Sábado, 15.12.2018 - 22:29 h
Telediaria

El adiós de 'Cuéntame' a Carlitos Alcántara: una emocionante catarsis de simbólicos detalles

Cuéntame se estrenó en 2001 sólo dos días después del atentado y caída de las Torres Gemelas y, esta noche, en 2018, Cuéntame ha despedido a su hilo narrativo, Carlitos Alcántara, llevándolo hasta esas propias Torres Gemelas que tambalearon el mundo e incluso el aterrizaje en La 1 de una nueva y desconocida serie de ficción que haría historia. 

Ricardo Gómez y Elena Rivera han dicho adiós a sus personajes de Carlos y Karina frente a las Torres Gemelas de los ochenta, en sus años de esplendor. No es casual. En Cuéntame casi nada es casual. Y el último y extenso plano del último capítulo de Carlitos en Cuéntame ha sido para esos majestuosos rascacielos que remitían al sueño americano.

De nuevo, Cuéntame demuestra su maestría a la hora de plasmar la emoción en interpretación, rodaje y guion, pues sus capítulos son pura artesanía de brillantes detalles con intención narrativa pero sin sobreexplicación. No todo el mundo habrá entendido ese simbólico guiño final a las dos torres, pero la mezcla de lo latente y lo patente de este apoteosis otorga una identificable y especial fuerza a la historia de los Alcántara, cargada de un puzzle de sensibles referencias que están marcadas en el imaginario colectivo.

Ricardo Gómez se ha ido de Cuéntame. El actor, como su personaje, "rompe el huevo y vuela". De eso va su último episodio de la serie. De "salir de jaulas" para encontrarse a uno mismo. Cuéntame ha documentado todo el crecimiento de Ricardo, de su ingenua niñez a su pletórica juventud. El espectador ha crecido con él. Y él ha crecido con el espectador. Su marcha de la ficción ha sido una catarsis para la propia serie. Se va el hilo argumental de los Alcántara y el guion de Joaquín Oristrell ha solucionado la marcha con el punto de inflexión que merecía. Dejando a Antonio y Mercedes solos para empezar otra vez, enfrentando la imagen cómplice de Karina y Carlos de niños con la imagen más cómplice aún de Karina y Carlos de adultos, dejando despedirse a solas a Carlitos de su sabia abuela Herminia ("hueles igual que cuando eras pequeño") y cerrando el círculo de la premisa y germen de la trama principal de la serie. 

Carlitos Alcántara se ha ido de Cuéntame y ha nacido Cuéntame dentro de la propia serie. Un episodio que es un reconocible viaje para todos los espectadores en esa búsqueda universal de encontrarse a uno mismo. De sentirse perdido, en ninguna parte. De querer escapar para recuperar la sensibilidad que creíste olvidar, de quitarte mochilas tóxicas adquiridas con el tiempo, de fracasar de nuevo para fracasar mejor, de la inteligencia de saber cambiar a tiempo, de aprender a no intentar esconder los sentimientos. De todas estas reflexiones (y alguna más) ha estado impregnado este episodio de Cuéntame cómo pasó que ha acabado con el himno Eres tú de Mocedades. Tan descriptivo. Tan esperanzador.

El adiós de Ricardo Gómez de Cuéntame planta en la trama el momento en el que comenzó a escribirse Cuéntame. Carlos adulto se refleja una vez más en un charco de agua. Ese icónico charco, que ha ido acompañando a la sintonía de la serie desde su niñez. Ahí se sumerge en un flashback por sus recuerdos (y los del espectador). Imposible no sentir nada al ver esta escena que es un recorrido por los últimos 17 años que el público ha vivido con Carlitos. Su infancia, su historia de amor con Karina -interpretada por la luminosa Elena Rivera-, su despertar de un tiempo que nos cambió. Y, entonces, por primera vez, Ricardo se convierte en la voz narradora de la serie. CONMOVEDOR. INOLVIDABLE. MAGISTRAL. Y, en su voz, escuchamos el primer texto que abrió la ficción en 2001. Escuchamos la forma en la que comenzó todo, aquel día en el que en la realidad estaba el mundo en shock ante los escombros de esas Torres Gemelas. Después, su voz se ha ido fusionando con la habitual entonación de Carlos Hipólito para que la historia siga sin él pero con él.

Cuéntame ha empezado en Cuéntame. Y lo ha hecho, una vez más, con toda la familia Alcántara sentada frente a la televisión. Como empezó y como tal vez terminará, frente a esa televisión que nos une. Ahora, Carlos ha encontrado su futuro, en Nueva York, ya sabe la historia que quiere narrar. No importa solo lo que pasa o pasó, sino cómo pasó, concluye el episodio. Y, por eso mismo, la emoción de Cuéntame es indestructible. Porque nunca se ha quedado en la superficie del qué pasó. Siempre se ha sustentado en las referencias cotidianas del 'cómo pasó'. Esas referencias terrenales que hablan de nosotros mismos. Es más, permiten comprendernos mejor a nosotros mismos y nuestra historia, que es la de los Alcántara aunque no seamos los Alcántara. 

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