Domingo, 24.03.2019 - 02:35 h
Hoy es el mayor rival de Heinz

La exitosa marca de kétchup que nació gracias al colapso de Lehman Brothers

Cualquier amenaza puede convertirse en una oportunidad. Así se tomaron dos compañeros de clase su despido: apostando por emprender

Kétchup Sir Kensington´s.
Kétchup Sir Kensington´s.

Cuando Lehman Brothers se declaró en bancarrota, Scott Norton tenía 22 años y acababa de entrar en la empresa. Diez años después se le conoce como el creador del nuevo kétchup que ha revolucionado el mundo de esta salsa.

Como cuenta Antoine Gara en Forbes, hace ya 10 años, Norton acaba de graduarse en la Universidad Brown y no tardó en unirse a las operaciones comerciales japonesas de Lehman aquel verano, como una buena aventura para arrancar su camino hacia la banca. Aquel 15 de septiembre de 2008, Norton se dirigió a la oficina antes de que abriera el mercado asiático, esperando un día de negociación duro. Pero eso nunca pasó. "Los primeros intercambios para abrir el día eran en Nueva Zelanda y Australia. Alguien se dirigió a mí y me dijo: 'Nuestros negocios están fallando en Nueva Zelanda. Nuestras licencias comerciales han sido revocadas", recuerda Norton. Esto significaba que los altos mandos del banco habían perdido miles de millones en sus acciones de Lehman.

El resto de la historia ya la conocemos: llega la crisis crediticia y las compañías más fuertes del mundo quedan en riesgo de quedarse sin efectivo, millones de personas perdiendo sus hogares y unas tantas más sus empleos. Para el joven Norton, la situación le convertía en un mero observador. "No era como algunos de estos tipos que tenían una carrera de 20 años con Lehman. Fue devastador para ellos ", dice. "Tuve la oportunidad de ser realmente un observador y decirme a mí mismo: 'Todo sucede por alguna razón. En la historia que es mi vida, este es un punto de inflexión. Voy a aprender de esta experiencia. Los cambios son buenos '", comenta.

Los inicios del nuevo kétchup

Meses antes de esta historia, Norton y su compañero de cuarto en la universidad Mark Ramadan habían jugado con la idea de crear una empresa en un universo muy lejano al mundo de las finanzas y el comercio. Querían hacer un kétchup mejor.

Habían llegado a la conclusión de que había muy pocas alternativas de esta amada salsa, no como en el caso de otras como la mostaza. "Nos dimos cuenta de que la comida en Estados Unidos estaba cambiando para mejor. Cada categoría de alimentos en el supermercado estaba mejorando. Pero los condimentos, y específicamente el kétchup, no habían evolucionado en 70 años ", dice Norton.

Scott Norton y Mark Ramadan.
Scott Norton y Mark Ramadan.

Junto a dos amigos se pusieron manos a la obra: pruebas, test, fiestas de cata… Y se dieron cuenta de que la industria de esta salsa "estaba dominada por un monopolio y parecía madura para el cambio". Pero la graduación estaba por llegar y cada uno tomó caminos diferentes para emprender su carrera en las finanzas.

Luego llegó la bancarrota de Lehman y de allí una serie de proyectos que les tuvieron entretenidos hasta 2010. Fue entonces cuando Scott volvió a Nueva York y se unió a sus compañeros para llevar acabo su sueño de incorporar una nueva marca de kétchup al su mercado monopolizado.

Sir Kensington's

Sir Kensington´s fue un comerciante inglés (ficticio), que asesoró a la Compañía Británica de las Indias Orientales sobre el comercio de especias y fue miembro de la National Geographic Society y el Gremio de Pepperers. Sir Kensington regresó a Inglaterra y escribió una especie de tesis pionera en la Universidad de Cambridge: A Most Seemly Union: Byzantine Gastronomy & the Delightful Marriage of Greek and Roman Influence, 330-453

Con este nombre inventado y una receta de ketchup un poquito más picante y más natural, decidieron hacer frente a Heinz, una de las marcas más emblemáticas y rentables de Estados Unidos. 

En 2017, la compañía se convirtió exactamente en lo que Norton había previsto: un disruptor del negocio de kétchup. Tanto es así que Unilever, el competidor de Heinz ha adquirido la compañía por unos 140 millones de dólares, haciendo a sus creadores millonarios. 

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