Miércoles, 12.12.2018 - 00:25 h

El agua de Egipto se evapora peligrosamente

3 millones de metros cúbicos de agua del Nilo se pierden cada año por la evaporación bajo el caliente sol del desierto egipcio. Entre este dato y el rápido crecimiento de una población que necesitará un 20 por ciento más de agua, los recursos se agotan.

Los ríos Nilo y Limpopo, en riesgo por el cambio climático

Cuando comenzó la construcción de la presa del Nilo en Asuán en 1960, en el extremo sur de Egipto, los egipcios estaban seguros de que estaban a punto de dominar el río más largo del mundo.

"Antes de la presa, las vidas de la gente aquí eran mucho peores. El agua subía y bajaba sin ninguna previsibilidad", dice Abdulá Ati, un agricultor de trigo y de trébol de 42 años de edad de la norteña provincia agrícola de Kafr Al-Sheij, relatando las historia que contaba su padre de la época anterior a la presa.

Sin embargo, más de 50 años después de que el instigador presidente socialista, Gamal Abdel Nasser, se aprovechase del nacionalismo febril egipcio para construir la presa y establecer el dominio del país sobre el río Nilo, el árido país del norte de África se enfrenta a las amenazas sobre su casi única fuente de agua dulce.

Con el rápido crecimiento demográfico, las limitadas tierras agrícolas y los recientes desafíos a su participación mayoritaria en las aguas del Nilo por los estados aguas arriba, Naciones Unidas dice ahora que Egipto podría tener escasez de agua para el año 2025.

"En cierto sentido, la media de Egipto se ve privada de agua", apunta Hani Raslan, un experto en política hídrica en el Centro Al Ahram de Estudios Políticos y Estratégicos, afiliado al Gobierno, en El Cairo.

"El promedio de consumo per cápita de agua en Egipto es de700 metros cúbicos (por año), mientras que en todo el mundo está a unos 1.000 metros cúbicos, dice. "Estamos tratando de encontrar nuevas fuentes de agua. Pero pronto serán inferiores a 500 metros cúbicos".

No es que los egipcios estén necesariamente sedientos. El consumo doméstico de agua dulce en los hogares locales representa menos del 20 por ciento de los cerca de 64.000 millones de metros cúbicos de agua que Egipto consume cada año, 55.500 millones de los cuales provienen del Nilo.

La cuestión está en la necesidad urgente de Egipto de alimentar a su creciente población, mediante la expansión y la irrigación de las tierras agrícolas del país - sólo el 6 por ciento de su superficie total-con la misma o incluso con una cantidad inferior de agua.

De acuerdo con el Ministerio de Recursos Hídricos e Irrigación, Egipto necesitará un 20 por ciento más de agua en 2020. Su población, de acuerdo con las proyecciones del Gobierno, es probable que crezca de 80 millones en la actualidad a 98,7 millones en 2025.

"Egipto está cambiando, y tiene mucho que ver con el crecimiento de la población", explica Richard Tutwiler, director del Centro de Desarrollo del Desierto de la Universidad Americana en El Cairo, un centro de investigación destinado a servir a las comunidades del desierto de Egipto. "Todo se riega aquí, sin embargo los recursos hídricos no han aumentado".

Hoy en día, la red de riego de Egipto se basa casi por completo en la presa de Nasser, llamada la presa alta de Asuán, que regula más de 18.000 millas de canales y sub canales que se meten en las granjas del país adyacentes al río.

El sistema, por muy noble que sea en sus intenciones, es altamente ineficiente, según los expertos en riego. El riego por superficie de cultivos a través de los canales, por ejemplo, significa tanto como que 3 millones de metros cúbicos de agua del Nilo se pierden cada año por la evaporación bajo el caliente sol del desierto de Egipto.

Además, los agricultores ubicados en las cabeceras de los canales tienen un mejor acceso a un suministro abundante de agua de calidad que los de las colas de los canales", dice Ahmed Al Hennawy, profesor de ciencias de riego y suelo en la Universidad Kafr Al-Sheij.

"Los agricultores, toman el agua del canal sin ningún tipo de planificación", dice Al Hennawy. Eso obliga a los agricultores en su aldea en el extremo de un canal a utilizar la escorrentía de aguas residuales e incluso el agua de las aldeas agrícolas cercanas para regar sus campos de algodón, arroz y maíz.

"Muchos de los egipcios no se dan cuenta de que tenemos un montón de problemas de agua", asegura Sherif Hosny, director ejecutivo de una compañía con fines de lucro llamada Schaduf. Su compañía ayuda a familias de bajos ingresos a utilizar cultivos hidropónicos, un proceso de cultivo de plantas sin suelo, para establecer pequeños jardines en muchos de los tejados de El Cairo.

Se trata de un método de riego, dice Hosny, que utiliza el 20% menos de agua que el actual sistema del canal.

"Ven que el Nilo fluye" explica. "Y piensan que todo está bien".

El Nilo ha sido la única fuente de agua dulce que una vez fue una bendición para los gobernantes de Egipto, permitiendo a los faraones y los gobiernos posteriores forjar un sistema centralizado de administración y de infraestructuras anclado en el río y sus comunidades adyacentes.

Pero ahora, para aliviar el hacinamiento, cerca del río, el Gobierno de Egipto está alentando a su ingente población a alejarse del Nilo e ir hacia el desierto - que representa el 95 por ciento de su superficie. Alrededor de la mitad de los 80 millones de habitantes de Egipto viven en el fértil delta del Nilo, al norte de El Cairo.

Temas relacionados

Ahora en Portada 

Comentarios