Toma nora

Siete bares de tapas que no te puedes perder en una escapada a Santander

Probablemente no gozan de la fama de los de sus vecinos Donosti y Bilbao, pero hay un puñado de buenos bares con unas raciones y tapas excelentes.

Tapa, tapas, comida, comer, picar, Salón de Gourmets de Madrid
Salir de tapas / EP

Santander es una ciudad asomada al mar. Con un ojo mira a una de las bahías más bonitas de España y con el otro otea el horizonte, Mar Cantábrico adentro. Una ciudad estrechamente ligada al mar. Amarra el ferry que viaja a Inglaterra en el muelle de Maliaño, protege los yates de recreo en Puerto Chico, junto al Paseo Pereda; y ve fondear durante la noche a pequeñas barcas de pesca cuyas redes buscan las sardinas que dan nombre a la principal playa de la ciudad. El faro de Cabo Mayor y el de la Isla de Mouro marcan la entrada a la bahía y el mar tiene una presencia constante en la gastronomía de los bares de tapas de la ciudad que aunque no gozan de la misma fama que sus vecinos, hay que probarlos. 

Gele y sus rabas

Gele es un bar de toda la vida, más de cincuenta años de historia contemplan a este bar situado en el cogollo de los bares que asoman al Paseo Pereda. Muchos dicen que sirve una de las mejores rabas de Santander. En cualquier caso y por la afluencia de parroquianos que acuden a diario a tomar el aperitivo. Rabas de magano y originales rabas de bogavante, buenas croquetas de jamón ibérico. Sabrosos y muy ricos los bocartes (boquerones) rellenos de pimiento de piquillo.

Cañadío y sus croquetas

Cañadío es el mejor bar de la ciudad, además de contar con uno de los restaurantes más atractivos en todos los sentidos. Su barra de tapas es también la más completa de todas y es difícil escoger una entre tanta elaboración. Por originales sus croquetas de chorizo de Potes, son cremosas, pero de una intensidad notable. El pudin de cabracho excelso y los buñuelos de bacalao suaves y muy ricos.

Las Hijas de Florencio y sus quesos

Un local de ambiente singular cuyo estilo puede imitar una antigua tienda de ultramarinos. Buenos vinos y cañas que tiran bien. De tapas buenas opciones de ibéricos y una gran variedad de quesos de la tierra y de otras denominaciones. Anchoas de calibre adecuado, incluso hamburguesas de buey de Kobe.

Casa Lita y su pollo con langostino al curry

Ocupa una esquina fantástica en la confluencia del Paseo Pereda y Castelar. Su barra de pinchos es la más surtida y más parecidas a las que podemos encontrar en Donosti. Dicen que su carta incluye 300 pinchos distintos que van desde los ricos quesucos de la tierra, a tacos de solomillo, o huevos y chistorra, cazuelitas de gulas al ajillo, albondigas de merluza, solomillo de cerdo con calabacín y salsa de carrillera y su famoso pincho de pollo y langostino al curry.

Cos y sus mejillones

Un bar situado a un costado de la catedral y frente al muelle de Maliaño, con dos ambientes diferenciados. Buenas raciones de mejillones, rabas y boquerones en vinagre. Las croquetas correctas

El Machi y su pastel de cabracho

Frente al muelle de Maliaño, El Machi hace gala de ser la taberna más antigua de Santander. Todo fantástico. Buenísimos percebes de Ubiarco, las rabas, entre las mejores, muy buenas las croquetas de rape y carabineros. La ensaladilla que no es un plato muy del norte, aquí lo hacen muy bien. El pastel de cabracho de notable alto y las anchoas de buen calibre, excelentes.

La Cigaleña y sus mollejas

Otro de los clásicos en la zona de Cañadío que es un verdadero canto al buen vino desde 1949, fecha en que abrieron sus rejas al público. Sus paredes forradas de estanterías guardan cientos de botellas de calidad para tomar un buen vino acompañado de sus platos de mollejas de lechazo encebolladas ¡Deliciosas!, morcilla y chistorra descomunales y muy buenas las croquetas.

Ahora en Portada 

Comentarios