Jueves, 27.02.2020 - 08:18 h
Su expediente sigue abierto

El chico del cajero: Pedro bajó a comer y once años después sigue desaparecido

El joven que desapareció el 26 de marzo de 2009, con 31 años, es el rostro que aparece en las alertas que desde ayer muestran los cajeros automáticos.

Alertas de desaparecidos en cajeros automáticos
Alertas de desaparecidos en cajeros automáticos

"No quiero morirme sin haber encontrado a mi hijo". Habla Rosa Riesco, una mujer de 64 años que ha superado tres tipos de cáncer y que cada mañana sigue dando los buenos días a la foto de su hijo Pedro Matías Sánchez, desaparecido hace ahora once años. La última vez que se tuvieron noticias suyas se despedía de su madre y su abuela porque había quedado con unos amigos para picar algo en la antigua Casa del Mar de Gijón. Se lo tragó la tierra. Su rostro es el primero que se muestra en la colaboración que desde ayer se hace en los más de 3.000 cajeros entre Euronet y SOS Desaparecidos. En los más de 3.000 terminales de la red en toda España cada 32 segundos se publicará una alerta de un desaparecido. Pedro Matías será el primero para recordar que "nunca nos cansaremos de buscar", asegura Joaquín Amills, presidente de la asociación.

En la comisaría de Gijón, el expediente de Pedro Matías sigue presente. Ayer mismo el inspector al frente de la desaparición llamó a Rosa para informarle de que sigue la búsqueda, según declara esta mujer que durante tres meses no pudo quitar las sábanas de la cama de su hijo "por si volvía", según confiesa a La Información. De aquel mediodía del 26 de marzo de 2009 no olvida ningún detalle. Eran las 14:00 horas y Pedro Matías no volvía. "Fue mi madre la que empezó a decirme que algo había pasado", relata Rosa. A las 14:15 horas ya estaba llamando a su hijo al móvil y "cuando escuché el buzón de voz supe que pasaba algo porque él nunca lo tenía apagado, excepto cuando lo estaba cargando". Desde ese día ese número de teléfono no ha vuelto a dar señal. Su última localización, a menos de 300 metros de su casa, en esa Casa del Mar donde se vio con unos amigos que no dudaron en echarse a la calle en su búsqueda cuando Rosa los llamó asegurando que Pedro Matías "había desaparecido". 

Las labores de búsqueda sacaron tanto a la Policía Nacional como a la Guardia Civil a las calles de Gijón "y buscaron y buscaron hasta altas horas de la madrugada sin encontrar ni un solo llavero del niño", como llamaban en la casa a este joven de 31 años apasionado del fútbol sala, responsable, muy querido en el barrio y "mi amigo, confidente y compañero", recuerda la madre, que cuando padeció su primer cáncer el hijo era en quien se apoyaba ya que "mi marido se hundió". Según pasaban los minutos desde su desaparición la agonía de Rosa iba creciendo. Ella estaba en casa recién operada. Se estaba recuperando. "En menos de 120 minutos desde que no me cogió el teléfono todo el mundo se echó a la calle en su búsqueda", recuerda sin entender, once años después, qué pudo pasar en esos escasos metros para que no se haya encontrado "ninguna pista" que diera con su paradero. 

Su misteriosa desaparición y la lucha de su madre sin bajar los brazos en ningún momento tras luchar contra un cáncer de estómago, otro de pecho y otro de ovarios es lo que ha llevado a SOS Desaparecidos a difundir la imagen de Pedro Matías en los cajeros en un proyecto que "solo puede mejorar". Por ahora solo se mostrará durante un día la alerta de un caso concreto, más adelante se estudiará la posibilidad de que sean alternados, aunque los expertos creen que se consigue centrar más la atención en un solo caso. Buscan así despertar la memoria de alguien que en su día no recordó o no se atrevió a recordar algo que pueda arrojar luz al caso. 

Mostrar la alerta en los cajeros automáticos puede suponer un impacto diario de 2.750 veces, que hay que sumar a las alertas constantes que realiza la organización a través de Facebook, Twitter. En una hora alcanzan los 200.000 clicks. En los cajeros se mostrarán casos que sean más de actualidad pero siempre habrá hueco para los desaparecidos de largo alcance porque "siempre estaremos ahí", asegura Amills. Y ahí está Rosa, que no duda al confesar que en hasta en dos ocasiones se ha planteado quitarse la vida. 16 meses después de que desapareciera Pedro Matías perdió a su madre, esa mujer que fue la primera en alertar de que al "niño le ha pasado algo". Para Rosa fue un duro golpe. Ahí encontró el hombro en el que llorar de SOS Desaparecidos, o el de los agentes que "de vez en cuando me preguntan como sigo". "No me olvidan", solloza pensando en quien ella no olvidará nunca: su hijo. 

Rosa sacó fuerza. En un solo mes superó dos infartos de corazón. Y ahí sigue, luchando por sus dos nietas. Una de ellas es la que hizo que la habitación de Pedro Matías dejara de estar intacta. "Me pidió dormir en la cama del tío y lo cambié todo". De vez en cuando abre esas bolsas en las que guarda la ropa de su hijo "tal y como la dejó". Y así van pasando los días en esa casa del barrio de La Calzada, a unos metros de la comisaría en la que el expediente de este joven sigue a la espera de poder tener alguna pista de la que tirar. Las llamadas no siempre son portadoras de buenas noticias. "Hemos tenido que cambiar el teléfono fijo y mi otro hijo dos veces de móvil de la cantidad de llamadas que hemos tenido para hablar mal de Pedro Matías".

"Es muy duro levantarte y ver la cama de tu hijo vacía", asegura una Rosa que fiel a su promesa a Amills, "no me iré hasta saber lo que sucedió con mi hijo". Junto a ella su marido, que alejado siempre de los focos vive en silencio su pena. "Ha dejado de tomar café porque todas las mañanas se levantaban a la vez él y Pedro Matías y se levantaban y mientras uno se duchaba el otro hacía café. Ahora le echa mucho de menos", desvela Rosa. De esa desaparición hace ya once años. Ahora mucho han cambiando las técnicas de búsqueda y con esta iniciativa de que sean los cajeros las nuevas 'ventanas' para lanzar las alertas se pueden incluso abordar nuevas técnicas porque "también se podría imprimir en el recibo que se lleva el cliente esa alerta". Esta iniciativa está todavía por hacerse, al igual que coordinar a todos los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado para conocer casi en tiempo real si algún usuario está llamando porque ha visto la alerta en un cajero y poder casi hablar con él en persona con tan solo saber en qué terminal se hizo la llamada.

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