín desencadenó algo que pocos en el barrio se imaginaban. Los Fernández y los Mendoza no generaban problemas. El barrio en general, tampoco. Dos calles más arriba hay un centro comercial en el que ayer pocos hablaban de lo sucedido. La vida sigue. Según nos acercamos a la vivienda del tiroteo alguna madre pasea a su bebé en el carrito, un matrimonio vuelve con la compra... La noche en la que despidieron a la segunda víctima en menos de 48 horas también fue tranquila. Hay quien apunta que los familiares han puesto ya tierra de por medio para llorar en la intimidad. En décimas de segundo les dispararon "a bocajarro". 

Así lo ha estado relatando estos días Goyo, tío de las víctimas, ante las cámaras de televisión. Asegura que su sobrina Linete escuchó un tiro y le dijo a Juanín que no disparara más porque había niños cerca. Se había acercado a recoger un patinete de un niño. Lo siguiente que cuenta es que el que fuera cuñado y que alguna que otra noche también pasaba ratos en esos soportales tocando la guitarra apuntó a su sobrina y la "disparó como a un perro". La hermana, Montserrat, se tiró encima para cubrirla y recibió otro disparo. Llegó al hospital y tras luchar por su vida también falleció. El tercer disparo fue dirigido a la madre de ambas. Su suegra. Al estar en el balcón, el presunto asesino solo pudo apuntar a la pierna. Tras varias operaciones se recupera en el hospital donde se ha enterado de la muerte de sus hijas. Fue sedada en el mismo momento que conoció la noticia.

Como los Mendoza otra desaparecida es Celes, la mujer a la que Juanín. El matrimonio fue mal desde el primer día. Así lo cuenta su tío que asegura que "llegó a cortarle en la cara y pegar en  más de una ocasión". Asegura que se había marchado con un cuñado de Juanín. "Sabía donde estaban, pero no se atrevió a ir a por ellos". No ha asistido a los entierros ni funerales de sus hermanas y para la familia está "muerta"

Goyo intentó calmar a los suyos. El 'Ojo por ojo y diente por diente' se escuchó a las puertas del cementerio, pero públicamente dijo que confiarán en la justicia y que esperaba que la prisión permanente revisable fuera su pena. Por ahora los pisos en los que no queda ni rastro de los Mendoza puede que sean para ellos. Su regreso a Aranjuez se convierte en algo casi imposible tras tener uno de los suyos las manos manchadas de sangre de dos mujeres que dejan cada una a dos niños y dos viudos cuyo único afán era verse las caras frente a frente el día que fue llevado a los juzgados. "En la cárcel tenemos muchos contactos", le dijeron. Y ahí está, a la espera de ser trasladado a un módulo alejado de lo que en la prisión de Madrid III Valdemoro llaman 'Cañada Real' por la cantidad de presos de etnia gitana que hay. 

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