Miércoles, 29.01.2020 - 21:34 h
Ciudad califal

La Unesco nombra Patrimonio Mundial el yacimiento cordobés de Medina Azahara

El reconocimiento devuelve a Medina Azahara el esplendor que tuvo hace diez siglos, símbolo del poder Omeya que gobernó el mundo en ese momento.

La Unesco ha declarado Patrimonio de la Humanidad el conjunto arqueológico de Medina-Azahara en Córdoba.
La Unesco ha declarado Patrimonio de la Humanidad el conjunto arqueológico de Medina-Azahara en Córdoba.

La Unesco ha declarado Patrimonio de la Humanidad el conjunto arqueológico de Medina-Azahara en Córdoba.

La ciudad califal de Medina Azahara la fundó el primer califa de Al-Ándalus, Abderramán III, de la dinastía Omeya, en el 936, siete años después de proclamar el Califato de Córdoba, el de mayor esplendor político, social y económico de la España musulmana y que hizo de Córdoba la ciudad más avanzada de su época en todo el mundo.

Su fundación correspondió a las necesidades políticas e ideológicas del momento, ya que Medina Azahara se convertiría en la sede del gobierno y la residencia del califa, si bien el esplendor de "la ciudad que brilla" quedó reducido a ruinas menos de cien años después de su construcción y borrada de la historia.

El centro político de la ciudad referente en todo el mundo quedó destruido y saqueado durante la guerra civil que puso fin al Califato de Córdoba en el año 1010, un expolio que perduró con la reconquista cristiana y con el auge elitista en la capital cordobesa siglos después.

De la Giralda al Alcázar

De hecho, los ricos materiales de Medina Azahara fueron utilizados en construcciones tan emblemáticas como la Giralda y el Alcázar de los Reyes Cristianos de Sevilla, mientras que otras piezas también pasaron a formar parte de colecciones privadas y hoy día se pueden encontrar en los catálogos de casas de subastas internacionales.

No fue hasta 1911, con pocas referencias históricas sobre el yacimiento, cuando comenzaron las primeras excavaciones de la ciudad a cargo de Ricardo Velázquez Bosco, en aquel entonces arquitecto conservador de la Mezquita de Córdoba y que buscaba en Medina Azahara datos y materiales para reconstruir las portadas de la hoy catedral cordobesa.

Hasta su muerte en 1923, año en el que el yacimiento arqueológico fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC), se logró excavar la residencia real, en la parte más alta de la ciudad, una serie de zonas dentro del Alcázar y se llevaron a cabo unas catas de norte a sur para delimitar el perímetro de la ciudad.

Tras 65 años de excavaciones se lograron descubrir cerca de 200.000 metros cuadrados del yacimiento y en 1985 la Junta de Andalucía asumió la titularidad y gestión de Medina Azahara, lo que inició una fase de actualización y modernización para adecuarlo a las necesidades museísticas de hoy.

El punto de inflexión respecto a la internacionalización de Medina Azahara llegó en 2011 con la exposición "El esplendor de los Omeyas cordobeses", que fue inaugurada por los reyes de España y el presidente de Siria, Bashar al-Asad.

Fue la primera vez que casi trescientas piezas procedentes de numerosos países como España, Qatar, Jordania, Francia, Arabia Saudí, Siria, Marruecos, Túnez, Gran Bretaña, Alemania y Kuwait, entre otros, se mostraron juntas en un espacio que se situó en el mismo contexto cultural e histórico que los objetos expuestos.

Una repercusión mundial que llevó a tomar en serio la posible declaración de Medina Azahara como Patrimonio de la Humanidad, si bien diversos obstáculos hacían inviable el reconocimiento hasta ahora.

Sin embargo, el reconocimiento mundial por parte de la Unesco devuelve a Medina Azahara el esplendor que tuvo hace diez siglos, símbolo del poder Omeya que gobernó el mundo en ese momento.

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