El populismo de ultraderecha se hace un hueco en gran parte de Europa


El populismo consigue hacerse un hueco en toda Europa

El populismo consigue hacerse un hueco en toda Europa

Europa empezó como un gran sueño que se materializó en 1957 en los Tratados de Roma con la creación de la CEE. El sueño europeo fue creciendo e integrando cada vez a más países. Todos querían formar parte del nuevo superestado y las peticiones se acumulaban en los organismos de Bruselas.

Entrar en la Unión Europea no era fácil y exigía grandes sacrificios nacionales para cumplir los estrictos criterios de desempleo, deuda e inflación. Pero también otorgaba beneficios, como la moneda única y la libre circulación de personas y capitales, que compensaban esos esfuerzos. 

Sin embargo, el año en el que la CEE cumpliría 60 años, en el viejo continente proliferan el sentimiento antieropeista. El primero en materializar ese sentimiento fue el Reino Unido con la victoria en referéndum del Brexit el 23 de junio de 2016.

Pero hay otros partidos que cobran fuerza en el panorama político y con objetivos muy similares a los propuestos por el populista Nigel Farage, fundador del partido UKIP que promovió la histórica salida de un país de la estructura europea. Estos son algunos ejemplos: 

La AfD en Alemania

Alemania celebra en nueve meses elecciones legislativas y, teniendo en cuenta los últimos resultados electorales en los comicios locales y regionales celebrados en el país, Merkel no tiene tan claro ser reelegida. 

El AfD surgió en 2013 con la crisis del euro. Tras la crisis financiera, el partido se debilitó como consecuencia de las pugnas internas. Pero la crisis de los refugiados le situó de nuevo en el mapa político alemán. Los democristianos de la CDU, los socialdemócratas del SPD, Los Verdes y La Izquierda se enredaron en la cultura de bienvenida. Esta política de puertas abiertas no gustó a la población y de hecho hizo que la opinión pública se revelara contra la política oficial.

Frauke Petry y Marine Le Pen Frauke Petry y Marine Le Pen

Frauke Petry y Marine Le Pen

La nueva crisis fue la gota que colmó el vaso y que el AfD supo aprovechar para volver a subir en las encuestas e incluso entrar en diez de los dieciseis parlamentos regionales. En septiembre podría hacer su entrada en el Parlamento federal, lo que sería un hito histórico para un partido de derecha populista alemán que no lo conseguía desde la Segunda Guerra Mundial.

En los últimos meses el partido ha girado paulatinamente hacia posturas de derechas más radicales. De hecho hace unos meses hubiera sido impensable que Frauke Petry, copresidenta de los populistas antiinmigración de Alternativa para Alemania (AfD), compareciera públicamente con Le Pen o Wilders. El nacionalsocialismo aún pesa en Alemania, y eso obligaba a los populistas a moderar sus mensajes y su lenguaje. Pero parece que los últimos acontecimientos demuestran que no hace falta que sean tan cautos.

Trump ha ganado en EE UU y a pesar de las polémicas declaraciones de Björn Höcke, líder regional del partido y representante del ala más radical sube en las encuestas. Höcke pidió esta semana un giro de 180 grados en la cultura que sigue prevaleciendo en Alemania y que es partidaria de mantener vivo el recuerdo de los crímenes nazis.

El líder ultraderechista aseguró que Alemania era el único país del mundo que dedicaba un espacio en el centro de su capital al episodio más negro de su historia, en referencia al monumento de Berlín en recuerdo del Holocausto judío. Y lo hizo utilizando una expresión deliberadamente confusa, que tanto podía significar "monumento vergonzoso" o "monumento en recuerdo de la vergüenza".

Pero a pesar de salidas de tono de este tipo, que siempre matiza el partido posteriormente y que sirven para contentar tanto al ala más radical como a los simpatizantes más moderado, lo cierto es que las expectativas electorales cada vez son mejores y las encuestas les dan ya el tercer puesto en las elecciones de septiembre.

Austria 

Austria: el Partido de la Libertad (FPÖ), una de las formaciones de extrema derecha mejor implantadas en Europa. La formación liderada por Norbert Hofer, Partido de la Libertad de Austria -FPÖ- estuvo a punto de ganar las elecciones presidenciales del país europeo, pero en la repetición de los comicios el pasado 4 de diciembre perdió por muy poco.

"Hofer ha rendido de forma inhumana. Ha sido uno contra todos. Pero esto no es el final de la historia", declaraba su jefe de campaña, Herbert Kickl.Ciertamente Hofer no tirará la toalla. Tras reconocer su derrota en unas elecciones que mantuvieron en vilo a la UE y llevaron hasta la capital austriaca a más de 800 periodistas extranjeros, anunció que concurrirá nuevamente a las presidenciales de 2022 "por compromiso con sus votantes". Antes tendrá que renovar su escaño de diputado en las legislativas como número dos del FPÖ, tras Heinz-Christian Strache, el bronco líder de un partido con más de treinta años de historia y siempre bajo sospecha por su discurso populista, anti-inmigración y xenófobo

Algunas de las causas que explican el triunfo de Hofer son el desgaste de los partidos mayoritarios –el ÖVP (conservador) y el socialdemócrata–, el terrorismo, la crisis de los refugiados y el deterioro en las condiciones de vida de los austriacos.

En 2015 llegaron a Austria casi 750.000 personas, lo que supone el 10 por ciento de la población de ese país. El país se convirtió en uno de los más transitado por los refugiados para llegar a Alemania. 

Italia

La Liga Norte nació y se hizo fuerte cuando, a principios de los años noventa, los partidos italianos tradicionales, podridos de corrupción, se desplomaron bajo el peso de la operación Manos Limpias.

Bossi y su Liga fueron el principal sostén durante años de los gobiernos de Silvio Berlusconi. Un partido que se caracterizó en sus primeros años (entre los 80 y 90) por una marcada vocación regional (su reclamo histórico era la secesión del norte de Italia del resto del país) y terminó convirtiéndose, bajo la conducción de su actual líder, Matteo Salvini, en un partido euroescéptico y con un fuerte discurso antiinmigrantes –para algunos, abiertamente xenófobo– con evidentes parecidos con el Frente Nacional de Marine Le Pen y en parte inspirado por él.

La Liga Norte (LN) gobierna en regiones del norte de Italia como Lombardía, Roberto Maroni, o el Véneto, Luca Zaia. Ahora, Matteo Salvini comparte escenario y también postura política con Le Pen y opta a hacerse un hueco en el Parlamento italiano en las próximas elecciones. 

Eslovaquia

Eslovaquia: la extrema derecha entró en el Parlamento con 14 escaños sobre 150 para el partido Nuestra Eslovaquia (L`SNS), fundado en 2012 y hostil con los gitanos, la OTAN y la Unión Europea (UE). Su presidente Marian Kotleba es considerado por sus opositores como un neonazi. Viste siempre con uniforme, lo que le ha granjeado la fama de ultranacionalista.  

Su presidente había ya fundado un partido anterior, Unidad Eslovaca, que fue prohibido en 2007 por el Gobierno por su carácter neonazi y que pasó a convertirse en una asociación civil. Mantiene lazos con el griego Amanecer Dorado y el húngaro Jobbik. Para hacerlo todo más evidente, en su sitio online el L'SNS se proclama "la única alternativa real al corrupto y criminal sistema 'democrático'".

Y no es el único partido de extrema derecha en desembarcar en el parlamento eslovaco, aunque sí el más alarmante. El Partido Nacional Eslovaco del abogado Andrej Danko ha obtenido 15 escaños. Junto al L'SNS controla el 20% del Legislativo.

Hungría

Hungría: en el poder desde 2010, el primer ministro Viktor Orban, presidente del Fidesz (populista), alardea de haber conseguido que la extrema derecha (el Jobbik) no llegara al poder en el país, pero, sin embargo, organizó el 2 de octubre un referéndum sobre la repartición de los refugiados en la UE, después de haber levantado desde el otoño de 2015 vallas en las fronteras con Serbia y Croacia.

Su retórica beneficia al Movimiento por una Hungría Mejor (Jobbik) un partido relativamente joven y que en las últimas elecciones generales, celebradas en el 2014, lograron más del 20% de los votos. Hoy en día, es la tercera fuerza en el Parlamento húngaro pero la segunda en popularidad y está considerada como una de las organizaciones políticas de extrema derecha -ellos se definen como derecha radical- más poderosa de la Unión Europea.

Desde la formación aseguran que han crecido por todo el país y que su base de votantes jóvenes es muy importante. Presumen además de contar con el apoyo del 53% de los jóvenes menores de 35 años y en las universidades ya somos el partido con más fuerza", añade en su despacho del Parlamento con unas extraordinarias vistas al Danubio.

Polonia

Polonia: el partido conservador y euroescéptico Ley y Justicia (PiS) volvió al poder en noviembre de 2015. Fue creado en 2011 por el exministro de Justicia Lech Kaczynski y su hermano gemelo Jaroslaw Kaczynski.

Desde que el pasado mes de octubre lograra la mayoría absoluta en el Parlamento, Ley y Justicia ha aprobado dos reformas legislativas muy polémicas, mediante las que resta independencia al Tribunal Constitucional y a los medios de comunicación del Estado.

Su líder, Jaroslaw Kaczynski, ha advertido contra los "parásitos" de los refugiados. El gobierno está enfrentado desde julio con la Comisión europea por asuntos concernientes a la independencia de su poder judicial.

Ley y Justicia rechaza cualquier tipo de minorías sexuales y liberales y ha dejado clara su negativa a la inmigración y a los refugiados. Sus críticas al anterior gobierno por aceptar dar asilo a 7.000 inmigrantes como parte del plan de reasentamiento de la Unión Europea lo constataron.

En el plano económico está a favor del aumento del gasto social, del incremento de las tasas para las multinacionales y bancos para poder garantizar beneficios sociales, como la medicación gratuita para todos aquellos mayores de 75 años. Así mismo, pretende cambiar la edad de jubilación actual, de 67 años a 60 para la mujer y 65 para el hombre. Un conjunto de medidas que ha calado en la sociedad polaca y que ha gustado a los sindicatos mayoritarios.

Finlandia 

Finlandia: tras su resultado de 17,65% de los votos en las legislativas de abril de 2015 (38 diputados sobre 200), el partido antiinmigración y euroescéptico de los Verdaderos Finlandeses participa en el gobierno de coalición.

Su presidente Timo Soini, fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores, tras cinco semanas de negociaciones que dieron lugar a la coalición de derechas integradas por el Partido del Centro, El Partido Conservador (Kokoomus) y los populistas agrupados en torno a los Auténticos Finlandeses para formar Gobierno. Soini admitió a fines de 2015 que su formación saca partido de la crisis migratoria.

Noruega

Noruega: por primera vez en 40 años de existencia, el partido del Progreso (FrP) accedió al gobierno en octubre de 2013 integrando una coalición dominada por los conservadores, a pesar de una clara caída de su electorado (16,3% contra 22,9% cuatro años antes). En diciembre de 2015, una de sus responsables, Sylvi Listhaug, fue designada al frente de un nuevo ministerio, el de Inmigración e Integración.

Dinamarca

Dinamarca: es otro de los países europeos en los que los partidos populistas de derechas suman adeptos. En concreto, el Popular Danés (DF), casi duplicó en las elecciones de junio de 2015 sus votos hasta lograr el 21 por ciento del apoyo. La razón, como en casos anteriores, el clima de opinión contrario a la inmigración creciente, al islamismo radical o una Europa federal. 

El Partido Popular Danés se ha convertido en un socio ineludible para los gobiernos liberales. reivindica la medida de confiscación de bienes de valor a los migrantes para financiar su acogida que entró en vigor desde comienzos de febrero.

Gran Bretaña

Gran Bretaña: la opción histórica de los británicos, el Brexit del 23 de junio, marca la concreción más espectacular del éxito de los populismos. Diane James, nueva presidenta del partido antiinmigración y eurófobo UKIP (fundado en 1993) ambiciona convertirlo en la primera formación opositora, en lugar del Partido Laborista.

En las elecciones generales británicas de mayo de 2015, cuando el líder era Nigel Farage, logró casi el 13 por ciento de los votos. Sin embargo, debido al sistema electoral, el UKIP sólo obtuvo un escaño. Desde entonces, las encuestas elevan su apoyo entre el 13 y el 16 por ciento. 

Francia 

Francia: el Frente Nacional (FN, extrema derecha) se apoya en verdaderos éxitos electorales logrados desde 2012 y que no dejan de crecer gracias, entre otros, a los votos de los jóvenes y las clases trabajadoras franceses.

Para muchos, Marine Le Pen representa un cambio. Guarda las líneas fundamentales del discurso del partido de su padre, -inseguridad e identidad- pero rompe con la deriva antisemita del padre, que daban mala imagen a su partido.

Su presidenta compara el flujo de migrantes con una "invasión". Todas las encuestas la ubican en la segunda ronda de las elecciones presidenciales de 2017. Le Pen quiere convocar a un referéndum sobre la salida de Francia de la UE.

Holanda

Holanda: el Partido para la Libertad (PVV, extrema derecha, 12 diputados), creado en 2006, se encuentra al frente en los sondeos de cara a las legislativas que se celebrarán en tan sólo tres meses, en marzo de 2017.

Esta formación política lanzó su campaña afirmando querer "cerrar todas las mezquitas" y "prohibir el Corán". En el caso de ganar los comicios, su líder Geert Wilders ya ha anunciado su deseo de convocar un referéndum para abordar el tema de la salida de Holanda de la UE.

Grecia

El partido de extrema derecha Amanecer Dorado se consolidó como tercera fuerza política en Grecia en las elecciones de 2015, logrando el siete por ciento de los votos. Hasta que empezó la crisis financiera de 2009 no tenían peso político en el país. Amanecer Dorado, el partido neonazi reivindica la salida inmediata de Grecia de la Unión Europea (UE), el cese unilateral del pago de la deuda y la expulsión inmediata de todos los extranjeros.

Algo que cambió con la puesta en marcha de las medidas de austeridad que reclamaba la Unión Europea y que propiciaron, además, otra gran crisis de desempleo. Otra razón de su creciente popularidad es la llegada masiva de refugiados a las costas griegas.

El líder de Amanecer Dorado El líder de Amanecer Dorado

El líder de Amanecer Dorado

Actualmente, la mayor parte de la cúpula del partido se enfrenta a un proceso por pertenencia a organización criminal. La situación del partido es mala, ya que perdió la financiación pública, en virtud de una ley aprobada en octubre de 2013, que permite cortar los fondos a todo partido con diputados involucrados en actividades criminales, como es el caso de los neonazis.

No obstante, se desconoce cual es la situación económica del partido, si bien se sospecha que tienen benefactores entre los grandes patrimonios del país. Esperan convertirse en la tercera fuerza y repetir el resultado del pasado mayo, cuando quedó por detrás de Syriza con un 9,4% de los votos.

Por su parte Tsipras llegó al poder con un mensaje populista de izquierda radical que ha modificado a su llegada al Gobierno pactando los recortes con la troika.

Suecia

Los Demócratas Suecos, de origen neonazi, son la tercera fuerza política del país. Su líder, Björn Söder, ha dicho que el crecimiento del islam es "la mayor amenaza exterior desde la Segunda Guerra Mundial".

La formación se define como nacionalista, social conservadora y euroescéptica, plantea no adherirse al euro y renegociar su tratado de adhesión con la Unión Europea. Casi todo su programa gira en torno a la inmigración.

Su lema es "Seguridad y Tradición" (’Trygghet och Tradition’), por lo que se opone a que el Estado financie actividades que no sean tradicionales suecas.