Jueves, 21.02.2019 - 17:59 h
Un carnaval en directo

La granjera china que se ha hecho rica mostrando su vida en 'streaming'

Millones de personas siguen la vida cotidiana de Liu Mama, mientras recoge tomates, cocina o cuenta chistes. Y no esta sola en un negocio millonario.

Liu Mama durante uno de sus vídeos.
Liu Mama durante uno de sus vídeos / Kuaishou

Hace solo tres años Liu Mama era una anónima granjera de la región de Dongbei, al norte de China, una inmensa zona rural alejada en gran medida de la pasión por la tecnología que impera en las partes más desarrolladas del país. Pero también en Dongbei hay internet.

Como cuenta la periodista pekinesa Yi-Ling Liu en The New Yorker, el yerno de Liu Mama empezó a grabar sus peripecias y a subirlas, en directo, a la red social Kuaishou.

En sus vídeos la granjera mostraba, sencillamente, su vida cotidiana, con un toque humorístico. En sus primeros vídeos, por ejemplo, Liu Mama salía comiendo costillas de cerdo y cabezas de pescado en su cocina mientras improvisaba rimas sobre la vida rural, recitando composiciones como “Mordisquear un hueso de cerdo, con la boca llena de aceite, me da buena suerte”.

En solo unos mses, los seguidores del canal de Liu Mama en Kuaishou crecieron de una docena a varios miles, y la granjera siguió a lo suyo, subiendo vídeos comiendo mazorcas, recolectando tomates o cantando en su tractor. Empezó a introducir además números humorísticos en colaboración con su cuñado, que fueron un éxito.

Unos años después de este humilde comienzo, Liu Mama tiene catorce millones de seguidores en la plataforma y, según asegura ella misma, gana un millón de yuanes (unos 126.000 euros al mes) a través de su cuenta de Kuaishou.

La red está llena de gente haciendo locuras por dinero.
La red está llena de gente haciendo locuras por dinero.

La red social del rural

A diferencia de otras exitosas plataformas de streaming como YY o Meipai, repletas de influencers de moda y gastronomía, Kuaishoy ha cimentado su éxito en la China rural.

Con 120 millones de usuarios activos diarios, Kuaishou es la mayor plataforma de retransmisión de vídeo del mundo y la cuarta red social más grande de China. Por lo general, las personas que cuentan sus vivencias en la red –que apenas se utiliza en las grandes ciudades–, son en su mayoría pobres e incultas.

El 88 % de los usuarios de Kuaishou no tienen estudios universitarios, el 70 % gana menos de tres mil yuanes al mes (379 euros) y la mayoría vive en las ciudades más pequeñas y menos desarrolladas económicamente de la nación.

Como cuenta Liu, en la plataforma se puede ver a pescadores, transportistas o adolescentes emitiendo en directo su día a día, muchos de los cuales tratan de ganarse unos yuanes extras. Y es que es en el polémico modelo de remuneración de la red social donde reside su éxito.

Los influencers del resto de redes sociales chinas operan como en las plataformas occidentales: ganan dinero a través de promociones y anuncios, pero en Kuaishou los productores de contenido viven de los “regalos” que les dan sus fans: una divisa virtual que se compra con dinero real.

El modelo ha sido un tremendo éxito. Kuaishou, que se valora actualmente en 18.000 millones de dólares, está a punto de empezar a ser rentable, gracias a que obtiene una cantidad, a todas luces abusiva, del dinero que generan sus usuarios: en concreto un cincuenta por ciento.

“Las implicaciones éticas de este sistema de patrocinio son turbias, por decir lo menos”, apunta Li. “Cuando una pareja de marido y mujer, ambos diagnosticados con enanismo, gana decenas de miles de dólares al dar a un público curioso una visión de un "día en la vida de un enano", ¿es una forma de empoderamiento o explotación? Cuando un usiario con una enfermedad a largo plazo transmite sus tratamientos hospitalarios, implorando a los televidentes que paguen sus honorarios médicos, ¿es un empresario haciendo crowdsourcing o un mendigo?”

Este último ejemplo es real: unas de las retransmisiones que más éxito tiene es la de una niña de seis años que cuida a su padre paralítico de 39 años en una aldea remota en la región autónoma de Ningxia Hui, en el noroeste de China.

Aunque hay muchos contenidos, como los protagonizados por Liu Mama, que carecen de maldad alguna, los que más éxito tienen son los más desagradables y provocativos, que son los que se llevan más pasta. Además, la red no se corta un pelo al promocionar contenidos de este tipo y tiene, por ejemplo, modos de desafío, en la que dos usuarios pueden competir por el dinero de la audiencia mostrando quién es más gracioso o, peor, comete la mayor barbaridad.

Imágen de los vídeos de la niña ayudando a su padre.
Imágen de los vídeos de la niña ayudando a su padre.

Una mezcla entre Pinterest, Disney y el Partido Comunista

Como cuenta en 'The New Yorker' Jian Xu, profesor de la Deakin University experto en medios digitales, Kuaishou es como un “carnaval virtual”, que opera dentro de las rígidas reglas y restricciones establecidas por el Partido Comunista. Ahora bien, ha tenido sus encontronazos.

Al Partido le parecía que, en ocasiones, el carnaval se iba de las manos. No fue una sorpresa que, este mismo año, el Gobierno cerrara temporalmente la plataforma, pidiendo a sus responsables que limpiaran todo el “contenido inapropiado”.

Los usuarios que no encajaban con la visión del Partido del ciudadano modelo fueron eliminados: adolescentes macarras, travestis, y, claro está, todos los que ganaban dinero comiéndose bombillas o peces vivos.

Hace unos meses, Kuaishou introduzco una nueva sección llamada 'El espíritu positivo de Kuaishou' en la que se refuerzan los perfiles más amables de la red, en algo que la periodista de 'The New Yorker' define como “una mezcla entre Pinterest, Disney y el Partido Comunista”.

Hasta Liu Mama ha dejado atrás alguno de sus poemas soeces y se ha centrado en ofrecer recetas de cocina. “Es un carnaval domesticado”, concluye la periodista.

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