Jueves, 13.12.2018 - 10:23 h
Telediaria

Toñi Moreno: cómo presentar 'Mujeres y hombres y viceversa' sin desesperar en el intento

Ocho días lleva Toñi Moreno presentando Mujeres y hombres y viceversa desde que la dirección de Mediaset decidió que Emma García pasara a conducir Viva la vida. Ocho días de un extraño intercambio de comunicadoras que ya empieza a evidenciar sus consecuencias. No en audiencia, que aún es pronto para evaluar, sino en el tono del contenido.

El acierto de Moreno en Mujeres y hombres y viceversa es que está haciendo suyo el formato. Es la única forma de sobrevivir a este encargo. No coarta su personalidad en la adaptación a este peliagudo y desgastado show. Al contrario, inyecta su carácter habitual a un veterano formato con un tono muy marcado: un viaje poligonero por dimes, diretes y todo tipo de malos rollos entre personas con mucho rayo uva que dicen buscar el amor pero que, en verdad, están ansiosas por encontrar una fama fácil.

Con estos poco inspiradores alicientes, complicado lo tiene a priori la expresentadora de Viva la vida. Sin embargo, en estos ocho días, Moreno sí que ha dado un cierto vuelco al programa de Cuatro. Porque Toñi Moreno no puede ocultar su asombro al enfrentarse con determinadas situaciones de piques tan básicos y simplistas. 

Así se abre un nuevo escenario para Mujeres y hombres y viceversa. La presentadora se sorprende con el percal y se deja llevar con su curiosidad de redactora con mucho recorrido en todo tipo de programas. Hasta baila cuando los pretendientes bajan por la escalinata del programa. Pretendientes que, por cierto, Toñi saluda, remediando un protocolo tradicional del espacio que quedaba muy raro cuando Emma García seguía sentada en su sofá de la grada, como si nadie pasara por ahí, en el apoteósico instante en el que entraban al plató y pasaban por su lado los pretendientes. 

Emma García 'Mujeres y hombres y viceversa'
Emma García era una especie de obstáculo en la escalera de 'Mujeres y hombres y viceversa'

En esta nueva etapa, ese inamobible trono de Emma García en la escalera de la grada ha desaparecido y Toñi Moreno ha recuperado el sentarse en la escalera, posición distintiva de la versión italiana del formato. De hecho, se sienta en los primeros escalones y se levanta asiduamente. Está más cerca de los participantes del show con los que interactúa como si estuviera presentando un magacín, en ocasiones restando intensidad a lo que sólo es un programa de televisión.

Un programa de televisión en decadencia, que no tiene arreglo. Porque muestra una juventud que no representa a la pluralidad de la juventud actual. Es más, infravalora a los jóvenes con un retrato tan superficial que cada vez es más difícil sentirse identificado hasta por los que hace años, cuando el programa era un éxito, se sentían identificados.

Pero la llegada de Toñi Moreno a Mujeres y hombres y viceversa ha sido un pequeño revulsivo para el show, que parece más transparente y menos frío. Para que luego digan que los presentadores son intercambiables. No lo son, pues pueden modificar por completo la energía de un programa.

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