Domingo, 23.09.2018 - 18:27 h
Podría ser la primera demanda de un animal en tener éxito

Justice: el caballo que ha demandado a su antigua dueña por dejarle abandonado

El caballo busca obtener al menos 100.000 dólares para atención veterinaria, así como una compensación “por dolor y sufrimiento”

El caballo Justice. / Animal Legal Defence Fund
El caballo Justice. / Animal Legal Defence Fund

Justice es un caballo de ocho años que antes respondía al nombre de Shadow. Su antigua dueña, Gwendolyn Vercher, lo tenía a la intemperie y no le brindaba la más mínima atención. Un día su dueña se hartó y dio a Justice en adopción.

Cuando lo examinó el veterinario de la protectora que actualmente se hace cargo de él tenía 136 kilogramos menos de peso de los que debería, estaba cubierto de piojos, tenía la piel llena de costras y su pene sufría una congelación severa.

Ahora Justice ha demandado a su antigua dueña por negligencia. El caballo busca obtener al menos 100.000 dólares para atención veterinaria, así como una compensación “por dolor y sufrimiento” para financiar un fideicomiso que se quedaría con él sin importar quién sea su cuidador.

La noticia se quedaría en otra historia más de maltrato animal sino fuera porque es uno de los intentos más serios hasta la fecha, y con más probabilidades de éxito, de lograr que una especie no humana sea reconocida en un tribunal.

Los pocos intentos previos han fracasado, y los jueces han dictaminado de diversas formas que los no humanos carecen de capacidad legal para presentar una demanda.

Pero el caso de Justice, argumentan los abogados defensores de los derechos de los animales, se basa en decisiones judiciales y estatutos que le dan mayores posibilidades, particularmente en una región con algunas de las leyes de protección animal más avanzadas de Estados Unidos.

En Oregón, donde se ha presentado la demanda, la ley reconoce a los animales como “seres conscientes” y varios tribunales estatales han dictaminado que los animales pueden considerarse víctimas individuales. Y debido a que las víctimas tienen derecho a demandar a sus abusadores, Justice debería poder sentar en un tribunal a su anterior dueño.

Un campo legal aún por explorar

Aunque las leyes sobre maltrato animal están avanzando en muchos países, las sentencias sobre el asunto se cuentan con los dedos de una mano. En España no ha sido hasta el pasado diciembre cuando un juzgado ha dictado una condena por maltrato que puede acarrear pena de cárcel para el propietario de un asentamiento irregular situado en el municipio cacereño de Ceclavín y dedicado a la explotación de equinos.

Anteriormente, solo existe una condena por maltrato que acarreaba prisión, la de un hombre que fue condenado a 15 meses de reclusión por la suma de cuatro delitos de este tipo, después de haber quemado con ácido a cuatro gatos recién nacidos. Como no tenía antecedentes no pisó la cárcel.

En EEUU cada vez hay más juicios por maltrato animal. / Pixabay
En EEUU cada vez hay más juicios por maltrato animal. / Pixabay

En Estados Unidos, sin embargo, las demandas por maltrato animal no dejan de multiplicarse. Como explica Karin Brulliard en un reportaje en The Washington Post, hace tres décadas eran muy pocas las universidades que ofrecían cursos de derecho animal; ahora, más de 150 lo hacen, y algunos estados han creado unidades de enjuiciamiento de derecho animal. Los 50 estados han promulgado ya penas de prisión por maltrato animal.

La legislación está avanzando y el objetivo último de los abogados que trabajan en el incipiente campo del derecho animal es que se expanda la visión legal tradicional de los animales -como propiedad- para reflejar su papel en una sociedad en la que cuidar perros es un gran negocio y los divorcios pueden involucrar batallas de custodia de gatos.

Pero expandir las protecciones para los animales es bastante diferente de otorgarles rango legal, algo que hasta la fecha ningún demandante ha conseguido.

Animales en el juzgado

Justice no es el prime animal que presenta con su nombre una demanda. En 2004 un tribunal federal tumbó una denuncia de “los cetáceos del mundo” sobre el uso de la marina estadounidense de un sonar. En 2012 otro juzgado rechazó otra demanda de cinco orcas del parque de atracciones SeaWorld que argumentaba que su encierro era una violación de la 13ª enmienda, que prohíbe la esclavitud.

Más sonado fue el litigio sobre la propiedad intelectual de una fotografía tomada por un macaco que se hizo un selfie tras robarle a la cámara a un reportero. El tribunal concluyó que la fotografía no podía ser objeto de protección por copyright porque “el mono –y todos los animales no humanos– carecen de carácter legal bajo la Ley de Derechos de Autor”.

En los tribunales de Nueva York, un grupo llamado Nonhuman Rights Project ha presentado durante varios años recursos de habeas corpus para los chimpancés cautivos, argumentando que son “personas jurídicas” y tienen derecho a la libertad. Todos los jueces las han rechazado.

Los simios, en cualquier caso, son los animales que hoy por hoy gozan de mayor protección, aunque el camino legal tampoco está siendo sencillo. En 2008, la Comisión de Medio Ambiente del Congreso español aprobó una Proposición No de Ley, con el voto en contra del PP, para impulsar la adhesión de España al Proyecto Gran Simio, una iniciativa internacional que prohíbe expresamente la experimentación con orangutanes, bonobos, gorilas y chimpancés, y establecer un tipo penal agravado para quienes comercien con ellos o les maltraten. Como muchas de las PNL, nunca llegó a nada.

Sea como fuere, los animales y sus defensores seguirán peleando en los juzgados.

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