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Los mejores bares para comer pintxos clásicos en San Sebastián (Parte III)

En apenas seis manzanas a lo largo y otras tantas de profundidad se escondela mejor cocina en miniatura del planeta.

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Y van tres, este es el tercer artículo sobre algunos de los mejores bares de España y por tanto de Donosti, la capital gastronómica del mundo. La mayoría de los grandes bares se concentran en un territorio llamado “Lo Viejo”, delimitado por las calles 31 de agosto y el Bulevar y San Juan y Ijentea por el otro. Calles estrechas que en apenas seis manzanas a lo largo y otras tantas de profundidad esconden la mejor cocina en miniatura del planeta, los Pintxos,  que como punta de lanza de las tapas españolas, deberían ser reconocidas como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Estos son siete de los bares y los pintxos clásicos de lo viejo.

Martínez (31 de Agosto, 13)

Es uno de los clásicos. Más de 75 años contemplan la barra de uno de los bares con más tradición y solera de Lo Viejo. De hecho, se le puede considerar como uno de los pioneros y responsables de la cultura gastronomica de los pintxos. Es uno de esos bares que entraría en la quiniela y en el top 3 de cualquier donostiarra. La chalota rellena de centollo es uno de los grandes clásicos que nunca falla.

La Viña (31 de Agosto, 3)

Como la mayor parte de los bares con fabulosas barras de pintxos, La Viña es también un gran restaurante, en el que además de los pescados y carnes es famosa su tarta de queso que muchos encargan para llevar. Si el más famoso es su pintxo de canutillo de queso con anchoas, nosotros nos decantamos por su tortilla de patata frita, en la que la textura de la patata se muestra más entera al tiempo que muestra una jugosidad única.

Azkena (Mercado La Bretxa)

Aunque como ocurre en casi todas partes, en San Sebastián los mercados de La Bretxa y de San Martín se han modernizado, perdiendo parte del carácter auténtico que lucían en otra época, el bar Azkena, con Merche en la cocina, sigue preparando unos pintxos de campeonato que elaboran con materia prima adquirida a sus compañeros de faena. Una gran variedad de tortilla de patatas excepcionales, un gran pintxo de morcilla de arroz y unas increíbles anchoas, forman el podium de esta casa, ubicada en la planta baja del mercado.

La Espiga (San Marcial, 48)

Camino de los cien años y esta institución (es más que un bar) sigue como si fuera el primer día. Abierto desde 1928 ha adquirido fama por la calidad de sus fritos. Unas cremosas croquetas impecables de ejecución servidas en un bar de paredes revestidas con frescos y algún cuadro de Chillida. Si todo lo que se hace aquí es inmejorable, nos decidimos por sus boquerones, elaborados con el calor del aceite y el sofrito de ajo que vierten sobre ellos y cuya cocción dura lo que tarda en llegar hasta uds. De toma pan y moja.

Nestor (Pescadería 11)

La calle Pescadería en lo viejo es otro de los ejes en los que encontramos algunos de los mejores bares de la zona. Nestor es uno de ellos. Famoso por disponer sólo de una mesa en la que sentarse a comer, es obligado el tapear de pie. Impactantes sus tortillas de patatas con mucha cebolla y cuajadas al momento, de campeonato (lo malo que son de encargo) las gildas e impresionante la ensalada de tomate con un generoso chorro de AVOE y sal.

La Bodega Donostiarra (Peña y Goñi 13)

Aunque no esté propiamente situada en lo viejo, se sitúa a escasos metros; aunque Miguel su actual propietario lo haya reinaugurado hace diez años, sigue manteniendo la esencia que le dio fama desde su fundación. Si la gilda es el pintxo por excelencia, aquí la bordan, y la tapa de ensaladilla rusa es más que notable, nos quedamos con el verdel en vinagreta y el pulpo a la brasa; únicos.

Bar Txepetxa (Pescadería 5)

Si por algo se caracteriza este bar con cieno veinte años de vida es por sus anchoas y la gran variedad de elaboraciones que admite. Dos lomos de anchoa en crudo y sobre una rodaja de pan pero acompañadas casi de cualquier cosa y con todas ellas se manifiestan de modo sobresaliente. Unas cubiertas por una tapenade de aceituna, otra de huevas de salmón, yodo marino a tope; con erizo de mar, crema de centollo, incluso frutas tropicales ¡De diez!.

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