Martes, 13.11.2018 - 20:12 h
Será el próximo 27 de abril 

Ya hay fecha para la cumbre de las dos Coreas tras 10 años de aislamiento mutuo

La cumbre tiene como objetivo principal fijar un escenario idóneo para dialogar sobre la desnuclearización de la península de Corea. 

Fotografía de Kim Jong-Un, Corea del Norte
Tras diez años, los líderes de las dos Coreas se reunirán el 27 de abril. / EFE

Representantes de Corea del Sur y Corea del Norte han fijado el 27 de abril como fecha para celebrar la primera cumbre intercoreana de la última década, que acogerá al líder norcoreano, Kim Jong-Un, y al presidente surcoreano, Moon Jae In, según han informado a la agencia de noticias Yonhap fuentes del Gobierno surcoreano.

La decisión ha sido tomada este jueves en el marco de las conversaciones de alto nivel que han comenzado a las 10.00 de la mañana (hora local) en el edificio Tongilgak, que se encuentra en el área de seguridad conjunta de Panmunjom, situada en la frontera entre las dos Coreas.

La cumbre tiene como objetivo principal fijar un escenario idóneo para dialogar sobre la desnuclearización de la península de Corea, algo con lo que el líder norcoreano se comprometió este mismo miércoles durante su reunión con el dirigente chino, Xi Jinping, en Pekín.

A principios de marzo, Pyongyang y Seúl llegaron a un acuerdo para celebrar una cumbre bilateral a finales de abril, la tercera desde 2000. La tensión entre Estados Unidos y Corea del Norte se ha acrecentado en los últimos meses con motivo del programa nuclear y de misiles de Corea del Norte.

La escalada de la retórica entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y Kim Jong-Un les ha llevado a intercambiar insultos y a amenazar con ir a la guerra. No obstante, Kim ha asegurado durante su visita a Pekín que se compromete a desnuclearizar la península y que está dispuesto a reunirse tanto con Moon como con Trump.

La del 27 de abril será la tercera cumbre intercoreana después de la dos celebradas en Pyongyang en 2000 y 2007 entre el entonces líder del Norte, Kim Jong-il, y los mandatarios sureños Kim Dae-jung y Roh Moo-hyun.

Frenética actividad diplomática 

Las cumbres de abril y mayo han desatado una frenética actividad diplomática que ha puesto un punto y aparte en el aislamiento del régimen y que alcanzó esta semana su máxima expresión con el viaje sorpresa de Kim Jong-Un a Pekín. 

Tras un 2017 plagado de pruebas armamentísticas de Pyongyang y de cruces de amenazas entre el régimen y el propio Trump, desde principios de año la situación en la península coreana ha virado hacia el acercamiento.

En su mensaje de Año Nuevo, Kim Jong-un expresó su disposición para mejorar lazos con Seúl y aceptar la invitación que había realizado Moon Jae-in para que Corea del Norte participara en los Juegos Olímpicos de Invierno que se celebraron en febrero en territorio sureño.

La cita olímpica acabó sirviendo de plataforma para el intercambio de emisarios entre las dos Coreas e incluso supuso el primer viaje de un miembro de la familia Kim al Sur cuando la hermana del líder, Kim Yo-jong, visitó el país vecino para asistir a la inauguración de los JJOO.

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