Martes, 28.01.2020 - 18:01 h
Clave en el impeachment

El hombre que puede 'acabar' con Trump donó un millón a la campaña del magnate

El embajador de EEUU ante la UE reveló órdenes directas del presidente en las presiones a Kiev dando un nuevo giro a su turbulenta relación. 

Gordon Sondland, embajador de EEUU ante la UE
Gordon Sondland, embajador de EEUU ante la UE / Europa Press

A su llegada al Capitolio, momentos antes del testimonio que pondría en jaque al presidente Donald Trump, Gordon Sondland, embajador de EEUU ante la Unión Europea, preludiaba el bombazo cuando un reportero le preguntó: "¿Está aquí para salvar su reputación?". A lo que el diplomático respondía: "No tengo una reputación que salvar". Poco después, el hombre que donó un millón a la campaña electoral que llevó a Trump al Despacho Oval, lanzaba el mayor proyectil hasta la fecha en el proceso de 'impeachment' al asegurar que las presiones al Gobierno ucraniano respondían a las "órdenes expresas" del líder republicano.

El 9 de julio de 2018, Sondland presentó sus credenciales ante la Comisión Europea. Apenas cuatro meses antes, el diario 'The Wall Street Journal' anticipaba que el propio Trump lo había señalado para representar al país en el territorio de la Unión Europea y del Pacífico Norte, donde el diplomático había acumulado una fama notable como magnate hotelero de lujo. Hasta ese momento, lejos de su Portland natal, el diplomático constituía uno de esos 'perfiles bajos' alejado de la primera línea política, limitado a financiar proyectos republicanos, causa de la que él y su esposa eran grandes contribuyentes. A pesar de su tímida consideración, la noticia no sorprendió tanto como la propia decisión de Sondland, de apoyar la candidatura del republicano dos años atrás, inclinación que sorprendió a todo su entorno.

Len Bergstein consultor de asuntos públicos y compañero de Sondland, aseguró que mucha gente en Portland, ciudad de mayoría liberal, se sorprendió de que el hotelero mostrase preferencia por el carismático líder en 2016: "Fue una sorpresa cuando Gordon encontró a Donald Trump como un candidato aceptable. No era el tipo de republicano que él apoyaba", afirmó Bergstein tal y como recoge la cadena 'NPR'.

El activismo de Sondland en la causa de Trump no se limitó a su donación, que ascendió a un millón de dólares, sino que se convirtió en uno de sus más valiosos recaudadores. Gracias al entramado de relaciones políticas del diplomático en Portland, pronto multiplicó las ayudas a la causa de su candidato. Algunas voces aseguran que esta es una de las razones por las que se ganó el favor del presidente y un puesto que no tardó en generarle una reputación de ejercido con "maneras truculentas y cierta afición a los símbolos de privilegio", según un informe recogido por el periódico 'The Whassington Post'.

Fortuna y estrategia

El hombre que ha arrinconado al presidente supo dirigir toda la maquinaria a su alcance, desde los estrechos círculos del poder local, en los que tuvo el acierto de reputarse como un pilar para su comunidad, hasta el mismo frente de la Casa Blanca. La gran fortuna amasada por este hijo de emigrantes, supervivientes del Holocausto, fue la piedra angular de esta transformación.

Sondland empezó en el negocio hotelero a los 28 años con la adquisición de un viejo hotel en Seattle. Su residencia sigue declarada allí, a pesar de vivir en Portland, ya que implica ciertos beneficios fiscales. Su éxito en el sector le ha permitido ganarse un lugar en el Partido Republicano, en cuyo seno ha financiado a numerosos candidatos como Jeb Bush que siempre, hasta Trump, fueron de perfil moderado.

Los últimos datos sobre las propiedades del diplomático incluyen los catorce hoteles de su sello Provenance Hotel, un avión privado de la firma Learjet y una colección de arte cuyo valor oscilaría entre los 5 y los 25 millones de dólares. Con todo, Sondland ha pagado el coste del desprecio de gran parte de su comunidad, cuyo líder, el demócrata Earl Blumenauer, llama al boicot a sus paradores y donde sus vecinos le increpan por la calle.

El diplomático ha encabezado el último giro del proceso contra Donald Trump: mientras la bancada republicana esperaba el respaldo del embajador, Slondland soltaba la bomba de un "quid pro quo" con Kiev arguciado por el mismísimo presidente. La relación entre ambos había dejado de ser equilibrada meses atrás y fueron muchas las voces que señalaron la incongruencia del protagonismo del embajador en las relaciones con Ucrania cuando esta se sale del campo de la Unión. Lejos de despejarse, las dudas sobre el embajador se multiplican según avanza el impeachment. 

Con el tiempo, Slondland ha demostrado que ninguno de sus movimientos es arbitrario por lo que habrá que esperar para conocer el alcance de sus declaraciones, mientras los detractores del presidente ya celebran el varapalo y le tienden la mano con un "bienvenido a la resistencia".

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