Lunes, 30.03.2020 - 22:23 h

Los "Héroes de Fukushima", un ejemplo de coraje y civismo ante la adversidad

Los "Héroes de Fukushima", los hombres y mujeres que trabajaron en la emergencia nuclear provocada por el tsunami que asoló Japón el 11 de marzo, fueron galardonados hoy con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia por haber dado "un ejemplo de coraje ante la adversidad, sentido del deber, defensa del bien común y conciencia cívica".

Oviedo (España), 7 sep.- Los "Héroes de Fukushima", los hombres y mujeres que trabajaron en la emergencia nuclear provocada por el tsunami que asoló Japón el 11 de marzo, fueron galardonados hoy con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia por haber dado "un ejemplo de coraje ante la adversidad, sentido del deber, defensa del bien común y conciencia cívica".

El jurado tuvo en cuenta la "respuesta serena y abnegada del conjunto de la sociedad japonesa" desde que se registró el terremoto y posterior tsunami, pero especialmente la labor de quienes se sacrificaron para tratar de limitar los efectos del desastre nuclear en la central de Fukushima, que sufrió graves daños.

Así, el acta del jurado destaca que la respuesta serena de los japoneses "tuvo su más alta expresión en los grupos de personas que llevando esa abnegación a un grado heroico, pusieron en riesgo la propia vida al afrontar en la central siniestrada y su entorno las tareas que evitaron una tragedia humana y ambiental de mayores dimensiones".

El terremoto y el tsunami causaron unos 28.000 muertos y 350.000 desplazados, así como graves daños en la central nuclear de Fukushima que provocaron explosiones de hidrógeno y la fusión del combustible nuclear, provocando además varios muertos y heridos por radiación entre los operarios de la central.

Se conoce como "héroes de Fukushima" al grupo de 230 ingenieros, técnicos, bomberos, soldados, policías, voluntarios y jubilados que, pese al riesgo que suponía para sus vidas la exposición a altos niveles de radiación, trabajaron para atenuar los daños producidos en la central nuclear.

Conocidos en principio como los "50 de Fukushima", posteriormente el retén se reforzó con 180 personas que trabajaron en turnos de 50 para enfriar los seis reactores de la planta.

De ellos, explotaron tres, se incendió uno, se dañaron los núcleos y se produjeron importantes y peligrosas fugas radiactivas que obligaron evacuar a cerca de 80.000 personas que vivían a menos de 20 kilómetros de la planta.

Aún hoy, los trabajadores de TEPCO, la operadora de la central de Fukushima, trabajan a contrarreloj para lograr el estado de "parada fría" de esa planta en enero de 2012 y estabilizar así los inestables reactores.

Los 35 miembros del jurado decidieron por unanimidad la concesión de este premio a los "Héroes de Fukushima", frente a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) celebrada recientemente en Madrid con el papa Beendicto XVI y a la Organización Internacional de Teletones (telemaratones), que también llegaron como finalistas a las últimas votaciones.

Cerca de medio centenar de candidaturas de veinte nacionalidades optaron a este premio, el último de los ocho galardones internacionales que convoca anualmente la Fundación Príncipe de Asturias y que este año cumplieron su trigésimo primera edición.

Este premio reconoce a aquellos cuya labor haya contribuido de forma ejemplar y relevante al entendimiento y a la convivencia en paz entre los hombres, a la lucha contra la injusticia, la pobreza, la enfermedad y la ignorancia, a la defensa de la libertad o que se hayan destacado también de manera extraordinaria en la conservación y protección del patrimonio de la humanidad.

El galardón recayó en la ONG Manos Unidas el año pasado y con anterioridad en Stephen Hawking, las comunidades sefardíes, Médicos sin Fronteras y Médicus Mundi, la Fundación Americana para la Investigación del Sida, Mensajeros de la Paz, el Rey Husein I de Jordania y el expresidente del Gobierno español Adolfo Suárez.

Cada premio está dotado con 50.000 euros, una escultura creada por Joan Miró para estos galardones, un diploma y una insignia acreditativos que son entregados en otoño en un acto que tradicionalmente preside el príncipe Felipe, heredero de la Corona española, en el teatro Campoamor de la ciudad de Oviedo. EFE

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