Viernes, 06.12.2019 - 04:28 h
Telediaria

La fecha de caducidad del modelo de TV de La Sexta

Ferreras en 'Al Rojo Vivo'
Ferreras rodeado de periodismo.

Alfonso Arús ha fichado por Atresmedia para realizar un nuevo programa en La Sexta. La cadena verde necesita más espacios de entretenimiento que rejuvenezcan parte de una parrilla que ha consolidado una imagen muy asociada al carrusel informativo de la actualidad política y social.

La imagen de emisora pegada a la actualidad es un valor de La Sexta que, sin embargo, también se considera debilidad por determinados expertos. De ahí que, aparentemente, la cadena "necesite" complementar la información con nuevos proyectos de entretenimiento que no dependan tanto del vaivén informativo, atraigan a nuevos públicos y sigan la estela de otros éxitos del canal en diferentes géneros, como son Pesadilla en la cocina, en la etapa actual, o Sé lo que hicisteis antaño.

Porque, como en cualquier formato de televisión, se suele caer en el temor de que la actualidad política deje de estar al alza del interés social y, por tanto, la audiencia de la emisora se termine desmoronando. Así que La Sexta, además de los maratones de García Ferreras, debe apostar por otro tipo de contenidos. Como Arús. Pero siempre sin desvirtuar la imagen que ha logrado de emisora comprometida con la información.

Ya que, en realidad, esa cacareada premisa de la atracción efímera por la política es completamente falsa. Porque la información nunca cesa y el espectador siempre quiere estar informado en el vivo y en el directo. Sólo hay un factor que no debe cambiar para mantener ese interés de la audiencia: que el periodismo siga con su espíritu combativo, independientemente de ideología o partido presente en el poder.

Si La Sexta mantiene su reconocible tono de periodismo apasionado y crítico, los interesados por la información seguirán conectando con La Sexta: la información nunca será un moda pasajera.

Y La Sexta ya ha asentado una poderosa marca como referente en información, sin rival en ninguna otra cadena en abierto. Lo ha logrado gracias a una programación con una identidad muy reconocible: en temática, en orden de la ubicación de los horarios de los programas  y en un elenco identificable de presentadores y periodistas. La audiencia conoce lo que se va a encontrarse en La Sexta. Es más, el público ha interiorizado la hora de emisión de cada formato y sabe que de producirse un hecho relevante la programación se interrumpe. Y ahí está el futuro de la televisión tal y como conocemos.

La cadena de la última hora informativa

El ejemplo de la detención de Puigdemont

Este domingo, La Sexta ha sido la cadena generalista que más horas ha dedicado a la detención de Puigdemont en Alemania. De nuevo, la cadena de Antresmedia ha evidenciado rapidez de reflejos para cambiar la programación. Los espectadores que buscaban la última hora sobre el asunto han encontrado en el canal verde conexiones en directo con las concentraciones frente a la Delegación del Gobierno, con la fuerza del sonido ambiente como descriptivo protagonista.

Al final, las cadenas tradicionales no desaparecerán como se especula ante la consolidación de la televisión 'a la carta'. El modelo bajo demanda de plataformas como Netflix no matará a la televisión tradicional, es un modelo de negocio complementario. Su efecto sólo transforma la manera de consumir series, cine o documentales.

Sigue prácticamente intacto el sistema de cadenas de información y entretenimiento en directo, siempre que estas emisoras cuenten con un sello diferenciado. La televisión que acompaña en la cotidianidad del día a día continuará vigente.

Eso es La Sexta: una TV que se ha hecho con un poderoso nicho en el género informativo que acompaña al espectador. Un modelo asentado en una consistente columna vertebral de programas que viven del frenesí del carrusel de la información en directo (en la mañana Al rojo vivo, en la tarde Más vale tarde..) con el complemento de formatos acontecimiento de más calado documental y más tiempo de producción, como Salvados, Dónde estabas entonces o Malas Compañías, que ha regresado anoche.

La información no para, tampoco el interés del espectador al que le afecta ese trajín informativo. Y Ferreras lo sabe. El modelo de La Sexta al compás del nervio del periodismo no tiene fecha de caducidad.

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