Miércoles, 20.11.2019 - 15:33 h
En 2004, el 'premier' impulsó otro contra Blair

¿Impeachment a la vista? Cómo Johnson puso Reino Unido patas arriba en un mes

El revés del Tribunal Supremo al primer ministro deja abierta la puerta a una moción de censura, una moción de confianza o incluso un juicio político.

¿'Impechment' a la vista? Boris Johnson pone Reino Unido patas arriba en 30 días
¿'Impechment' a la vista? Boris Johnson pone Reino Unido patas arriba en 30 días. / EFE

El revés del Tribunal Supremo a Boris Johnson deja abierta la puerta a una moción de censura, una moción de confianza o, incluso, un juicio político. Aunque parezca descabellada, la opción del 'impeachment' ya ha sido propuesta por Liz Saville Roberts, miembro del partido galés en el Parlamento británico, en caso de que el primer ministro se niegue a acatar la ley que le obliga a solicitar una prórroga a la UE que permita evitar un Brexit 'duro' el próximo 31 de octubre. Sin embargo, parece más probable que los Comunes desbanquen a Johnson del poder a través de una votación o que el 'premier' británico decida dimitir.

La sentencia del Alto Tribunal no solo supone que la suspensión del Parlamento británico fue "ilegal", sino que apunta directamente a Boris Johnson por mentir a la Reina para que ésta refrendase su decisión de clausurar la Cámara de los Comunes sin una motivación clara. Además, John Bercow, Mr. Speaker del Parlamento, ya ha convocado a los diputados para retomar las sesiones plenarias desde este mismo miércoles, cuando la posición del primer ministro en el Parlamento estará más comprometida que nunca.

Para empezar, porque será el Parlamento que Boris Johnson ha suspendido. Pero además porque es el Parlamento que ha aprobado una ley para frenar el plan de Johnson de salir, con o sin acuerdo, de la Unión Europea. De ahí que las hostilidades se hayan multiplicado en las últimas cuatro semanas, desde que comenzase el proceso para cerrar la Cámara de los Comunes, y de ahí también que el primer ministro tenga en contra a la oposición en bloque y una parte de su propio partido. Por eso, los próximos pasos pueden resultar decisivos para vislumbrar el futuro de Reino Unido.

Un 'impechament' como el apoyado por Johnson en 2004

En 2004, Boris Johnson apoyó en el Parlamento un intento de 'impeachment' al entonces primer ministro británico, Tony Blair, en relación a la Guerra de Irak, firmando una moción planteada por el líder del Partido de Gales, Adam Price. En una columna escrita en 'The Telegraph' en ese momento, Johnson aseguraba que Blair merecía un juicio político porque había "despreciado al Parlamento y al pueblo" al formar parte del trío de las Azores junto a George W. Bush y José María Aznar.

De ahí que el argumento de Saville Roberts se base en aplicar el mismo procedimiento que Boris Johnson quiso para sacar del poder a Tony Blair hace 15 años: "El juicio político fue un proceso respaldado por Boris Johnson no hace mucho tiempo. Un hombre despedido por mentir repetidamente respaldaba el 'impeachment' a Blair por la misma razón: mentir. Si el primer ministro se convierte en un infractor de la ley, tenemos un caso de 'impeachment' aún más fuerte que la misma causa que defendió en 2004.

En este sentido, un portavoz del Partido de Gales explicaba ayer que la prioridad del partido es impulsar un segundo referéndum, no unas elecciones generales anticipadas. De hecho, manifestaba que votarían en contra de cualquier moción de confianza: "El Parlamento debe estar constituido mientras la prórroga [del Artículo 50 de la UE] esté asegurada, lo que supone ir más allá de la reunión del Consejo Europeo programada entre el 14 y el 19 de octubre".

Una moción de confianza

El problema es que, tras el último varapalo judicial, la permanencia de Boris Johnson en Downing Street no está para nada asegurada. Ni siquiera por parte del Partido Conservador, cada vez más fraccionado en torno a su plan para el Brexit. Y aunque el primer ministro ha descartado en todo momento dimitir por la sentencia del Supremo, una de las posibilidades que se barajan en las próximas semanas es la de que los 'tories' impulsen una moción de confianza similar a la que tuvo que enfrentarse Theresa May en diciembre de 2018 por el acuerdo de retirada firmado con la UE un mes antes, que no convenció a una parte del partido.

Algo que no es descabellado teniendo en cuenta que Boris Johnson ya ha amenazado con no acatar la ley aprobada por el Parlamento británico que le obliga a una de las tres siguientes acciones: que los parlamentarios aprueben el acuerdo de retirada (el que ya fuera sellado por Theresa May), que los parlamentarios aprueben una moción acordando un Brexit sin acuerdo o escribir a la UE solicitando una extensión del artículo 50 más allá del 31 de octubre. Lo que en la práctica conduciría indefectiblemente a una tercera prórroga del Brexit. A diferencia de la enmienda que ya aprobaron (en dos ocasiones) los 'comunes' entre enero y marzo, esta no sería meramente consultiva, sino de obligado cumplimiento por parte de Johnson. Una buena parte de los diputados 'tories' apoyaron la aprobación de esta ley.

Una moción de censura

Si Boris Johnson no dimite o no se ve sometido a una moción de confianza de su propio partido, otra opción que está sobre la mesa es la de la moción de censura. Como líder de la oposición, solo Jeremy Corbyn puede impulsarla. El problema es que, por ahora, el Partido Laborista no tiene los números para sacar adelante una moción de censura. Por eso Corbyn ni siquiera quiso mencionar el martes esta posibilidad durante el discurso que ofreció en tono de precampaña. Para los laboristas, unas elecciones después del 31 de octubre son otra buena opción. El problema es que con Boris Johnson en Downing Street no está asegurado que el Brexit vaya a prorrogarse.

Por último, cabe la posibilidad de que Boris Johnson realmente trate de alcanzar una nueva prórroga con la UE. En caso de una solicitud, Bruselas podría aprobar esa petición y fijar una nueva fecha de salida de este país del bloque comunitario, lo cual evitaría por el momento el riesgo de un Brexit 'duro'. Por el contrario, los Veintisiete podrían también rechazar la solicitud de un nuevo retraso. Esa negativa daría lugar a alguna de las situaciones antes mencionadas: un Brexit 'duro' (sin pacto), un Brexit con acuerdo -negociado antes del 31 de octubre-, una moción de confianza contra el Gobierno, un 'impeachment' por ignorar la ley o una improbable dimisión de Boris Johnson.

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