Domingo, 21.04.2019 - 08:49 h
Telediaria

'La Script en Movistar Plus': un programa de cine que llegó silencioso y es una lección de TV

La Script es uno de esos programas de radio -de la Cadena Ser- que, de repente, se ha duplicado con versión televisiva. Pero el acierto de La Script está en que no se ha convertido en un show televisado para ser un formato televisivo. Es decir, el programa ha sabido crecer en su vida en Movistar Plus y no se ha quedado en el tópico de lo que se espera de un programa de cine.

Nada de un leer a cámara y nada de un oxidado paso a vídeo - paso a vídeo - paso a vídeo, que día Mariló Montero a Anne Igartiburu. Tampoco nada de un debate alrededor de una mesa, con unos ceniceros encima. Mesa en la que apoyan sus codos unos críticos con síndrome de conferenciantes superiores a un mundo que no entiende ninguna de sus gracietas privadas y simposios cinéfilos o seriéfilos. 

No, La Script de María Guerra y Pepa Blanes (jueves a las 22.00h) es un programa que habla de cine desde una pasión abierta a todos los públicos. Y lo hace teniendo claro que a la tele se va a jugar.

Así, como una buena peli, el programa ha perfilado con inteligencia los personajes de sus presentadoras. No son sólo comunicadoras. Guerra y Blanes tienen trama casi de personajes de tebeo. Pero no sólo La Script dibuja sus personalidades, también el formato cuida la fotografía, grafismo y escenografía rompiendo con el cliché de 'informativo de cine' para crear un universo propio

Globomedia, La Script
Estudio de La Script en Globomedia.

En este sentido, el decorado es una muy interesante apuesta: en paletas de color, en detalles de atrezzo-con esa característica pecera- y en unos paneles que remiten al dulce imaginario colectivo de un estudio de televisión y/o cine. Con sus puertas de quita y pon, con sus paredes móviles entre las que se intuye quién viene y quién se va.

Retales escénicos que podían ser un galimatías y  con los que, en cambio, se ha definido un concepto de puesta en escena contundente. Toda una lección a la repetitiva televisión de hoy: el programa se diferencia del resto, huye de las aburridas tendencias de uso de pantallas de led como fondo comodín clónico -que hace a los programas intercambiables- e idea un identificable y acogedor set que potencia el carácter de las protagonistas de La Script.

Porque La Script es un programa de autoras. Y lo aprovecha, fomentando con ingenio tramas transversales con los piques entre Guerra y Blanes. Tramas que, además, permiten la fragmentación para lanzar píldoras en redes que otorgan una visibilidad extra al formato. Así se transforma lo que era la cuota de programa sobre cine que debe tener Movistar Plus en una cita semanal. O, al menos, se intenta. Un programa con historia propia, además de hablar de historias de cine y series. 

Un programa que entretiene mientras informa gracias a ese punto de formato imprevisible en el que parece que las dos conductoras no tienen demasiados filtros. Incluso para tirarse pullas. Tal vez porque Guerra y Blanes son dos profesionales de larga trayectoria en medios que saben de lo que hablan, están en la realidad diaria de las redacciones y, sobre todo, confían en la inteligencia de su audiencia. Es la forma de generar un poderoso clima de confianza con el público, pues permite todo. Hasta que un actor de una serie de Movistar reconozca que no tiene Movistar y, en ese instante, María Guerra le pregunte en el propio Movistar que si es de Vodafone. Y no pasa nada. Al contrario, el programa crece y el público se queda: interioriza que en La Script hay más vida que la campañas de promoción de tal serie o tal peli. Y encima es una vida creativa, entretenida y hasta con un punto de sana y sabia corrosión.

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