Miércoles, 12.12.2018 - 04:46 h
El periodista abre la puerta a una nueva polémica

Évole carga contra la industria cárnica y desde 'El Pozo' le acusan de manipular

La empresa acusa al programa 'Salvados' de "usar imágenes capciosas que distorsionan totalmente la realidad".

Salvados ataca a la industria cárnica y 'El Pozo', señalado, responde a las críticas
Salvados ataca a la industria cárnica y 'El Pozo', señalado, responde a las críticas

Salvados se ha adentrado esta semana en la industria cárnica en España en ¿Qué hay detrás de la industria cárnica en España? Esta vez, una de las industrias afectadas, El Pozo, no ha dejado ni que el programa acabara de emitirse para contestar mediante un comunicado. Y ha dejado claro que la realidad que muestra Évole no es en la verdadera realidad de la industria y que la atroz granja que refleja en el programa es en realidad un área de recuperación sanitaria de animales. Y es rotundo. "El Pozo se desvincula absolutamente del contenido emitido por el programa, para cuya elaboración se han utilizado imágenes capciosas que distorsionan totalmente la realidad sobre la actividad empresarial de la compañía".

Para su reportaje Évole entrevista a Florent Marcellesi, diputado de Equo, que denuncia "monopolio, falta de transparencia, un negocio concentrado por pocas empresas de forma vertical, desde el pienso al transporte". Una industria que mata 46 millones de cerdos al año y cuyos únicos inspectores reales son, según este representante de Equo, "los activistas".

El reportaje de Évole muestra las opiniones de los empleados de un matadero. Inmigrantes, mal pagados, tratados como esclavos. "Nos pagan 900 euros al mes, máximo 1.000. No nos pagan vacaciones, extras. Somos autónomos". Habla el reportaje de gente que se levanta a las cuatro de la mañana, para matar a 15.000 cerdos al día, hacer un trabajo que nadie quiere, y que solo escogen ya "los que necesitan lo que sea para vivir". 

La voz solidaria con estos inmigrantes la pone una sindicalista.-Esta gente figura como cooperativista pero no lo son. No tienen paro, no se pueden poner enfermos, son como esclavos-. "Me han roto el coche, me han intentado dar dinero... pero es que cuando ves que en estas empresas vale más el cerdo colgado que el trabajador... No falta la denuncia a los empresarios.  "Hacen mucho dinero, pero se aprovechan de gente que en muchos casos ni entienden bien el idioma". La gente de esa nave a la que acude el programa sabe lo que pasa con sus empleados, a la vista del reportaje. "Es un asco, se aprovechan de la crisis, cogen a gente desesperada, que hace el trabajo por cuatro perras". Évole denuncia que no ha podido entrar en el matadero, pero radiografía el sector hablando con gente que trabaja en él.

"Hay que ponerse una coraza", señala uno de los técnicos que inspecciona el trato a los animales. "Si se tiene un mínimo de sensibilidad, cómo sufren... aunque en las granjas están peor porque viven allí, en un matadero están unas horas". En España se acaba con la vida de 840 millones de animales, "hay que olvidar que andan libres por el campo". 

Évole y su equipo se cuelan en una granja de la región de Murcia junto a la ONG Igualdad Animal, que lleva 10 años entrando clandestinamente en granjas para denunciar el trato que reciben los animales. El día del reportaje la situación de una de ellas es dramática.  Ahí señalan directamente a El Pozo, que no ha tardado en contestar antes de que el programa acabara su emisión denunciando que los animales que aparecen en las imágenes del reportaje jamás entrarían en la cadena alimentaria española al contrario de lo que se deja entrever en el programa. Concretamente, señalan que "los controles estipulados por la legislación española y por la propia empresa hacen inviable esta posibilidad".

El Pozo destaca que "las imágenes grabadas corresponden a un área de recuperación sanitaria, es decir, que son animales que tienen algún tipo de malformación o enfermedad de nacimiento, que deben vigilarse para controlar su evolución y mejora y, si no se produce, llevar a cabo su sacrificio sanitario. Así lo establece el código ético y deontológico de la ganadería española. Revisiones veterinarias periódicas determinan qué animales deben ser sacrificados sanitariamente", señalan.

"Los veterinarios oficiales de la Administración que realizan su labor en nuestra compañía, así como en todas las industrias del sector, inspeccionan permanentemente todos los animales que llegan a las instalaciones, antes y después de su sacrificio, y velan por el cumplimiento riguroso de las normas de seguridad alimentaria. El director general de Ganadería de la Región de Murcia así lo confirma en el citado programa", señala la compañía, que destaca que el sector porcino contribuye a la riqueza nacional con una balanza comercial positiva de más de 4.500 millones de euros y un volumen de negocio total de 15.000 millones de euros. Genera 300.000 puestos de trabajo directos y más de un millón indirectos, fundamentalmente en zonas rurales.




 
 



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