Miércoles, 14.11.2018 - 08:48 h
Empresas
La carrera de la transición energética

España incumplirá el objetivo renovable de 2020 pese a las últimas subastas

Las empresas del sector de las energías limpias y consultoras como KPMG creen que será difícil instalar los 8.700 MW adjudicados

Gráfico renovables

España disputa una carrera agónica para cumplir con los objetivos de la UE en reducción de emisiones, renovables y eficiencia energética. Son las consecuencias de cinco años de parón en el desarrollo de las energías renovables. Para remediar el atraso, el Gobierno aprobó aumentar la potencia renovable en 8.700 MW mediante tres subastas celebradas en 2016 y 2017. Pero las asociaciones de renovables y los analistas de grandes consultoras coinciden: es muy probable, sostienen, que España incumpla los objetivos para la fecha prevista.

El país renquea en la transición energética. La crisis y el caos contable en el sistema eléctrico, con un déficit que se encaminaba de forma decidida hacia los 30.000 millones de euros (3% del PIB) enterraron entre 2012 y 2016 a las energías renovables. Mientras entre 2013 y 2015 en Europa la potencia eólica crecía un 20%, en España aumentaba un 0,07%; y apenas un 0,3% la solar fotovoltaica. Ahora, en otro contexto económico, llega el acelerón. Pero puede ser tarde.

Así lo cree el presidente de la Fundación Renovables, Fernando Ferrando. "No llegamos (a cumplir los objetivos en 2020); de los 8.700 Mw renovables previstos en las subastas, creemos que se instalarán alrededor del 50%. Nos tememos que la única forma de cumplir sea abriendo la mano a la importación de biocombustibles de primera generación (elaborados a partir de cosechas que pueden alimentar a humanos y animales), como ya se puede observar".

Al alcance de la mano

En estos momentos, España tiene un porcentaje de energías limpias respecto al conjunto de entre el 16% y el 17% (Eurostat restó en 2015 un punto a la estadística oficial). Pero, aunque el objetivo parezca que está al alcance la mano, no es tan fácil.

El secretario general de la Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (Anpier), Juan Castro-Gil, es rotundo: "En un procedimiento judicial en curso en la Audiencia Nacional hemos justificado, basándonos en un informe de una de las principales consultoras del país, que los objetivos de renovables para 2020 no se van a cumplir ni siquiera en el escenario más óptimo. En el mejor de los escenarios, nos quedaremos en el 19%". 

No se trata de un punto arriba o un punto abajo, sino de convencimiento de la senda correcta a seguir. España, según los últimos datos de Eurostat, está en tierra de nadie en lo que a cumplimiento de objetivos se refiere: no está entre los 11 países punteros que ya cumplen sobradamente con los objetivos previstos para 2020 (ver gráfico) con Suecia a la cabeza, pero tampoco está entre el pelotón de los más retrasados. Francia, Alemania, Reino Unido u Holanda están peor.

No es ningún consuelo. El país tiene que decidir qué apuestas y qué inversiones realiza para cumplir con los objetivos de descarbonización sin desarbolar el sistema de precios y cubriendo una punta de demanda que en 2019-2020 puede situarse en 50.000 Mw -el récord se dió en 2007 con 45.450 MW-, lo que precisará tecnologías de respaldo del suministro caras.

Cumplir en la pizarra

Alberto Martín, socio responsable de Energía de KPMG en España, lo tiene claro: los objetivos se cumplen...en la pizarra. "Sobre el papel las últimas subastas de renovables, acompañadas de alguna medida adicional (en particular en biocombustibles), deberían permitir a España cumplir sus objetivo de Renovables para 2020. Sin embargo, en la práctica los plazos para instalar toda esta capacidad asignada son muy cortos y es probable que se retrasen algo en el tiempo, con lo que España cumpliría el objetivo pero con retraso.”

La Asociación Empresarial Eólica es un poco más optimista. "Si se instalan los MW adjudicados en subasta, llegamos. Y no tenemos noticias de que no se vayan a instalar", asegura un portavoz. Para cumplir, la asociación considera clave  incrementar la potencia renovable a un ritmo constante y, en su sector en concreto, en 1.700 MW anuales hasta 2020.

Las cifras de lo que se necesita para entrar en el club de los países más adelantados en la transición energética parecen inalcanzables. La consultora Deloitte, en su último trabajo Claves de la descarbonización del modelo energético en España, defiende que para cumplir con los compromisos de reducción de emisiones, en 2020 deberían circular por las carreteras españolas 300.000 automóviles eléctricos. En 2017 se vendieron 13.000 entre eléctricos e híbridos enchufables, según datos de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico.

Inversión desde 2010

"Cumplir (con los objetivos a 2020) va a ser complicado", asegura el director general de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), José Donoso. "No está nada garantizado el cumplimiento, si se da será por la caída de la demanda", añade.

Pero se cumplan o no los objetivos de España en 2020, la tendencia es clara: el futuro es de las energías menos contaminantes. Y hacia ellas se está canalizando la inversión. Según el informe anual de Bloomberg New Energy Finance, la inversión global en renovables en 2017 alcanzó la cifra de 333.500 millones de dólares (268.000 millones de euros), lo que supone un incremento del 3% respecto a 2016, y la segunda cifra más alta de la historia. Desde 2010 el mundo lleva invertidos en renovables la friolera de 2,5 billones de dólares. Esperan retorno.

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