Lunes, 17.06.2019 - 15:32 h
Ecología

La ingeniería y el diseño combaten el cambio climático mejor que los políticos

Disponemos del marco teórico para convivir en una sociedad sostenible, pero la rigidez del sistema económico y político lo hacen imposible.

Plantación de arroz escalonada
El diseño y la ingeniería permiten plantaciones de arroz escalonadas como esta.  / Pixabay

El cambio climático es el tema central del debate global. Mucho se habla y se teoriza sobre esta preocupación a escala mundial que nos afecta directamente y que, si no lo resolvemos, con el tiempo acabará terminando con la extinción y la muerte de nuestro planeta.

El cine presagia una y otra vez un futuro apocalíptico que llega por culpa del maltrato que la raza humana inflige al planeta Tierra. Es uno de los temas más recurrentes de los políticos, quienes lo usan en debates que no acaban más que en palabras y palabras, unas detrás de otras, y sin derivar en soluciones. Y, mientras tanto, la población se organiza para buscar culpables.

Joanna Boehnert es profesora de diseño en la Universidad de Loughborough y su campo de estudio se centra en la intersección entre el diseño, los estudios ambientales y la política. En un artículo para 'The Conversation', analiza la influencia de la economía y el diseño en el medioambiente. Y culpa directamente a la rigidez de las políticas neoliberales que vivimos del estancamiento de las soluciones ecosostenibles.

"Pocos de nosotros nos dedicamos a llevar a cabo tareas que permitan responder de manera responsable a las circunstancias ambientales, porque la economía política actual no está orientada a priorizar la preservación de la vida en este planeta", sostiene Boehnert.

La economía estanca y sus alternativas

La economía tradicional se concibió en una época en la que todos los sistemas de conocimiento, esencialmente, ignoraban las preocupaciones ecológicas. El tiempo pasa y todo sigue inmóvil. Los sistemas económicos contemporáneos reproducen esta tradición al recompensar a individuos y empresas por usar (y, con frecuencia, explotar) recursos para generar ganancias, independientemente de las consecuencias ecológicas o sociales.

"La dinámica extractiva y explotadora de la economía capitalista genera economías atrapadas en la aceleración del cambio climático, la extinción de especies y otros graves problemas ambientales y sociales", asegura Boehnert.

Ante tal desastre, las alternativas económicas se suceden, dibujando tan solo un esbozo de lo que se debe y no se debe hacer. Dentro de estas economías alternativas encontramos algunas como la ecológica, la marxista o la feminista. Todas estas teorías económicas heterodoxas desafían los supuestos de la economía capitalista dominante. "Han demostrado cómo la economía neoclásica y neoliberal produce economías insostenibles que devalúan constantemente el mundo natural, el trabajo de las mujeres y el trabajo de otros grupos a los que históricamente han negado el acceso igualitario al capital", asegura Boehnert.

Todas estas economías tienen en cuenta el contexto ecológico y los límites planetarios, al tiempo que abordan los intereses de las poblaciones históricamente desfavorecidas. Así que, a la hora de diseñar una sociedad futura, deberíamos evolucionar hacia un sistema económico con más conciencia ecológica y social.

El diseño más ecológico

Los diseñadores crean nuevos productos, servicios y espacios que dan forma a las formas de vida futuras y pueden usar sus habilidades para crear opciones sostenibles. Pero aquí existe un gran dilema: "El mercado rara vez prioriza los intereses que no pagan las cuentas".

El diseño se encuentra en la intersección del valor económico y los valores sociales. Y su trabajo está impulsado por los imperativos económicos. "La industria del diseño no prioriza sistemáticamente las necesidades del medio ambiente dentro de este sistema económico porque la forma en que se genera el valor en la economía contemporánea depende de la eliminación sistémica de las prioridades ecológicas", sentencia Boehnert.

Ahora bien, aun conociendo lo peliagudo de este dilema, es importante saber que la solución es solo una: "Los campos de la economía y el diseño deben redirigirse para que los servicios, estructuras y sistemas económicos apoyen el diseño socialmente distributivo y ambientalmente regenerativo".

Porque la humanidad ya tiene el conocimiento suficiente para hacer posible formas de vida sostenibles y socialmente justas en este planeta. Lo que aún no tenemos es la capacidad de hacer posibles estas transiciones en el contexto político actual.

Temas relacionados

Ahora en Portada 

Comentarios