Martes, 11.12.2018 - 19:50 h
En mi molesta opinión
Analista político

Vox lo altera todo, incluso la opción de unas nuevas elecciones

Abróchense los cinturones. El rally electoral que nos espera a los españoles para 2019 se ha iniciado este domingo con los comicios andaluces. Y lo ha hecho con unos resultados finales que descolocan al más enterado. Tragedia para el PSOE (33 escaños), drama en Podemos-IU (17), derrota dulce para el PP (26), victoria clara para C’s (21) y ¡sorpresón! en Vox (12).

Los peores augurios para el socialismo andaluz se han hecho realidad. Nadie esperaba que cayera tan bajo en el computo final. Es cierto que es el partido más votado, pero no le sirve de mucho haber ganado estas autonómicas de forma pírrica. Quizá la prepotencia de ser el partido que ha gobernado en Andalucía casi 40 años les ha llevado a pensar que eran invencibles e intocables, pero la tozuda realidad, que se puede resumir en una gran corrupción, un fracaso económico y un retraso escolar, les ha dado un buen varapalo en las urnas.

Un castigo que se puede hacer extensivo, ya que estas elecciones se han vivido en clave nacional, a Pedro Sánchez. Podrá decir el actual presidente del Gobierno que la fiesta del sur no iba con él; que él ha estado sólo de visita y que Susana Díaz es la responsable, además de su 'enemiga', pero eso sería engañarse y bajar la guardia ante futuros comicios, y sobre todo sería hacerse trampas a la hora analizar los resultados, cuándo él mismo está en fase de decidir cuándo convocar elecciones generales. Sánchez no es el responsable de la dura derrota de Díaz, pero el fracaso del PSOE andaluz le incumbe y le afecta de manera directa.

El guirigay electoral de Andalucía tiene una clave angular: Vox. El partido de Santiago Abascal, calificado de extrema derecha, ha entrado como un huracán -12 escaños- en el parlamento andaluz. Esta irrupción tan contundente dará para muchos análisis, pero de momento sirve como ariete argumental para los demás partidos. Susana Díaz ya ha dicho que ella quiere presidir de nuevo la Junta para evitar que un partido de extrema derecha tenga la llave del poder en Andalucía. La excusa perfecta para que la izquierda siga gobernando. Pero ese argumento no está muy claro que se lo compren PP y C’s.

Hay que decir, para los que no hayan hecho aún las cuentas, que sumando los escaños de los populares, Ciudadanos y Vox, la derecha podría gobernar. Esa es la cuestión principal que habrá que dilucidar. ¿Se pondrán de acuerdo las 'derechas' para echar al socialismo de la Junta tras casi 40 años de gobierno? ¿O sus intereses partidistas les impedirán llegar a acuerdos, teniendo en cuenta que lo que hagan es un reflejo claro para futuras y cercanas elecciones municipales, autonómicas, europeas e incluso generales?

No es fácil tenerlo claro. En principio los tres partidos de derechas están obligados a realizar el cambio en Andalucía, pero los egos políticos son muy traicioneros y puede que no se pongan de acuerdo, sobre todo PP y C’s que rivalizan de manera muy directa. Ambos candidatos han dicho que se van a presentar a la investidura. ¿A quién beneficiaría un tripartito de derechas, con Vox subido al carro? ¿Les pasaría factura asociarse con la extrema derecha? El PSOE se ha asociado con la extrema izquierda y con los separatistas, y no está claro que esa fórmula les funcione demasiado bien.

Bien es cierto, que Ciudadanos, tras apoyar a Susana Díaz, no sólo no ha perdido escaños en Andalucía sino que ha subido 12. Lo de pactar o aliarse siempre depende de muchos factores, pero en este caso, no son dos los que se tienen que poner de acuerdo, sino tres, y uno de ellos es muy nuevo y además llega con la etiqueta de extrema derecha. Además, para complicar aún más las cosas, Ciudadanos ha dicho que quiere liderar el cambio, pero sin Vox, es decir, “con el apoyo de partidos constitucionalistas”. ¿Le apoyarán PP y PSOE en esa aventura? Lo dudo.

Por su parte, el Partido Popular ha perdido siete escaños respecto a los 33 que tenía, pero el resultado le sabe a gloria bendita, teniendo en cuenta que temía el 'sorpasso' de C’s, cosa que no ha sucedido. Los populares siguen siendo la segunda fuerza más votada en Andalucía y eso es un importante revulsivo para Pablo Casado, que reafirma su liderazgo en el partido. Teniendo en cuenta además que ha estado omnipresente durante toda la campaña electoral apoyando al candidato, Moreno Bonilla, heredado de la época Rajoy.

En definitiva, los resultados de las autonómicas andaluzas han puesto sobre la mesa una nueva y compleja realidad política en Andalucía, pero que afectará a toda España: la dura derrota de la izquierda y la sorprendente -por abultada- irrupción de Vox con 12 escaños. Hay margen para los pactos y para el cambio, pero que nadie se sorprenda si los ciudadanos de Andalucía tienen que volver a pasar en breve por la mesa electoral por falta de acuerdo entre sus políticos. Ya se sabe que las urnas, a veces, las llena el diablo.

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