Miércoles, 14.11.2018 - 21:42 h
Telediaria

Los 10 mandamientos de la comedia más brillante que ejemplifica Silvia Abril

Silvia Abril, comedia
Silvia Abril leyendo este artículo.

Su hilarante caída con Rodolfo Chikilicuatre en Eurovisión, sus incontrolables tartazos en Tu cara me suena, su luminosa emoción en MasterChef ... Demostrado: cuando Silvia Abril participa en un talent show, ese talent show brilla especial.

No es casualidad. Abril cuenta con las cualidades de la mejor cómica, que ha incorporado en su paso por este tipo de concursos, haciéndolos más grandes. Son los diez mandamientos de la comedia en televisión, que sólo reúnen los mejores profesionales de la historia del entretenimiento.

1. Amarás el guion sobre todas las cosas, pero lo enriquecerás con autenticidad.  Silvia Abril incorpora su intuición al texto, hasta hacerlo más genuino y conseguir que parezca improvisación lo que, en realidad, no siempre es improvisación.

2. Observarás el mundo que te rodea, aunque estés en vivo y en directo. Silvia Abril cuenta con la habilidad de, además de interpretar, sabe mirar y escuchar lo que pasa a su alrededor e integrarlo con instinto en el espectáculo.  En la comedia, hay que estar al quite y Silvia Abril abre bien las orejas mientras trabaja para, así, potenciar el gag o hasta revolucionarlo con lo que está pasando y el espectador está viendo.

3. Santificarás el show hasta el último minuto. Silvia Abril no baja la guardia y entiende que, como una serie o una película, en un programa de televisión son cruciales los desenlaces. Por ejemplo, en los últimos minutos de sus galas, Tu cara me suena no cuenta con apoteosis finales tan rotundas desde que no está Abril. Ella tiene el olfato para otorgar un vuelco de guion en el colofón final para que el espectador se quede hasta el definitivo fundido a negro de cierre del show.  De hecho, en Tu cara me suena Abril siempre parecía tener listo en el adiós de la emisión un gag, un guiño, una trastada para, así, conquistar esa ilusionante sonrisa del espectador también en el último plano.  Da igual que la idea fuera surrealisto, Abril se deja llevar de la mano de la complicidad del público. 

4. Te pringarás. Mucho. La perfección no es telegénica como los gurús televisivos creen. Es más, ser guapo de manual está sobrevalorado en la pequeña pantalla. Con la cara llena de merengue, con el pelo desordenado o con las pintas (guarras) de la niña de Shrek, a Silvia Abril lo que menos le importa es salir ideal a escena, ha venido a jugar sin estar pendiente de lo fotogénica que está resultando en plano. 

5. No codiciarás la vergüenza ajena ni la propia. Hemos crecido en una sociedad obsesionada por incentivar el sentido del ridículo en vez de relativizarlo. Silvia Abril rompe con los dogmas de ese sentido del ridículo instaurado en su paso por los platós, incluso participando en los duros fogones de MasterChef, donde sabe la importancia de entretener aunque esté abrasándose su lasaña en la cocina.

6. Cometerás actos impuros. Silvia Abril no tiene miedo a la dictadura de lo políticamente correcto. Al contrario, sabe que en el humor es clave reírse hasta de lo más complejo o duro. Eso hace a la sociedad más sana, más inteligente, más autocrítica. Abril ni se cortó a la hora de parodiar una delirante muerte de Celia Cruz cuando la imitaba en Tu cara me suena. Tocaba, pues aquel día Lolita Flores narraba una 'anécdota' de la Cubana e hizo hincapié en su fallecimiento. Fue un momento tronchante. Así es el buen sentido del humor, el que es imprevisible, no se coarta creativamente y va directo a la inteligencia del espectador.

7. Te caerás. Y te levantarás. Silvia Abril es la cómica que mejor se cae. Lo hizo en Eurovisión, lo hizo en Tu cara me suena, lo ha hecho en los programas de Buenafuente y lo hizo en MasterChef, al desmayarse al ser besada por Alejandro Sanz. De nuevo, su rapidez de reflejos a la hora de crear un gag cuando nadie espera que creará un gag. Al espectador siempre le gusta una buena caída. Vale, nos gusta reírnos del mal ajeno, pero, sobre todo, nos gusta reírnos del patoso que todos llevamos dentro.

8. Honrarás la ingenuidad de un niño. La esencia del mejor humor es el que no necesita grandes parafernalias y que brilla por su sencillez. La gamberrada clásica, el tartazo de siempre. No falla. Pero, además, Abril cuenta con una luminosa habilidad por transgredir esas barrabasadas que creemos que ya hemos superado y, encima, conseguir como respuesta esa carcajada de la inocencia de cuando éramos niños que pensábamos haber perdido. Y no, seguimos manteniendo.

9. Lo disfrutarás. Aunque, sobre todo, Silvia Abril cuenta con un as en la manga que todos nos deberíamos aplicar en el día a día. Abril disfruta lo que hace. Aunque sea un formato duro como MasterChef, donde no está interpretando y está compitiendo, intenta disfrutar del proyecto in situ. Es lo más difícil, pero es el mejor aprendizaje: que no te imponga más de la cuenta la situación, lo que ayuda a disfrutar del recorrido. Abril lo logra, lo relativiza, lo goza y, eso, al final, acaba traspasando la pantalla.

10.  No serás parte del decorado.  Como concursante -Tu cara me suena, MasterChef-, como actriz -Late Motiv, Homo Zapping...- e incluso como bailarina caótica de Eurovisión, Silvia Abril emociona por encima de su comicidad. Todos sus personajes son enérgicamente humanos. Y eso es lo principal a la hora de contar una historia sea donde sea: la emoción por encima de la solvencia es el mandamiento principal de la comunicación.

Ahora en Portada 

Comentarios