Domingo, 21.07.2019 - 21:28 h
En busca de su cadáver

El misterio del Vaticano: el caso Orlandi hace temblar los cimientos de San Pedro

La desaparición de una joven de 15 años en 1983 ha estado rodeada de misterio por varias teorías como implicación de la Curia vaticana o de la mafia.

El Papa reza el Ángelus en la Plaza de San Pedro del Vaticano
El cuerpo desaparecido de una joven pone en jaque al Vaticano. / Vatican News

El misterio del caso Orlandi vuelve a la actualidad y a salpicar a la Santa Sede.La desaparición de Emanuela Orlandi, una chica de 15 años que desapareció el 22 de junio de 1983 cuando salía de la escuela de música de San Apolinar, en el centro de Roma, ha estado siempre rodeado de misterio. Han sido varias las teorías, nunca demostradas, que implican a instituciones del Estado Pontificio como Curia vaticana, a la Banda de la Magliana (la mafia de Roma) o del atentado a Juan Pablo II a manos del turco Ali Agca.

El pasado martes por la tarde, la propia fiscalía vaticana dispuso la apertura de dos tumbas presentes en el cementerio teutónico en el interior del Estado pontificio, después de la petición de la familia de Emanuela Orlandi. La oficina de prensa del Vaticano comunicó que el promotor (el fiscal) de Justicia de la Ciudad del Vaticano, Gian Piero Milano, y el adjunto, Alessandro Diddi, dispusieron que la apertura de las dos tumbas se realizará el próximo 11 de julio.

"La decisión se ha tomado en el ámbito de uno de los sumarios abiertos tras la denuncia de la familia de la joven, que indicó el posible ocultamiento de su cadáver en este pequeño cementerio ubicado dentro del Estado Vaticano", añadió el comunicado de la oficina de prensa de la Santa Sede. Las operaciones se realizaran en presencia de los abogados de las partes y los familiares de Orlandi y de las personas enterradas en estas tumbas, y agentes de la Gendarmería vaticana, así como del perito Giovanni Arcudi.

Si fue hace más de 35 años, ¿por qué se abren estas tumbas ahora? La abogada de la familia de la desaparecida, Laura Sgrò, explicó en marzo que el verano pasado que recibieron una carta anónima con una foto de la tumba con la frase "Busque donde indica el ángel". Según Sgró, tras algunas investigaciones se descubrió que la tumba se abrió al menos una vez y que la datación de la estatua es diferente de la de la losa. Por ello decidieron pedir al Vaticano su apertura.

La tumba se encuentra en el cementerio teutónico, dentro de los muros vaticanos, donde una vez estuvo el llamado Circo de Nerón, lugar de martirio de muchos de los primeros cristianos, y posteriormente pasó a ser propiedad de una fundación alemana.  En este cementerio, apoyada en una de las paredes, se encuentra una estatua de un ángel que sostiene una sábana con el texto latino 'Requiescat in pace' (Descanse en paz), mientras que en la lápida hay una inscripción fúnebre dedicada a la princesa Sofía y al príncipe Gustavo von Hohenlohe, quien en 1857 fue nombrado arzobispo por el papa Pío IX.

A la decisión de abrir estas dos tumbas, la nota del Vaticano añade que "se ha llegado después de una fase de investigación en la que el fiscal junto con la Gendarmería vaticana ha llevado a cabo estudios en profundidad destinados a reconstruir las principales etapas judiciales de este largo y doloroso y complejo caso".

El Vaticano recuerda que las autoridades investigadoras del Vaticano no tienen jurisdicción para indagar la desaparición de Orlandi en Italia y por ello esta iniciativa es solo para verificar la posible sepultura del cuerpo de la joven en territorio vaticano.  Señala además que la operación del 11 de julio es solo una primera fase, a la que seguirá la catalogación y datación de los restos y la prueba del ADN.

La familia lleva años intentando encontrar pistas de lo que ocurrió y ya en 2012 pidieron una investigación cuando se encontraron restos óseos sin identificar al lado de la tumba en la basílica de San Apolinar de Enrico De Pedis, jefe de la "Banda de la Magliana", la mafia que atormentó a la ciudad de Roma durante los años 70 y 80.

También recientemente el hallazgo de unos huesos en el sótano de la nunciatura (embajada) de la Santa Sede en Roma hizo que se volviese a hablar del caso, pero finalmente se determinó que los huesos eran incluso anteriores a 1964, según la Fiscalía de Roma.

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