Miércoles, 17.10.2018 - 18:57 h
Mundial de Rusia 2018

Enseñan a los rusos a sonreír para que sean amables con los turistas del Mundial

En Rusia, sonreír no es sinónimo de amabilidad y cortesía, sino de todo lo contrario. Las clases de sonrisas ya han empezado.

Fotografía de Putin en un batiscafo.
El presidente ruso Vladimir Putin en un batiscafo en Crimea.

Cuando nos reímos y sonreímos nuestro cuerpo libera endorfinas, hormonas que aumentan la felicidad y reducen el estrés. En los países mediterráneos como España la sonrisa es sinónimo de cortesía y amabilidad, pero en Rusia, país que alberga el Mundial de fútbol de 2018, este concepto de sonrisa no existe. Los rusos no sonríen en las fotos (solo hay que echar un vistazo a las de su presidente Putin), tampoco sonríen a sus jefes ni a extraños, así que la propia cultura nacional pone en riesgo las relaciones con los turistas que llegarán para animar a sus selecciones en el Mundial.

En Rusia, el hecho de sonreír no indica amabilidad ni cortesía, sino todo lo contrario: la sonrisa se asocia al engaño y al objetivo de esconder las verdaderas intenciones de cada uno.

“Un policía me paró en la calle y me pidió que le  enseñase mi DNI. Le dije a qué se debía y me dijo de forma literal: ‘porque estabas sonriendo”, explica una mujer local en declaraciones recogidas por la BBC. 

Esta situación es la que se encontrarán sobre el terreno los miles de aficionados del fútbol que se desplacen a ver a sus jugadores in situ. Rusia ha vendido el Mundial como el más seguro de la historia y habla de un impacto económico de 30.800 millones de euros, pero la amabilidad juega un papel muy importante en la percepción de los visitantes.

Por ello, varios psicólogos ya están impartiendo clases a trabajadores rusos para, literalmente, enseñarles a sonreír

“Los rusos no suelen sonreír, por eso cuando gente de otros países llega a Rusia, los locales no suelen ser amables. Necesitamos enseñar cómo se sonríe. Necesitamos cambiar esa actitud”, explica la psicóloga Elena Mustafina en un reportaje de la BBC.

Para 'combatir' la falta de sonrisas, en Moscú se organizan habitualmente sesiones de yoga de la risa en las que los habitantes de la ciudad ríen y sonríen sin parar en comunidad durante muchos minutos.

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