Lunes, 06.04.2020 - 20:44 h
Primer día fuera de la Unión Europea

Gibraltar no teme al Brexit feroz: récord histórico en ingresos, empleos y PIB

"Seguiremos creando riqueza porque siempre lo hacemos", proclaman desde un territorio que ha crecido más que nunca desde que se votó el adiós a la UE.

Gibraltar afronta el Brexit a partir del 1 de febrero con confianza en sus posibilidades
Gibraltar afronta el Brexit a partir del 1 de febrero con confianza en sus posibilidades. / Práxedes Mateo

En cualquier otro lugar del mundo, los viejos cañones que adornan edificios oficiales o monumentos son de hierro, quizá resista alguno de bronce. Su color, en cualquier caso, es negro. Pero no en Gibraltar. A la puerta de la residencia oficial del Gobierno local, en el número 6 de Convent Place, dos cañones brillan al sol (porque aquí hay mucho sol), en una aleación dorada que desentona con la sobriedad de la silueta, esta sí en hierro forjado negro, de un soldado de la Primera Guerra Mundial (casco Brodie incluido) y una flor roja al pecho. Aquí, todo termina convertido en oro. 

Y, aunque lo parezca, no es una metáfora. "Siempre hemos salido adelante. Con frontera cerrada y con frontera abierta, siempre hemos sabido cómo sacar provecho de cualquier oportunidad", aventura Michael Netto, portavoz de Unite The Union, el principal sindicato del Peñón ante el primer día del Reino Unido fuera de la Unión Europea, este sábado 1 de febrero para el que se prevé mucho sol y unos 20 grados en Gibraltar. Si Franco, cuando convirtió en frontera dura a finales de los sesenta el istmo que separa la Roca de La Línea de la Concepción, solo les hizo "más fuertes y más ricos", pese a que el territorio británico era apenas un reducto minúsculo atiborrado de militares. Londres regó de ayudas y mercancías la zona como primera respuesta. Desde entonces, y a medida que las nuevas tecnologías monetizaron lo intangible, creció en el sector financiero y de prestación de servicios a ritmo exponencial. Hoy día, en un mundo globalizado cualquier dirección que tomen las relaciones entre Londres y Madrid tampoco asusta mucho. 

Ni mucho ni poco. Los lamentos duraron unas pocas horas. Las que fueron de la noche del 23 al 24 de junio de 2016 desde que, al poco de cerrar los colegios electorales, los primeros resultados fueron los de Gibraltar: un 96% de los votantes quería quedarse en Europa. "Y dimos saltos y lo celebramos por todo lo alto", recuerda Netto. "Deberían habernos dejado para el final y ahorrarnos el disgusto", apuntilla.  Sin embargo, sin disgusto no hay resiliencia, esa palabra que sirve igual para un test de autoayuda que para un DAFO empresarial. La vieja capacidad de convertir un problema en oportunidad, vamos. 

"En Gibraltar siempre nos hemos caracterizado por la flexibilidad y la capacidad para hacer negocios", destacan desde el Gobierno local a La Información cuando se les presentan las sombras que se ciernen a cuenta del lado más tenebroso del Brexit. Los datos avalan el discurso oficial: este pequeño territorio del tamaño de cuatro parques del Retiro de Madrid presenta unos ingresos totales similares a lo que se recauda en toda España por el tributo al alcohol, unos 800 millones de euros al año. La capital madrileña, con 100 veces más población, apenas recaba el doble por el IBI y el de Vehículos, sus dos principales vías de riqueza. 

Pero es que esos 800 millones son un nuevo récord en ingresos en una década de topes históricos consecutivos, según datos de la Cámara de Comercio gibraltareña. Curiosamente, pareció alcanzarse la cima en ingresos en 2016, justo el año maldito del 'no' a Europa. Pero es que desde 2017 ha vuelto a acelerarse y para 2019 se rozan los 700 millones de libras (más de 800 millones de euros), con un superávit, también récord, de 98,5 millones de euros, tal y como se recogió en el Proyecto de Presupuestos presentado a mediados de año. 

En paralelo, el empleo también aceleró y en 2018, último año del que el Gobierno llanito da cifras cerradas en su información pública, se fue al 7% de aumento, con una nómina de 29.995 trabajadores registrados (en una ciudad con un censo de 32.000 personas escasas) y, en datos de diciembre de 2019, exactamente 42 parados oficiales. No en vano, la demanda de mano de obra exterior es de unas 15.000 personas en estos momentos, dos tercios de ellos de nacionalidad española.

Gibraltar afronta el Brexit a partir del 1 de febrero con confianza en sus posibilidades
En la Main Street de Gibraltar, miles de turistas pasean a diario. / Práxedes Mateo

Muchos de ellos para atender a los casi ocho millones de turistas que entran en Gibraltar (por comparar, toda la provincia de Cádiz recibió en un 2019 también de máximos poco más de cinco millones, según se ha sabido en el reciente Fitur). No obstante, los más de 500 millones de euros que ha desembolsado el Gobierno llanito desde 2011 en obra público (nuevo puerto, viviendas, escuelas, bancos...) también han ayudado en dinamizar la economía bajo el Peñón.  

Tras toda esta retahíla de cifras no extrañan dos cosas. La primera, la cifra que lo resume todo, la de crecimiento del PIB: un 6% anual. La segunda, la radiografía  que hace el Gobierno de su territorio: "Sabemos cómo hacer dinero y cómo conseguir la financiación". En cambio, les falta justo lo que España puede darles, como recuerda el propio Gobierno y coincide en ello el portavoz de CCOO en el Campo de Gibraltar, Manuel Triano: "Espacio y mano de obra". Que es lo que les da España. 

Así que el nuevo mantra que acompaña las relaciones entre la Roca y la provincia gaditana es el respeto mutuo. A ambos lados del tablero diplomático. El presidente de los empresarios de Cádiz, Javier Sánchez, arranca su valoración sobre el Brexit desde la óptica de aprovechar las oportunidades pero, eso sí, habría que "luchar contra la competencia desleal que pueda suponer el régimen fiscal del Peñón respecto a empresas españolas. Los empresarios, en éste y cualquier otro asunto, estamos convencidos que el tejido productivo es mucho más eficiente en escenarios de seguridad económica y jurídica, en un marco estable".

Gibraltar afronta el Brexit a partir del 1 de febrero con confianza en sus posibilidades
Un ciudadano, a pocos metros de los controles fronterizos entre La Línea y Gibraltar. / Práxedes Mateo

A Gibraltar, sin embargo, se le tuerce el gesto cada vez que alguien menciona las ventajas competitivas en materia tributaria y las convierte en expresiones como "paraíso fiscal", "cáncer económico", "bacteria". "Hay mucho más fraude en Londres o en Madrid que aquí", se protegen desde el 6 de Convent Place, donde también inciden en que hace poco menos de un año se firmó el primer Tratado sobre este asunto entre España y Reino Unido . Apostillan: "Ya nadie habla de paraíso fiscal para referirse a nosotros salvo España", por mucho que su oferta tributaria sea imbatible: un 10% a los beneficios a las empresas, un máximo del 25% a la renta personal y nada de IVA.

Si bien Madrid ya no es el viejo enemigo huraño de hace unos meses (a ojos de la Roca). Para cualquier gibraltareño, el epítome del español frentista y problemático es el ex ministro José Manuel García-Margallo. Ahora, se confía en el nuevo Gobierno socialista hasta el punto que se puede confiar en un español desde el otro extremo de la verja. No creen que se vaya a una guerra de pasaportes. De esta forma piensan desde los sindicatos españoles e ingleses hasta los trabajadores que cruzan la frontera a diario.

Así lo destacaron también los asistentes al encuentro anual que KPMG organiza en Gibraltar para hablar de la potente industria del juego por internet: con los socialistas es más fácil. Fue en mayo, unas semanas antes de que empezaran a caer bombas preocupantes sobre un sector que emplea a miles de empleados de alta cualificación en el Peñón. Dos de los gigantes ya afincados entre sus murallas centenarias, Bet365 y William Hill, anunciaron una diversificación de sus negocios hacia Malta. La primera matizó que solo movilizaría a unos 300 de sus 3.600 empleados de Gibraltar y la segunda, que había comprado un operador maltés, prometió que seguía apostando por su sede llanita.

Gibraltar afronta el Brexit a partir del 1 de febrero con confianza en sus posibilidades
Las últimas horas de Gibraltar en la Unión Europa, en la principal calle de la Roca. / Práxedes Mateo

A nadie se le escapaba que las grandes empresas de juego digital necesitan una sede europea atractiva desde la que operan para toda la Unión. Gibraltar, desde la famosa 'the Act' de 2005, había enarbolado la bandera de ser una especie de Las Vegas virtual a este lado del Atlántico. Y por ello hasta una treintena de casas de apuestas instalaron su domicilio social comunitario a pie del Estrecho. Pero el Brexit puso en duda todo aquello. 

Pasado el pánico inicial, las aguas parecen haberse calmado.  Andrew Lyman, el responsable oficial del regulador en materia de juego gibraltereño, aventuró que el sector seguiría creciendo, "a pesar del Brexit". Desde el Gobierno que dirige Fabián Picardo también derrochan seguridad: "No habrá ningún problema". Incluso vuelven a transformar en pro cada contra que se les lanza: "Gibraltar está preparada para ser el puerto de entrada de las empresas europeas que quieran hacer negocios con el Reino Unido. Eso es mucho negocio y damos la bienvenida a quien quiera instalarse aquí". 

Hasta entonces, el espíritu que reina en Gibraltar puede resumirse muy bien en las palabras pronunciadas por Picardo en la presentación parlamentaria de su último presupuesto: "Franco: has fallado. Lo único que lograron atraer tus vallas de hierro fue óxido". No todos pueden pintar en oro hasta los cañones.     

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