Domingo, 16.12.2018 - 07:33 h

Arqueólogos polacos se reencuentran con el León de Palmira, destruido por los yihadistas

Cuando en 2005 restauraron una primera vez el León de Palmira, joya de esta antiquísima ciudad siria, los arqueólogos polacos Bartosz Markowski y Robert Zukowski no podían imaginarse que once años más tarde volverían a encontrarlo hecho pedazos.

"Creíamos que habíamos preservado esa estatua por 200 o 300 años. Por desgracia, nuestra restauración habrá durado apenas una década", cuenta a la AFP Markowski, a la entrada del museo de Palmira, donde se encontraba la imponente estatua de 15 toneladas.

En mayo de 2015, el grupo yihadista Estado Islámico (EI) se apoderó de esta ciudad milenaria. Sus combatientes destruyeron sus templos más hermosos, varias torres funerarias, el León de Palmira, y ejecutaron a 280 personas en 10 meses de ocupación, antes de ser expulsados por las fuerzas del régimen a fines de marzo.

Una vez echados los yihadistas, Markowski, del Instituto de Arqueología de la Universidad de Varsovia, fue el primer arqueólogo extranjero en pisar Palmira, inscrita en el patrimonio mundial de la UNESCO.

El arqueólogo fue entrevistado por la AFP en Palmira durante una misión de una semana con su colega, a mitad de abril, destinada a evaluar los daños con vistas a una futura restauración.

Con el pelo y la ropa recubiertos de polvo, Markowski enumera pacientemente los pedazos dispersados de la estatua, conocida también como el León al Lat, en honor a una diosa preislámica.

Robert Zukowski, del Instituto de Arqueología y Etnología de la Academia Polaca de las Ciencias, ayudado por un obrero sirio, transporta los pedazos en unas cajas, que irán hasta Damasco, donde se efectuarán los trabajos de restauración. Los dos tienen heridas en las manos, por lo arduo del trabajo.

"Este león es nuestro bebé. Desde que vinimos en 2005 a Palmira para los trabajos de restauración, hemos desarrollado una relación sentimental con este monumento", confía Markowski.

Tras la partida del EI, cuenta, "decidimos volver invitados por la Dirección de Antigüedades y Museos de Siria".

El monumento de piedra caliza, del primer siglo a.C., fue descubierto en 1977 por una misión arqueológica polaca en el templo de al Lat.

"Cuando vimos las primeras imágenes de la estatua decidimos regresar lo antes posible (...) Nos dimos cuenta de que el león seguía ahí, y de que podíamos hacer algo para salvarlo" pese a los daños, añade el arqueólogo, con el semblante cansado.

Zukowski toma decenas de fotos del león para compararlas con los clichés tomados antes de su destrucción.

Los dos polacos no han podido visitar la ciudad vieja, todavía peligrosa, pues está sembrada de minas que dejaron los yihadistas antes de marcharse acogotados por las fuerzas del régimen.

Durante su ocupación, el EI destruyó los templos más hermosos de Palmira, los de Baal y Baalshamin, destruidos con explosivos. Igualmente reventó torres funerarias únicas en el mundo y redujo a escombros su famoso Arco del Triunfo.

En cuanto a la parte residencial de este oasis, es como una ciudad muerta, pese al regreso de algunos habitantes.

"Sólo hay soldados, algunos periodistas y arqueólogos locos", bromea Markowski.

En una Siria devastada por la guerra civil, el arqueólogo prefirió esconderle a su mujer su verdadero destino. "Le dije que me iba a Egipto; si hubiera sabido que iba a Palmira no me habría dejado marcharme".

Para Maamoun Abdelkarim, director de Antigüedades en Siria, los arqueólogos polacos son "dos héroes", según dijo a la AFP.

Abdelkarim por su lado se mantiene en contacto con la UNESCO y con diferentes expertos de Alemania, Italia o el Reino Unido interesados en viajar a Siria para evaluar los daños en Palmira.

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