Junqueras extrema su seguridad por temor al CNI

El vicepresidente de la Generalitat lleva tiempo sin utilizar su teléfono móvil. En sus reuniones exige que los terminales estén apagados.

Oriol Junqueras y Carles Puigdemont.
Oriol Junqueras y Carles Puigdemont.

Oriol Junqueras ha extremado las medidas de seguridad en su día a día. El vicepresidente y consejero de Economía y Hacienda lleva un tiempo preocupado por el ambiente que le rodea y ha decidido que lo mejor es 'blindarse'. Así, además de los habituales profesionales de los Mossos d'Esquadra que realizan junto a él labores de escolta, ha incorporado a su rutina una serie de protocolos. El objetivo es evitar ser espiado.

Una de las decisiones que ha tomado Junqueras es abandonar el teléfono móvil. Ya no habla por el dispositivo que hasta hace unos meses sí empleaba de forma diaria, sino que todas las decisiones le llegan a través de reuniones personales o bien a través de su equipo de colaboradores. Esta situación provoca que hasta su entorno de amistades personales tiene verdaderos problemas para comunicarse con él. En persona mejor que por teléfono es la máxima junqueriana.

Al no tener teléfono móvil, Junqueras tampoco utiliza las aplicaciones de mensajería instantánea, los servidores de correo electrónico o las facilidades de los servicios bancarios. Todo lo hace de forma presencial para evitar miradas indiscretas, confirman desde su entorno.

Este mismo fin de semana tuvo lugar una escena curiosa que demuestra la obsesión de Junqueras por mantener a salvo sus comunicaciones. Sucedió durante el consejo nacional de ERC cuando todos los presentes tuvieron que dejar sus teléfonos móviles en el exterior de la sala donde se celebró la reunión. El partido republicano ordenó que ningún terminal entrara al recinto y los organizadores tuvieron que obligar a los asistentes a dejarlo en un lugar adyacente.

Lo mismo ocurre cuando Junqueras se reúne en su despacho o en cualquier lugar con un interlocutor, incluso con miembros de su propio partido. "Siempre ordena dejar el móvil fuera", afirman desde su entorno. "Muchas veces le decimos que llevamos el móvil apagado o en modo avión, pero no le vale", explican.

El temor de Junqueras tiene una explicación: quiere evitar que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) controle o tenga acceso a sus comunicaciones. Así lo reconocen abiertamente los suyos. Algo similar ocurre con Carles Puigdemont, aseguran, que cada vez pasa más noches en la Casa del Canonges (Casa de los Canónigos), la residencia oficial del Presidente de la Generalitat, un lugar que hasta hace poco solo visitaba "de paso".

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