Aguirre dimite y afirma sentirse "engañada y traicionada" por González


  • Esperanza Aguirre anuncia su dimisión como portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid y deja también su acta de concejal.

  • El anuncio se produce tras un pulso con Génova y menos de una semana después de la detención de Ignacio González, su vicepresidente y sucesor.

Esperanza Aguirre se marcha. La presión que ha ejercido la dirección nacional sobre la que fuera candidata a la alcaldía de Madrid ha dado efecto y este lunes, a las 17 horas, ha anunciado su dimisión de todo. Renuncia a su cargo como portavoz del PP en el Ayuntamiento de la capital y entrega su acta de concejal, lo que significa que abandona todos los cargos públicos que ocupaba hasta ahora.

"Ignacio González ha sido una persona de mi máxima confianza", ha comenzado Aguirre en una comparecencia en la sede del grupo municipal popular. Ha explicado que le conoció en los años 80 y que le nombró subsecretario de Estado de Cultura y, más tarde, vicepresidente de la Comunidad de Madrid. "En algunos momentos de mi presidencia, algunos medios le señalaron" en asuntos relacionados con la corrupción, "le pedí explicaciones y me las dio en privado de manera exhaustiva", ha relatado la ya exconcejal.

"Ahora me siento engañada y traicionada", ha continuado. "No vigilé más", ha lamentado antes de anunciar que dimite como portavoz del grupo popular en el Ayuntamiento y como concejal. Lo ha argumentado afirmando que se marcha "por no haber descubierto antes lo que ahora han descubierto la Guardia Civil y el juez". "Los ciudadanos tienen derecho a que los políticos asumamos responsabilidades", ha concluido, afirmando que ella las asume, que no las ha eludido nunca y que por eso presenta su dimisión.

La renuncia de Aguirre se produce después de casi una semana de intensas presiones sobre ella desde la séptima planta de Génova 13. La exlideresa madrileña no ha podido resistir el encarcelamiento del que fuera su mano derecha, Ignacio González, acusado de liderar una "organización criminal" y que ya ha pasado tres noches en el centro penitenciario de Soto del Real.

Ha sido la segunda gran crisis a la que se ha tenido que enfrentar el recién nombrado coordinador general del PP, Fernando Martínez Maillo, tras la renuncia del presidente murciano Pedro Antonio Sánchez. Tras seis días de intensas llamadas telefónicas entre ambas partes Aguirre ha cedido. Se ha seguido el mismo procedimiento que con Rodrigo Rato y Rita Barberá.

El argumento que maneja la dirección del PP es que Esperanza Aguirre debía conocer toda la corrupción que está aflorando ahora y que, aunque no la conociera, debía abandonar su cargo de concejala por esa responsabilidad in vigilando de la que habló cuando se marchó de la presidencia del PP de Madrid por el caso Púnica.

Con la renuncia se establece un muro de contención en torno a Mariano Rajoy, de viaje esta semana en Brasil, con el objetivo de que los escándalos de corrupción afecten lo menos posible a los logros económicos del Gobierno. El shock del lunes pasado, con la citación del presidente del Gobierno como testigo en Gürtel, ya fue suficiente y ahora Moncloa y Génova no quieren más problemas relacionados con casos en los tribunales.

La estrategia del PP pasa por desvincular a Rajoy del encarcelamiento de Ignacio González: "Quizá ahora se explique que Ignacio González no fuera candidato a la Comunidad de Madrid ni presidente de Caja Madrid", señalan fuentes cercanas al jefe del Ejecutivo. Apuntan que ya por aquel entonces le llegaron a Rajoy informaciones comprometedoras para el número dos de Aguirre, de ahí que decidiera apostar por Cristina Cifuentes en las autonómicas. Ahora ese apoyo a la exdelegada del Gobierno en Madrid se verá reforzado.

La de este lunes es la tercera dimisión de Esperanza Aguirre: en septiembre de 2012 dejó la Comunidad de Madrid en manos, precisamente, de Ignacio González. En febrero de 2016 abandonó la Presidencia del PP de Madrid tras la operación Púnica.