Sábado, 23.03.2019 - 10:41 h
Telediaria

La emoción de la última gran actuación en TV de Aretha Franklin

Afinales de 2015, a sus 73 años, Aretha Franklin volvía a cantar en un gran auditorio el mítico (You make me feel like a) Natural Woman. Lo hacía en el homenaje a la compositora Carole King, en la celebración del Kennedy Center Honors.

Sería una de sus últimas actuaciones. Sería ante Obama, aún Presidente de Estados Unidos. Sería en un auditorio que no disimuló emoción. 

Porque Franklin mantenía no sólo el superpoder de su voz, que lograba toda una experiencia sonora en directo, también mantenía su capacidad de interpretar su música como la gran y única dama del escenario que siempre fue. Lo demostró en sus últimas actuaciones, tanto en el concierto benéfico de la fundación Elton Jhon de noviembre de 2017 y, especialmente, en esta sublime actuación en la gala televisada del homenaje a Carole King, actuación que es digna de estudio en fondo y en forma, donde Aretha fue Aretha en su máxima expresión.

Areta Franklin era experta en controlar los tempos de su tema para imprenar de una épica extra su arte. Primero aparición con su imponente abrigo piel, después se sentó para tocar ella misma el piano sin perder de vista las cámaras televisivas que estaban inmortalizando el momento. Para remarcar el apoteosis de la canción, Areta se levanta y se quita el abrigo hasta propulsar el sentimiento de asistencia a un acontecimiento único a los que están en el patio de butacas, que se levantan, y a los que lo están viendo por la tele. 

Porque la realización televisiva de la actuación es sencillamente magistral. No se pierde en adornos. Es sencilla pero, a la vez, es un puzle tremendamente complejo, pues muestra cada ángulo clave del enternecimiento del auditorio en el momento exacto y con una avispada planificación de planos de imágenes que bailan al compás del tema musical, la expresividad de Aretha y las reacciones del público asistente.

La aparición de Franklin con su imponente abrigo de piel. La cámara lo capta. La reacción impostada de la homenajeada, la compositora. La cámara lo capta. El instante en el que Aretha se sienta en el piano y toca las primeras notas. La cámara lo capta.

El gran plano trasero de Aretha con la audiencia absorta detrás de su figura. La cámara lo capta. La reacción de Obama, quitándose una lágrima. La cámara lo capta. El magnético rostro de Aretha con su expresividad vocal y física. La cámara lo capta.

El giro en el que Aretha se levanta del piano, se quita el contundente abrigo y se queda con su vestido en el centro del escenario, mientras su vozarrón toca el cielo. La cámara lo capta. Entonces, el público de la sala se pone en pie. Y la cámara lo capta. Todo con una coreografía de planos simple, que no se pierde en alharacas.

No necesita parafernalia, pues la televisión supo dibujar todo el arte de Areta, que presenta su (You make me feel like a) Natural Woman con una evolución artística en escena en los cuatro minutos que dura el tema. Y la televisión cumple, en este caso, su objetivo: transmitir al espectador la emoción más real y pura de lo que se vivió en esa sala. Incluso con más energía, que in situ, ya que la coreografía de planos remarca cada punto de inflexión del irrepetible instante.

El realizador de la cadena norteamericana CBS tenía la materia prima más brutal: Aretha Franklin pero, sin perder de vista a la protagonista, ha sabido enriquecer esta ya legendaria actuación de una dama del soul que entendía que tan importante como cantar es interpretar. 

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