Martes, 17.09.2019 - 11:54 h
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Profesor, abogado y consultor

Diez medidas para una administración inteligente en este siglo

El pasado lunes, 18 de marzo, se celebró en San Cristóbal de La Laguna (Tenerife) la I Jornada sobre ‘Administraciones Públicas Inteligentes’, en la que tuve la oportunidad de participar con una ponencia sobre “innovación en el uso de datos y conectividad”, agradeciendo que se vaya abandonando ya la denominación "Administración electrónica o digital", como el mejor síntoma de que la Administración del Siglo XXI usa con normalidad los medios electrónicos o digitales.

Sobre la conectividad, cabe distinguir entre la conectividad tecnológica (cuya mayor novedad será, sin duda, la "conectividad" o el internet de las cosas, la tecnología 5G y su utilización para la prestación de servicios públicos, como los de la salud) y la "conectividad" entre las personas, a través de redes sociales, tanto de administraciones y administrados, como de estos entre sí, que ya está dando lugar a una democracia y a una administración mucho más participativas.

Pero las mayores innovaciones deben producirse en el terreno del uso de los datos. Y, en este sentido, me atreví a dar una lista de 10 medidas que sería deseable que adoptasen las distintas administraciones públicas para poder tener unas ‘Administraciones Inteligentes’ del Siglo XXI. Ninguna de ellas es tecnológica, pero la tecnología puede ayudar, y mucho, a su consecución. Muchas de ellas ya existen sobre el papel. Lo innovador sería que se aplicasen en la práctica.

1.- Presupuestos de base cero

En teoría ya existen, pero en la práctica los proyectos de ley de presupuestos no parten de cero, sino de los presupuestos del ejercicio anterior, sobre los que se hacen pequeñas variaciones, manteniendo partidas -desde el origen de los tiempos- que no se sabe bien para qué sirven.

2.- Presupuestos por programas y objetivos

En teoría también lo son ya, pero los objetivos de los programas, que suelen acompañar la parte numérica, nadie se los lee y suelen ser más o menos los mismos que los del ejercicio anterior, sin que haya una cuantificación realista de los objetivos y de los indicadores para su medición.

3.- Gestión por proyectos

Los programas se articulan en proyectos y, por tanto, lo lógico sería pensar que la gestión de los mismos se hace, como pasa en la empresa privada, con herramientas de ‘gestión de proyectos’, con una imputación de todos los costes y una medición de los resultados. Pero esto no es así.

4.- Políticas basadas en datos

Una gran medida innovadora sería que, a la hora de diseñar las distintas políticas, programas y proyectos, se partiese del análisis de los datos (Big Data) de un sector y de las mejores prácticas, y no se basasen en ocurrencias. Debiendo uno justificar las razones, si se aparta de ellos y ellas.

5.- Monitorización de la ejecución

También sería una medida muy innovadora que se monitorizase la ejecución de los proyectos, para poder saber, en tiempo real, si están dando los resultados previstos; o, en el caso de que no fuera así, poder corregir los fallos sobre la marcha; o, si no es posible, paralizar la ejecución.

6.- Rendición de cuentas

Esta medida ya se hace, pero a medias. En el mes de junio se tienen los datos de ejecución de los presupuestos del ejercicio anterior, pero no se puede considerar esto una rendición (pública) de cuentas, porque pasa casi desapercibida y se refiere, exclusivamente, a la parte ‘numérica’.

7.- Evaluación resultados

Junto a la rendición de ‘cuentas’, en el sentido de análisis de ejecución presupuestaria, debería hacerse una rendición de resultados de los distintos proyectos, programas y políticas públicas, teniendo en cuenta los objetivos e indicadores aprobados en su día en la Ley de presupuestos.

8.- Debate de liquidación de presupuestos

Las dos medidas anteriores no deberían hacerse -sólo- documentalmente, sino que todos los Parlamentos y Asambleas deberían celebrar, en el mes de julio, un debate con esta finalidad, que además ofrecería información muy útil para preparar los presupuestos del siguiente año.

9.- Superación del Índice de Ejecución Presupuestaria

Una de las mayores innovaciones sería superar, de una vez, el Porcentaje o Índice de Ejecución Presupuestaria como el único indicador de que un gestor es bueno o malo. Se puede ejecutar el 100% del dinero… y haberlo despilfarrado todo. Hay que ir hacia una evaluación ‘por objetivos’.

10.- Premios y sanciones

Por último, una vez implantadas las anteriores medidas, hay que hacer justos reconocimientos públicos a los buenos gestores e imponer sanciones a los malos, que vayan desde la anulación de proyectos, hasta el cese del gestor, su inhabilitación e, incluso, responsabilidad patrimonial.

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